Populares en Estados Unidos y Europa y vistos en Buenos Aires, los monopatines eléctricos ya se fabrican en Argentina y colaboran con la economía doméstica.

El concepto que ha crecido es el de movilidad urbana.

En el mundo hay cada vez más sitios donde se pueden encontrar los monopatines eléctricos, uno de los medios de transporte más populares de los últimos tiempos.

Y tiene sentido, ya que son prácticos, de fácil uso, logran alivianan el transporte público de pasajeros y además, no contaminan.

Lo primero que pensamos cuando vemos o adquirimos un monopatín, es en lo divertido que debe ser su uso. Superada la etapa lúdica, el monopatín eléctrico se convierte en un aliado ideal para moverse y acortar distancias de manera confortable, individual y eficaz.

En las principales ciudades del mundo, las bicicletas y la implementación de sus carriles exclusivos o bicisendas, demostraron que la población está dispuesta a asimilar un cambio en este sentido, abandonando la opción del transporte público o el auto.

En los Estados Unidos y Europa ya son parte del paisaje urbano, con una demanda que puede asemejarse a la de los teléfonos móviles.

Ya en Latinoamérica y puntualmente en la Argentina, la industria está dando sus primeros pasos y las empresas comienzan a ver con buenos ojos la diversificación de su producción orientada a las 2 ruedas, atentos a que la demanda irá en ese sentido.

Por otra parte, los impuestos que suele sufrir la importación en algunos rubros, hacen que se estudien alternativas para la producción local de monopatines.

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Monopatines eléctricos hechos en Argentina

Una empresa argentina ya está trabajando en ser la primera en fabricar monopatines eléctricos íntegramente confeccionados en nuestro país.

La compañía surge de la unión de emprendedores locales que tienen como horizonte desarrollar productos y soluciones de movilidad eléctrica urbana.

El primer modelo local recibió el nombre de BS1 y espera ser comercializado masivamente.

Dentro de sus características remarcables se destaca que es plegable y pesa solo 17 kilogramos.

Con respecto a su despliegue, puede llegar a los 38 kilómetros por hora, gracias a sus 500 w de potencia

Su autonomía es de 45 kilómetros y se alimenta con una batería de litio.

Monopatines eléctricos en el mundo

Marcas de renombre han sumado sus modelos de monopatines de este tipo al mercado. Entre ellas podemos nombrar al gigante Xiaomi, Razor y hasta Segway, mientras que existen varias segundas marcas de origen chino o japonés.

El punto principal de la relación precio y calidad se establece en los materiales con que son fabricados los monopatines y su resistencia.

Lo siguiente a revisar es la seguridad a la hora de utilizarlos.

Antes de adquirir un monopatín debemos tener muy en claro el fin que le daremos. Si es solo lúdico o para divertirnos, con algunos cuidados alcanza. Pero si la idea es que se convierta en nuestra herramienta de movilidad urbana, la historia es muy distinta ya que lo que necesitamos es que conviva con la selva de cemento y metal.

Invertir para una mejor economía

Además de ser más amigable con el medio ambiente, la energía eléctrica es buena amiga del bolsillo, más en la comparación mano a mano con los combustibles tradicionales.

Por otra parte, en el auto gastamos combustible estando en movimiento o completamente parados en un embotellamiento. Con el monopatín no hay estancamiento vehicular que nos frene.

Si nos parecían geniales los beneficios de dejar el auto en casa y comprarnos una moto, hoy la misma apuesta es mejorable con el uso del monopatín eléctrico urbano.

Los monopatines eléctricos comenzaron a ganar su espacio en las calles durante estos últimos años. Son una opción viable y cómoda a la hora de realizar viajes de corta distancia. A todo lo que ya sabemos, debemos agregarle el plus de su bajo impacto ambiental.

Los Estados deben invertir en bici sendas o ciclo vías

Algo claro es que la movilidad en las grandes ciudades es un tema recurrente y los monopatines eléctricos parecen ser una interesante solución a corto plazo.

Para una implementación a conciencia y sana para todos, será importante legislar al respecto generando una regulación que nos brinde certezas y seguridades.

Luego de generar reglas claras, se deberá invertir en ciclovías y o bicisendas para este tipo de soporte móvil.

Para detallar, estas sendas específicas pueden variar ligeramente pero por lo general se definen como área o calzada destinada a las 2 ruedas.

Deben ser definidas y delimitadas, incluso con alguna estructura física menor que no resulte peligrosa para la integridad de los conductores.

Una diferencia importante es que las bicisendas suelen compartir las veredas con los peatones, y las ciclovías no, tienen su espacio ganado a las calles.

Razones por las que nuestras ciudades deben invertir en ciclovías:

– Las ciclovías son la solución más segura ya que proveen una infraestructura donde usuario de las 2 ruedas puede desplazarse de forma rápida y controlada. No molesta el andar de los peatones como suele ocurrir en la bicisenda.

– Son ideales para aquellas personas que están comenzando a utilizar la bicicleta como modo de transporte. El camino y la orientación de circulación están marcadas y establecidas.

– Mejoran sustancialmente el ordenamiento del tránsito. Estos vehículos eléctricos menores ya no se escurren entre los autos, zigzagueando: Los automovilistas no tienen que estar atentos a los movimientos de los conductores de las 2 ruedas.

Es fundamental en un futuro no muy lejano o casi inmediato, implementar senderos exclusivos para este tipo de transporte, para luego confeccionar una red de caminos seguros de larga extensión.

Claramente, la masificación de este tipo de equipamiento de movilidad urbana, lo va a necesitar.
En este contexto, los monopatines eléctricos tendrán un papel protagónico.