Parecen, se usan y funcionan como una bici tradicional, pero no lo son. Aquí acercamos consejos para elegir la mejor bicicleta plegable.

Parece una tarea bastante accesible, pero sin la información correcta, podemos ir camino a pasar malas experiencias.

Hoy vamos a repasar esos puntos importantes para saber cómo elegir la mejor bicicleta plegable, algo que no hacemos todos los días.

Antes que nada debemos tener bien en claro cuándo, cómo y para qué usaremos la bicicleta. Esto nos permitirá acceder a los modelos que sean indicados y por consiguiente, a las marcas que los fabrican.

En este mundo de la bicicleta plegable, ocurre lo mismo que en el mundo de cualquier otro producto que uno vaya a comprar: adquirir una bici demasiado barata puede ser un error tan lamentable como pagar de más por un modelo que no lo vale.

Lo cierto es que debemos aprovechar conscientemente la particularidad de que sea plegable, sino hubiéramos comprado una bici tradicional.

Por eso es necesario tener en cuenta que las plegables están pensadas para circunstancias atípicas de traslado o de espacio para guardarlas. Incluso para viajes en los que el punto de destino no nos dé seguridad, y elijamos tener la bici plegada al hombro, encima, bien vigilada.

Hay varias cuestiones a evaluar. No son bicis y nada más.

Es por ello que acercamos ciertos puntos fundamentales para ajustar nuestra elección y compra.

Niños y pantallas: ¿ya es hora de que tenga una Tablet?

Consejos para comprar una bicicleta plegable

Nuestra talla: La talla o tamaño de rodado es fundamental, siempre. Pero lo cierto es que en estos tipos de bici, aún más. Si somos muy altos, puede que esta bici no sea la indicada. Se pueden extender sus caños de silla o manubrio, pero tal vez no alcance para manejar cómodo. Lo propio si nuestro peso es importante: las soldaduras suelen ser más refinadas que en otras bicicletas.

El peso de la bici: La idea de una bici plegable es que se pueda transportar. Si el material es muy pesado, esto será un castigo para el portador. Estas bicis deben ser pequeñas y livianas. Si no es así, la pasaremos mal. También es cierto que menos peso significa más tecnología y precio final. Pero es algo a tener en cuenta y evaluar.

El tamaño de la bici: No nos quedemos con lo fascinante de la bici ya pegada. Consideremos el tamaño de la bici extendida para saber su tamaño, comodidades y ventajas. Con la bici armada, probemos y tratemos de sentirla. No valoremos la bici solo por la sensación de buscar exclusivamente un modelo pequeño que guardamos en casa, en el trabajo o llevamos en el colectivo o ascensor. Es obvio que la portabilidad es una de las ventajas, pero que no sea la única variable a tener en cuenta.

Un buen plegado: Antes de comprar, ensayemos extenderla y plegarla varias veces. El modelo debe brindarnos movimientos sencillos, rápidos, estables y firmes. Es tan importante el plegado, que suele repercutir en el valor de compra. Es ahí donde se percibe la calidad de los materiales, las soldaduras y las bondades del diseño.

Tamaño de las ruedas: El diámetro de las ruedas determina la comodidad de manejo y tamaño de la bici una vez plegada. Por lo general hay dos tamaños: 20 pulgadas y 16 pulgadas. Las 20 darán una bici plegada más robusta. Las de 16, si son de calidad, cumplirán los objetivos y serán más fáciles de portar plegadas.

Es importante valorar también la presencia de amortiguación, que suele darse solo en las gamas altas. Todo forma parte del buen andar.

Por último, un consejo muy importante: en este tipo de bicis, la suavidad de encaje entre las piezas al momento de plegarlas, es fundamental. Tienen que coincidir perfectamente las unas con las otras. De nada.