Si somos padres primerizos, cambiar el pañal y que todo salga bien, es un desafío. Por eso acercamos consejos esenciales para no fallar.

Cuando nos dan la noticia de que vamos a ser papás, incluso cuando ya el nuevo integrante llegó al mundo, nadie, absolutamente nadie, nos desea ¡suerte con el pañal!

Es como una trampa inevitable, una tarea que reúne lo que ya sabemos que habrá en el pañal, con el llanto del peque que está incómodo, con una alta cuota de inexperiencia. Como vemos, todo un espectáculo.

Aunque pasado un tiempo, nos convertimos en expertos gracias a la práctica adquirida dada la repetición diaria. No es para tanto.

Acercaremos la teoría, la práctica ya es otra cosa.

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Llegó el momento de cambiar el pañal

Hay algo que es clave: la piel del bebé es muy sensible, por lo que hay que evitar que las heces y/o la orina permanezcan mucho tiempo en contacto con su suave dermis.

Se recomienda cambiarle el pañal cada vez que el recién nacido orina o hace caca para evitar posibles irritaciones en su zona íntima.

Siempre recordemos que el peque no sabe hablar, por lo que el llanto será el idioma de la incomodidad y el ardor.

No hay una regla o una cantidad, pero lo ideal es cambiarle el pañal las veces que sea necesario para que el bebé esté siempre cómodo y seco. No nos extrañe llegar a diez pañales por día. En la medida de lo posible, cambiémoslo en cuanto lo notemos húmedo.

Cuando hace caca, nos damos cuenta rápidamente por el fuerte olor, mientras que el pis, casi seguro viene después de cada toma de teta.

Creemos un clima y un hábito

En ocasiones, el momento del cambio de pañal puede ser molesto para el bebé.

Pongámonos un ratito en su lugar: estamos mojados, incomodos, nos quitan la ropa, nos da frío y todo esto, sin más expresión que el llanto.

Esta situación crea cierta tensión, por eso la música puede ser una gran aliada a la hora de relajarlo, generar un clima, que sea amable y procurando una atmosfera placentera.

Con todas las plataformas y aplicaciones disponibles en nuestro Smartphone, buscar y encontrar canciones para relajar a nuestros bebés se hace todavía más fácil.

En Spotify existen listas de reproducción exclusivas y colmadas de dichas melodías. Lo mismo ocurre con Youtube, donde además está el video.

Algunas ideas de estilos musicales:

– La música debe ser suave y pausada, sin cambios de ritmo ni volumen estridentes. Una buena opción es la música clásica. La ciencia ha encontrado ciertas particularidades relajantes en la música del maestro Mozart.

– Un datito que puede sumar: si en el embarazo le “pusimos” música a la panza, el peque se encontrará en un ambiente no tan raro ni invasivo.

– Busquemos suaves canciones lentas, actuales o eternas y por qué no, versiones instrumentales o bossa nova. Podemos poner suaves canciones de Marvin Gaye, algo de Adele, algún Unplugged de MTV o los siempre correctos The Beatles.

– Canciones o melodías a piano caen muy bien. Crean un ambiente de relax.

– Bandas sonoras de películas infantiles pueden ser un buen estimulo, casi divertido.

– Sumemos las melodías de meditación. Si pueden con los más grandes, pueden con los más peques.

Ahora sí, a cambiar el bebé

Es muy importante tener todos los utensilios que necesitamos bien cerca, al alcance de la mano. Lamentablemente, la mayoría de los accidentes con peques, se da cuando los papis se alejan a buscar algo que estaba ahí nomás. Es un segundo, pero es muchísimo.

Es muy importante que nos lavemos y sequemos las manos antes y busquemos un lugar cómodo, limpio y calentito para colocar el bebé.

El paso a paso del cambio

Ya con todo lo necesario bien cerca, colocamos el bebé sobre la espalda, soltamos los cierres adhesivos de su pañal sucio, los plegamos y pegamos sobre sí, para que no raspen la piel del bebé.

Aun no sacamos el pañal sucio. Primero sacamos la caca con una toallita húmeda, siempre de delante hacia atrás, sobre todo si es una niña.

Si es meconio, es decir, las primeras heces del bebé, suele ser más pegajoso con lo que la limpieza tendrá que ser más estricta. Además de las toallitas húmedas, sumemos agua tibia y jabón para peques. Prestemos atención a los pliegues de su piel.

Ahora, con una mano, sujetamos al bebé por los pies y levantemos sus piernas hasta despegar la cola del pañal para poder retirarlo.

Con la piel ya sequita, apliquemos oleos para bebé. Volvemos a tomar con una mano los pies del bebé para levántalo y colocar el pañal nuevo. Ajustemos el pañal con las tiras adherentes cuando estemos seguros que el peque no está incómodo, que no lo pellizca, que no ajusta por demás, ni que le queda suelto, lo que traerá derrames no agradables.

Ahora lo vestimos, nos lavamos las manos y listo!

Algunos cuidados, limpieza suave y música para relajar. El cambio del pañal ya no es un problema. En la teoría. Suerte con la práctica.