Los cepillos térmicos para el pelo son la nueva tendencia a la hora del secado, peinado y cuidado de nuestro cabello.

Lograr que el pelo quede como más nos gusta, con el volumen y moldeado perfecto, es una tarea no tan simple.

Si buscamos un camino práctico, cómodo y efectivo, seguramente ya pusimos el foco en los cepillos térmicos.

Estos artefactos, también llamados cepillos alisadores, son una herramienta infaltable en nuestro neceser o mochila de viaje. Sus beneficios superan ampliamente cualquier “planchita” conocida y castiga mucho menos nuestro cabello.

Al aplicarle acciones tales como el secado o el cepillado común a nuestro pelo, en muchas ocasiones podemos dañarlo o erizarlo. Es por eso que surgió el cepillo térmico alisador, que mediante iones, permite que el cabello recupere toda su vitalidad, sin lastimarlo, brindando un aspecto liso, suave y brillante.

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Elegir el indicado

En la actualidad podemos encontrar gran variedad de dispositivos eléctricos, desde muy básicos a muy sofisticados. En ese contexto y buscando seleccionar un cepillo de calidad y eficiencia, deberemos tener en cuenta algunas pautas.

Acercamos algunas recomendaciones para elegir el mejor cepillo térmico para nuestro cabello:

· Antes de comprar, revisemos las funciones que ofrece cada cepillo térmico y también la manera de sustento, es decir, como recarga o funciona, si son eléctricos o a baterías. Hay modelos que solo funcionan conectados a la energía eléctrica y otros que simplemente se recargan, permitiendo una utilización de manera inalámbrica.

· Busquemos modelos que nos acerquen referencias claras sobre su uso. La mayoría de estos equipos incorporan un indicador de luz o de audio para notificarnos que el cepillo está listo para ser utilizado. Existen otros modelos más simples aún, que con solo apretar un botón, inmediatamente se puede comenzar su uso.

· Un gran porcentaje de los modelos en mercado incorporan la tecnología de iones, permitiendo eliminar el pelo encrespado, controlando el volumen y dándole un aspecto más hegemónico y brillante.

· No compremos por la foto o el diseño. Si podemos elegir y el presupuesto lo permite, busquemos modelos livianos y compactos, de cómoda portabilidad y que no cansen nuestros brazos y manos al utilizarlo.

· Si elegimos un modelo de alimentación con la red eléctrica, asegurémonos que el cable sea largo, sino será muy incómodo aplicarlo o deberemos incorporar alargues o cables extras.

· En cuanto a las púas o “dientes” de nuestro cepillo, la opción indicada depende de nuestro gusto particular, ya que las hay metálicas, de plástico, y otras que son más amigables con el medio ambiente y con nuestro cabello, como las de bambú.

· Los accesorios también son importantes. Hay modelos que solo traen lo básico y cumplimentar otras necesidades suele salir caro. Existen cepillos térmicos para el cabello que vienen con diferentes cabezales que permiten generar opciones de peinados bien variados y sin límite de extensión de pelo.

¿Cómo se utiliza el cepillo térmico?

Nunca olvidemos, por más apurados que estemos, que previo al uso del cepillo térmico debemos retirar gran parte de la humedad del cabello, secándolo con una toalla suavemente. No debe quedar seco del todo, ya que la humedad ayuda a moldear, pero definitivamente no puede estar mojado. Este punto es muy importante.

Si tenemos pelo liso, es recomendable utilizar o aplicar un protector térmico previamente.

A la hora de usar nuestro cepillo térmico, los especialistas recomiendan dividir el pelo por capas, como si fuéramos a plancharlo, realizando las separaciones necesarias.

Luego sostenemos firme el sector a peinar y pasamos el cepillo térmico.

Se recomienda siempre utilizarlo en sentido descendente o hacia las puntas, para generar un efecto de caída natural que siempre genera brillo, suavidad y movimiento.

Algunas opciones para la elección correcta

Por lo general, los cepillos de cerámica son los ideales para moldear nuestro cabello, permitiendo que busquemos y encontremos ese toque distintivo que nos gusta lucir.

Pero hay muchas más opciones de las que seleccionamos algunos modelos que podrían ser los indicados.

Cepillo térmico de cerámica

Este tipo de modelos son de gran calidad, suelen tener uso profesional y combinan las bondades de la cerámica con la tecnología de iones que logra eliminar por completo el pelo desalineado o encrespado.

Pueden variar de diámetro, entre 12 y 60 milímetros, acorde a nuestro gusto y necesidad según el tipo de cabello. Dada la calidad de este tipo de cepillos, sus fibras serán dóciles y efectivas respetando la salud de nuestro pelo, mientras lo seca y moldea.

Cepillo térmico alisador

A veces necesitamos que no solo nos peine y de forma a nuestro peinado, sino que todo este proceso sume también un alisado completo. Este dispositivo cumple esas tres funciones.

Además de la tecnología iónica, permite controlar la temperatura, regulándola entre los 160 y 230 grados.

Un detalle no menor es poder contar con un control térmico por pantalla LCD.

Cepillo térmico con mango de bambú

Como contamos, cerámica y tecnología de iones son la fórmula del éxito de nuestro cepillo térmico. Permite cumplir con las expectativas logrando un calor homogéneo para nuestro pelo. Pero si sumamos la particularidad de un mango de bambú, lograremos unir tecnología con cuidado y respeto por el medio ambiente.

Además lo hace más liviano y portable.

Cepillo térmico iónico

Lo dicho, un cepillo térmico de calidad profesional es el que incorpora tecnología iónica. No busquemos más. Este dispositivo es utilizado por los principales estilistas del mundo y brinda acabado profesional, moldeando nuestro cabello, colmándolo de

docilidad y brillo de forma instantánea. Logra que el pelo se suavice, luzca hidratado y sin volumen indeseado.

Además, incorpora la posibilidad de subir o bajar la temperatura, pudiendo escoger algunas más débiles de entre 50 o 60 grados o llevarlo a temperatura máxima de 230.

El cepillo térmico para el cabello es, posiblemente, una de las herramientas más prácticas y efectivas en estos tiempos exigentes y de apuro, donde las obligaciones nos llevan a correr todo el día. Incorporarlo es una muy buena idea.