El monopatín eléctrico es hoy sinónimo de movilidad urbana post pandemia, por eso el mundo pone sus ojos en él.

Entre los cambios que dejará para siempre el paso de la pandemia por nuestra humanidad, estará la idea del cuidado individual como forma de prevención de enfermedades.

Si bien este concepto no es nuevo, en tiempos demandantes como los actuales, las grandes urbes concentran grandes cantidades de gente tanto bajo techo como en la vía pública.

Poder movilizarse de manera individual, lejos del transporte público compartido por ejemplo, parece ser el paso inmediato de la demanda, generando un verdadero boom comercial.

Los diversos cambios en el estilo de vida están generando diferentes tendencias. Tal es el caso del monopatín eléctrico, que estaba teniendo un crecimiento paulatino pero que ahora es observado y tenido en cuenta, no solo por los “millennials” como vehículo de traslado y esparcimiento, sino por todo el sector productivo que lo recibe como herramienta logística y de traslado.

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En materia de movilidad urbana ya no es noticia que se viene un mundo más sustentable, de baterías eléctricas y otras formas de trasladarse dentro de las ciudades, más amables con el medio ambiente. Estas tendencias se vieron aceleradas por la llegada del Covid-19. Gran parte de los argumentos están basados en poder moverse de un lugar a otro evitando el contacto cercano con otras personas.

Tomar la decisión de adquirir un medio de transporte eléctrico unipersonal permite dejar de lado el transporte público pasajeros y además, reducir el costo de los pasajes. Al adquirir un monopatín eléctrico, si bien es una erogación inicial importante, se ve amortizado con los costos de mantenimiento y consumo.

El público comenzó rápidamente a consultar por este tipo de productos, reforzando el crecimiento que venía teniendo el mercado, en varios lugares del mundo.

Son rodados muy prácticos y cómodos que tienen una autonomía que va de los 25 a 55 kilómetros. Su alimento es un una batería generalmente de litio que se recarga en cualquier enchufe tradicional, como un celular o una notebook.

Otro punto fundamental es que el costo de mantenimiento es prácticamente nulo, salvo desperfectos o roturas por su uso. Y hablando de gastos, pensemos en cero de patentamiento, cero de estacionamiento y cero de combustible.

Si bien los parámetros pueden variar, el incremento de consultas y ventas se ha triplicado o cuadruplicado.

Lo concreto es que el monopatín eléctrico se está ganando un lugar que no tiene intenciones de abandonar. Al contrario, la gente está en la búsqueda de medios alternativos de movilidad a los tradicionales que tenemos conocidos.

Estos vehículos de movilidad personal, conocidos por su sigla VMP, no conocen de edades.

El pasado Día del Niño en nuestro país, la demanda de monopatines eléctricos vio incrementada en casi un 50% en relación al 2019.

Lo particular es que también se pudo apreciar un número en alza similar para el Día del Padre.

Consejos antes de comprar un monopatín eléctrico

Comprar un vehículo individual como este no se puede tomar a la ligera.

Dado el uso que le daremos, debe ser entendido como un medio de transporte habitual, por los que necesitamos que sea un producto fiable y seguro.

Acercamos algunos consejos y recomendaciones:

– No compremos en cualquier lado: como con todo producto, mejor una casa especializada y de confianza. También evaluemos que nos brinde respuesta en caso de desperfectos, mantenimiento y recambios. En lo posible no compremos un monopatín eléctrico por internet en el exterior, básicamente por dos cuestiones: la distancia con el vendedor y la marca de los repuestos.

– Revisemos las normas legales de su uso: son pocos los países que ya avanzaron en la legislación del uso de monopatines eléctricos. Es un buen consejo revisar si no tendremos problemas en su uso público. Las opciones de potencia y velocidad suelen ser condicionadas, así como los elementos de prevención como casco u otros. También averigüemos cómo nos contemplan y cubren las compañías de seguro.

– Pensemos para qué lo usaremos: hay variedad de modelos, pero lo principal es saber qué haremos con estas 2 ruedas. Si la idea recreación o paseo no será un problema seleccionar aunque sería una buena elección comprar un modelo que sea ligero y plegable. Si nuestra idea es utilizarlo como medio de transporte laboral, tendremos que tener en cuenta otros detalles como velocidad, resistencia o la capacidad de carga.

– La batería: es el corazón de nuestro monopatín. Existen baterías distintas según las marcas y modelos, por ejemplo baterías de plomo, de gel o de litio. Estas últimas suelen ser las más eficientes aunque resulten un poco más caras. Resisten más ciclos de carga y recarga.

– Autonomía: como es sabido, a mayor amperaje, mayor carga y por consiguiente más autonomía. Averigüemos bien esta relación para tener idea de cuántos kilómetros podemos andar sin tener que preocuparnos. Si nos pone de pésimo humor quedarnos sin batería en el celular, imaginemos que quedamos lejos, a pie y con el monopatín a cuestas.

– Seguridad: dos puntos básicos que destacaremos son los frenos y el casco. Los frenos son cruciales porque realmente el monopatín va rápido y debemos prestar atención a las medidas de seguridad. Algunos modelos cuentan con frenos de disco, de pedal, de motor o de palanca directamente sobre la rueda. Si hablamos del casco, si bien las normas como contamos son muy recientes o inexistentes, el consejo es utilizarlo siempre. Ojalá no nos pase pero si el monopatín llega a 25 km/h o más, sufrir un accidente podría ser fatal. El casco es un elemento imprescindible.

El monopatín eléctrico tiene por delante un mercado prometedor. Y la demanda indica que llegó para quedarse.