Una experiencia casi real.

Son realmente múltiples las posibilidades de utilización de un casco de realidad virtual, también llamado HMD por las siglas en inglés de head-mounted display.

Este dispositivo de visualización es similar a un casco y nos permite reproducir imágenes creadas por computadora que se proyectan en una pantalla ubicada muy cerca de los ojos, generando una sensación de inserción tal que parece que estuviéramos ahí.

Esa proximidad a los ojos del casco de realidad virtual logra que las imágenes percibidas resulten con mayor detalle que en una pantalla de mayor porte y permiten incluso ocupar la totalidad del espacio visual del usuario. Además, al estar sujeto a la cabeza, permite un seguimiento de los movimientos proyectados, creando así una experiencia más completa para quien lo porta, pudiendo “vivir” en lo que ve.

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Opciones, opciones y más opciones

Existen varios tipos de cascos o gafas de realidad virtual.

Una primera separación se da en que sean monocular o binocular, dependiendo de si se reproducen las imágenes para uno o los ojos.

Por lo general, el uso mayoritario es para ambos ojos.

Esto nos lleva a la siguiente distinción:

Cascos o gafas de realidad virtual propiamente dicha: son los que ocupan totalmente el campo de visión del usuario, no permitiendo distracciones ni percepción del entorno que lo rodea y generando una completa inmersión en la realidad virtual.

También distinguiremos los cascos de realidad aumentada o realidad mixta, que permiten al usuario ver todo el entorno que lo rodea. Si utilizamos este equipo, podremos interactuar con otros objetos o proyecciones virtuales de nuestro espacio, produciendo lo que se conoce con el nombre de realidad aumentada o mixta.

Estos dispositivos o sus alternativas, nos ofrecen cualidades operativas distintas, adaptándose a nuestros gustos y nuestros bolsillos.

Por ejemplo:

· Carcasas de realidad virtual: son las estructuras que sirven para albergar nuestro teléfono móvil, pero no tienen pantalla propia. Es el soporte donde colocaremos nuestro celular y donde proyectaremos las imágenes.

· Gafas de realidad virtual sin procesador: son una especie de anteojo que incluyen pantalla propia y sensores pero se conectan a un aparato externo que es el que les genera las imágenes.

· Gafas de realidad virtual todo-en-uno: son las denominadas autónomas ya que incluyen todo: pantalla, carcasa, sensores y procesador.

A la hora de comprar estos productos tenemos que tener en cuenta una serie de características que son clave, ya que la tecnología que emplean los cascos de realidad virtual es variada y esto hace la diferencia en la experiencia que nos generen. Entre las especificaciones técnicas, prestaremos atención a los siguientes puntos:

· Resolución de pantalla: Es fundamental saber o asesorarse sobre la resolución de nuestro dispositivo. Si todo lo demás es bueno, pero la resolución de pantalla no, habremos malgastado nuestro dinero.

· Campo de visión: es la amplitud visual, la imagen visual que nos da el dispositivo. Cuanto mayor sea, más completa será la sensación de inmersión en lo proyectado.

· Latencia o transmisión de movimientos: es fundamental para “creernos” lo que vemos. Es el tiempo que trascurre entre que hacemos un movimiento y la imagen lo muestra. Cuando la latencia no es buena, puede producir mareos.

· Refresco de pantalla: así como una película es una seguidilla de fotos a cierta velocidad, el refresco de pantallas es la cantidad de imágenes que muestra nuestro dispositivo por segundo. Según los expertos, a partir de 60 Hz se considera un buen ratio.

· Seguimiento de orientación: se desarrolla a través de sensores internos del dispositivo. Con ellos, el HMD detecta la orientación y los movimientos de la cabeza del usuario, “siguiendo” lo que mira.

· Seguimiento de posición: es similar al anterior, pero es externo. Permite detectar la cabeza del usuario y tener un posicionamiento absoluto de sus cambios de posición. Lo incluyen los cascos más avanzados y costosos.

· Visión estereoscópica: la tienen casi todos los dispositivos. Proyectan una imagen apenas diferente para cada ojo lo que permite general a la visual la sensación de percibir en 3D.

· Efecto de puerta de pantalla: ocurre cuando el equipamiento no es avanzado. Tras un movimiento, la imagen de las líneas se separa en los cuadrados de los pixeles, como una escalera o como si miráramos tras una tela mosquitera.

Supongamos que ya elegimos nuestro casco o gafas de realidad virtual.

Pero atención: antes de comprar debemos tener en cuenta qué hardware complementario de generación le emparejaremos. Las opciones más comunes son el teléfono móvil, una PC, consola u otra plataforma que nos permita transferir las imágenes.

Con esto resuelto, además de todos los puntos anteriores, tendremos todo listo para una óptima experiencia virtual.

Usos diversos

Dijimos al principio que la realidad virtual no es solo para entretenernos. A nivel global cada vez son más los usos y utilidades que genera esta herramienta, llegando incluso a salvar vidas a través de la medicina.

En el ámbito de la formación y educación, las dinámicas y posibilidades de la realidad virtual son ilimitadas. Lamentablemente aún no se han desarrollado muchos contenidos como para permitir una masificación, pero claramente es la herramienta pedagógica del futuro.

También es muy útil en entrenamiento y formación militar. Como hemos visto en las películas, es utilizado continuamente ya que permite mejorar habilidades en el entrenamiento de combate, sin estar en el campo de batalla real. En las pantallas de los profesionales del ejército, además de las imágenes, se proyectan datos para su conocimiento antes de tomar decisiones. La experiencia de entrenamiento con HMD es muy real e intensa, pudiendo alternar terrenos, situaciones y escenarios para los soldados.

Tampoco es nueva la realidad virtual como simulación de vuelo para pilotos de las fuerzas aéreas o comerciales.

En la medicina, los profesionales hace tiempo vienen capacitándose por medio de la realidad virtual, para una mayor práctica previa a una intervención, por ejemplo. Se logra reducir los tiempos, pero además, por medio de un simulador, se pueden evitar decisiones erróneas y sus consecuencias.

Los cascos o gafas de realidad virtual llegaron para que jugar, aprender, capacitarse o salvar vidas, tenga también un escenario ficticio pero casi casi real.