Tan importante como el colchón. Tan necesaria para lograr un buen descanso. Compañera de sueños profundos o insomnios. Estamos buscando la almohada correcta.

Un buen descanso reparador depende en un 50% del colchón y el otro 50% de la almohada. Nada se compara a un buen dormir.

Si nos despertamos con dolor en hombros o cuello, si ya la posición no nos deja dormir de corrido, es posible que sea el momento de despedir la vieja almohada.

La pregunta que surge entonces es ¿cómo elegir la almohada indicada?

Antes de buscar, tengamos en claro que el objetivo de la almohada es mantener recta la columna vertebral, copiando la curvatura del cuello, permitiendo relajar la musculatura del mismo, descansando el peso de la cabeza. Todo esto genera un buen dormir.

Pero encontrar la almohada que cumpla estos requisitos no es tan simple ya que todos somos distintos. Podemos incluso decir sin temor, que la almohada ideal no existe.

También podríamos comprar la más costosa, la de mejor prensa y que no sea la indicada. Por ejemplo: si la altura de la almohada es demasiado alta, durmiendo de lado o boca abajo, nos tensionará los músculos del cuello. Incluso puede molestar al respirar. Si es demasiado baja, aparecen tensiones musculares pero al revés, por tener la cabeza “colgando”.

Según los especialistas, la almohada debe mantener una altura de 10 a 15 cm, de manera que soporte adecuadamente la cabeza y el cuello. Pero si lo resumimos, la almohada correcta para dormir, es la que nos permita sentirnos cómodos.

Y claro, siempre habrá que tener en cuenta que la almohada marida con el colchón. Cualquier medida se verá afectada si al acostarnos el colchón se hunde o permanece rígido.

Como dijimos, encontrar la almohada correcta para un buen dormir, no es tan simple.

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La almohada ideal depende de cómo dormimos

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de comprar una almohada es la postura en la que solemos dormir.

Si nos gusta dormir de lado, nuestra almohada debe permitir que la cabeza quede alineada con el resto de la columna y espalda. Posiblemente necesitemos una almohada gruesa y firme.

Si somos de dormir boca abajo, postura poco recomendable, la única almohada que nos resultará placentera será la más blanda y estrecha. Con estas características podremos girar la cabeza de modo relativamente natural.

Si tenemos el hábito de dormir boca arriba, la almohada deberá ser de grosor y firmeza intermedios, y que acompañen la curva natural del cuello. Una almohada muy alta o muy baja, nos generará dolor y mal dormir.

Si somos de los que nos movemos mucho, que dormimos en cualquier o variada postura, la almohada correcta es la que tenga una firmeza media, que se adapte a cada posición.

Dormir sin almohada: ¿sí o no?

Dormir sin almohada no es recomendable. Por lo general, al acostarnos sin almohada, tendemos a dormir boca abajo, postura que genera tensiones en la zona cervical y dificultad para respirar.

Mantenimiento de la almohada

Puede sonar gracioso, pero debemos cuidar y conservar nuestra almohada después de lo que nos ha costado encontrar la correcta. Además, cuidándola y manteniéndola, alargaremos su vida útil y nuestro buen dormir.

Debemos tener en cuenta:

– Airear la almohada habitualmente, con ventanas abiertas y en lo posible, que le dé el sol. Esto al menos, una vez por semana.

– Darla vuelta frecuentemente, ya que esto evitará que se deforme o acostumbre.

– Busquemos almohadas lavables.

– Compremos almohadas con funda de protección. Es la que viene con la almohada y sobre la que colocamos la que forma parte del juego se sabanas. Siempre lavemos todas.