Si miramos el almanaque, veremos que no falta tanto para el arbolito y toda la magia. Por eso, para Navidad, regalémonos un monopatín eléctrico.

De verdad nos lo merecemos: nos hemos portado bien, hemos pasado casi del todo los tiempos pandémicos, y pensando en el futuro, el monopatín es un artefacto sustentable y amable con el medio ambiente ya que no contamina.

Entonces sí. Para esta Navidad, nos merecemos un monopatín eléctrico.

El tema es cómo elegirlo. Encima hay un mercado que crece en opciones y modelos, casi a modo de suerte y maldición a la vez.

Los monopatines eléctricos se están volviendo más populares cada día, más que nada en las grandes ciudades donde permiten independencia ante los cortes de calles o embotellamientos de autos. Los monopatines eléctricos son claramente el atajo más veloz.

Recordemos en alguna demora de tránsito, si no hubiéramos deseado escribirle a Papa Noel, “por favor, un monopatín para Navidad”. Y salir libremente del entuerto.

Sumemos a las ventajas sus muy bajos costos de mantenimiento, lo fáciles que son de manejar, que no necesitan que el usuario haga ningún esfuerzo físico, que permiten moverse individualmente, evitando el transporte público, y que se recargan rápidamente. No hay con qué correrle.

Además, se pueden doblar fácilmente para su almacenamiento o para cargarlos de un lado para el otro.

Pero como dijimos, ya pensando en Navidad, habrá mucha demanda y también mucha oferta de monopatines eléctricos y no será fácil elegir el correcto.

Hoy los compradores, tenemos centenares de posibilidades para elegir.

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Consejos para adquirir el monopatín eléctrico correcto

Vayamos repasando cuáles son los puntos a tener en cuenta antes de comprar un monopatín eléctrico para Navidad.

Velocidad

Si es nuestro primer monopatín eléctrico, busquemos modelos más bien básicos que superan los 25 a 40 kilómetros por hora. Es obvio que hay marcas y opciones que pueden llegar a los 60 kilómetros por hora. Pero no seamos pretenciosos injustificadamente: no son monopatines de carrera. Solo buscamos el mejor para el uso que le daremos.

Incluso hay una tabla para principiantes muy interesante que dice que el monopatín eléctrico ideal es el que alcanza los 25 km/h que significa más de cinco veces la velocidad que se logra caminando.

Autonomía

Es uno de los puntos más importantes, que viene directamente adherido al uso que le daremos. Si nuestras distancias son largas, necesitaremos un monopatín eléctrico con una batería más grande. Por supuesto, ir por una batería más grande no tan sólo incrementa los precios, sino también añade más peso a la unidad.

Si es para ocio o para pasear los fines de semana, una batería estándar cumplirá los requisitos.

Si utilizaremos estas dos ruedas todos los días, busquemos una batería de carga rápida.

Amortiguación o suspensión

Algunos de los modelos nos permiten elegir el tipo de neumático: ruedas sólidas o ruedas inflables. Las ruedas absorben las imperfecciones del suelo. Las ruedas solidas son más frecuentes en los modelos alta gama por su gran respuesta. Las de aire ya las conocemos, y la gran ventaja es su elasticidad, pero necesitan mantenimiento.

El combo es ruedas más suspensión. Si nuestras ruedas son inflables, la suspensión es importante. Si donde andaremos no tenemos buenos caminos, debemos buscar la mejor relación entre neumáticos y amortiguación/suspensión.

Comodidad

Buscaremos comodidad para andar y comodidad para portarlo. Tras establecer la suspensión y amortiguación, debemos estar seguros que no nos hará mal utilizarlo. En nuestras manos y muñecas se sentirán todas las vibraciones y sacudidas del manejo, lo que podría repercutir en molestias físicas.

Busquemos y probemos un uso con posición relajada y placida mientras conducimos.

En cuanto a la portabilidad, busquemos la mejor relación entre tamaño y peso. Los hay de entre 11 y 18 kilos, dependiendo del equipamiento y la marca.

Ya está: esta Navidad nos vamos a regalar un monopatín eléctrico. No se diga más.