Las frutas contienen la cantidad de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes necesarios para nuestro organismo. Pero ¿cómo convencemos a los chicos?

La fruta y la verdura, son rechazadas por muchos chicos. Ni hablemos si les decimos que de postre hay fruta. Seremos enemigos públicos un buen rato.

Lo cierto es que varios estudios indican que los niños suelen comer menos fruta de la que es necesaria.

Los peques se muestran reacios, los más chiquititos hacen berrinches, y se arman escándalos en la mesa familiar por el tema de la famosa fruta.

Como padres debemos arremangarnos y encontrar la manera de animar a los más pequeños a comerlas diariamente.

Aquí acercamos algunos trucos para conseguir que los niños coman fruta.

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-Seamos creativos: para que la fruta sea más atractiva para los chicos, debemos presentar los platos de manera divertida. Las frutas tienen colores muy particulares que combinados, pueden servir para montar arco iris, dibujar formas y caras o animales reales o ficticios. Podemos también cortar la fruta y que los chicos creen libremente. Por ejemplo, una manzana cortada en 2 simula la superficie de una cara. Si sumamos 2 cerezas tendremos los ojos y con una frutilla la boca. También podemos utilizar la fruta para decorar los jugos, los batidos o los helados de frutas que contaremos más adelante. Para engancharlos desde lo visual, sumemos pajitas, sombrillas o sorbetes. Les va a encantar.

– Ensalada de fruta: también llamada macedonia. Es una conjunción de sabores y colores que funciona de gran manera para conquistar a los chicos. Además es muy simple: pelamos la fruta, la cortamos en cubos similares, agregamos azúcar para cortar la acidez y sumamos algo de jugo natural. Todas las frutas sirven. Si queremos que se vuelvan locos, agreguémosle helado o crema.

– Los jugos: el jugo más popular entre los peques, casi siempre, es el de naranja. Pero no nos limitemos ya que se pueden lograr con frutas variadas como manzana, uva, ananá, kiwi, durazno y muchas más. Y no tiene porqué ser de un solo sabor ya que podemos mezclar las frutas entre sí. Es aconsejable consumir los jugos recién exprimidos para evitar las pérdidas de vitaminas así como es preferible hacerlos en casa que comprarlos. Si bien en jugo la fruta pierde la fibra, sigue siendo una alternativa saludable.

– Los batidos: son de los más deseados por los chicos y son realmente simples de hacer, en estos tiempos donde los artefactos de cocina todo lo pueden. Podemos triturar un solo tipo de fruta o mezclar varias con leche y obtener buenísimos batidos de frutilla, banana, durazno y crear un batido multifrutal. Luego agregamos algo de azúcar sumado a la leche.

– Combinar frutas y el yogur: son una mezcla perfecta que por lo general suele gustar mucho a los niños. Podemos incorporar trozos de fruta a los yogures o comprarlos ya listos. Algo rápido: cortamos la fruta en trocitos muy pequeñitos y los batimos bien con el yogur que más les guste. Nos quedará una crema muy esponjosa y de colores divertidos.

– La fruta combinada con otros alimentos: son varias las frutas que se suman a los platos tradicionales o no tanto, variando su textura o luego de algunos procesos. Por ejemplo, podemos añadir fruta finamente cortada o en puré a los platos de carne (cerdo con ciruelas, pollo a la naranja, lomo con puré de manzana), pescado (todos los pescados se llevan muy bien con el limón, también salmón a la naranja), ensaladas, crepes (rellenos de banana, durazno y ananá) o queso fresco con frutas dulces. Cuando hablábamos de alterar las frutas de su estado natural, recordemos que podemos, por ejemplo, freír bananas y plátanos, asar las manzanas, caramelizar las peras, y muchas ideas más.

–  Salsas: hablamos de salsas dulces hechas con frutas. Trituramos la fruta y le incorporamos azúcar y un toque de jugo de limón. Esta salsa se la podemos colocar a cualquier preparación dulce que les guste a los peques, por ejemplo en helados o cremas.

– Brochetas de frutas: el primer punto hablaba de ser creativos y en este mostramos una divertida manera de incorporar fruta en la alimentación de los peques. Compramos palitos de brochetas y les vamos pinchando trozos de frutas, jugando con las formas y los colores. Si consideramos que pueden solos, dejemos que las confeccionen ellos mismos. También podemos hacer, con los mismos palitos, manzanas caramelizadas enteras, pegándoles o no pochoclo en su exterior, como cuando íbamos a las ferias, parques o circos.

– En las tortas: en la forma más común y efectiva de sumar trozos de fruta. Los chicos son “dulceros”, por eso preparamos un bizcochuelo y lo vamos decorando con frutas o las incorporamos en algunos de los pisos del interior. También podemos hacer tartas de manzana o peras. Y los frutos rojos siempre quedan bien.

– Helados de frutas: podemos hacerlos sin leche y son muy simples. Lo único que necesitamos son los moldes de helado. Se hacen con jugo natural y nada más, pero son mucho más atractivos si les sumamos algún trozo de fruta fresca entero. Ya en el molde, los colocamos en el congelador de 6 horas a un día.

– Colación: la fruta es fácil de llevar; por eso, cuando hagan deporte, salgan de paseo o estén varias horas fuera de casa, coloquemos una fruta en su mochila. Puede ser en un recipiente o una bolsa hermética. Cuando tengan hambre o sed, podrán saciarse con una manzana, banana, durazno u otras frutas que vienen de casa.