Este recipiente térmico se declara el mejor aliado al aire libre.

Nada como tener la bebida en el punto deseado cuando no nos encontramos en casa y el clima hostiga.

Si es en verano, jugos y agua llegan a nuestra boca con la frescura pretendida, con la temperatura como estaba cuando salimos al paisaje.

Si hace frio, nada que discutir. Sabemos que un termo con agua caliente puede generar unos mates reparadores. Y si somos del café o té, también.

Algunos incluso utilizan los tradicionales termos para transportar sopas en épocas frías o licuados en épocas de calor, logrando no solo la función de hidratar sino también de alimentarnos.

Atentos a que no siempre el termo cumple nuestras expectativas, ya sea porque pierde temperatura o porque tiene algunos puntos al menos observables en el diseño y confección dado sus materiales. Es por eso que hemos desarrollado una guía para elegir el mejor termo.

Niños y pantallas: ¿ya es hora de que tenga una Tablet?

Un universo de modelos y opciones se nos presentan ante la adquisición de este nuevo aliado de nuestros momentos al aire libre.

Como argentinos y materos que somos, necesitamos saber que el agua estará caliente y a nuestra disposición. Por eso prestaremos especial atención a que nuestro termo este creado con materiales resistentes tanto para su propia supervivencia como para mantener la temperatura de nuestros líquidos.

Como vemos en góndolas o en casas especializadas, existen en la actualidad infinidad de modelos y opciones de materiales para termos, siempre buscando contener la temperatura de nuestros líquidos o sabores almacenados.

Debemos prestar también atención a la calidad de los termos, ya que no solo queremos que conserven el producto en su interior en las condiciones pretendidas, sino que también necesitamos que no nos perjudiquen en el proceso. De nuestro termo también dependen cuestiones de seguridad como por ejemplo, que no pierda o se filtre el líquido contenido, que no traspire o que no permita que el vapor salga.

Elegir el mejor termo matero requiere considerar varias cuestiones y no hay un termo perfecto: siempre dependerá del gusto, uso y costumbre del cebador.

Comenzamos. Prestemos atención. A grandes rasgos hay dos modelos preponderantes:

Termo de acero inoxidable: Ni bien compramos nuestro termo, debemos tener un cuidado inicial que marcará su eficiencia y vida útil. Este recipiente térmico necesita ser templado, es decir, cumplir con breves pero importantes pasos. Primero, lavarlo en su interior con agua tibia. Ya con el material entibiado, llenarlo con agua hervida y dejarlo cerrado y quieto por 12 horas. Este bautismo nos asegurará la plenitud de su función.

Termo plástico: Son mucho más delicados ya que en su interior la ampolla que contiene los líquidos es de vidrio. Se rompen a la primera caída o golpe desafortunado. Lo positivo es que se pueden adquirir repuestos y seguir usando la estructura externa sin problemas. Lo negativo es que estas ampollas suelen ser tan caras como un termo nuevo.

Si el interior lamentablemente se rompiera, es importante retirar totalmente los pedazos del fino vidrio, con mucho cuidado. Preferiblemente con guantes, retiremos primero la tapa que suele quedar sostenida por la estructura y extraigamos los vidrios. Los finos y filosos desechos, colocarlos en cajas de cartón debidamente identificadas para evitar que se lastime un tercero que esté desprevenido o el servicio de recolección domiciliaria de residuos.

Recomendaciones de uso:

– No es aconsejable llenar demasiado ni agitar el termo.

– Tampoco se debe beber directamente del mismo.

– Más allá de nuestros gustos, evitemos colocar hojas de hierbas o saborizantes en su interior, ya que podría tapar el paso de nuestra bebida.

– En los termos plásticos con interior de vidrio especialmente, pero en todos los modelos en general, evitemos los choques térmicos. Esto es fundamental. Colocar agua caliente, retirarla y enseguida poner helada o viceversa, podría provocar que explote la ampolla de vidrio, por ejemplo.

– Cuidemos el pico o tapa. Juega un rol fundamental en todo el proceso, tanto de conservación como de potenciales filtrados. Verifiquemos siempre que la rosca gire y llegue al tope del recorrido. Esto evitará derrames y pérdida de temperatura.

Los termos de acero están de moda

Como venimos observando desde hace un tiempo, los termos de acero, incluso algunos de cierta marca puntual, son objetos no solo de uso, sino también de ostentación o pertenencia. Pero no deja de ser un termo.

A la hora de buscar calidad y capacidad de respuesta, uno de los puntos a tener en cuenta es la soldadura interior, que debe ser lo menos visible posible o prácticamente no existir. Este pequeño gran detalle puede significar la diferencia entre un buen o mal producto.

La mayoría son termos de doble pared de acero, lo que los hace ideales.

En los termos, como sucede en casi todos los productos y bienes, la mayor calidad tiene un lazo directo con el precio. Los mejores termos son bastante más caros, pero valen la pena: mantienen mejor el agua caliente y tienen mayor vida útil.

El cuidado del termo

Como detallamos en las recomendaciones de uso, evitemos los golpes térmicos si queremos que nuestro termo cumpla su función eficientemente.

Templemos el primer uso, con agua tibia un primer lavado, agua hirviendo en su interior por 12 horas. Luego lo vaciamos y recién colocamos el agua de nuestra primera mateada. Esto templará los materiales para que sean fieles a nuestro gusto y práctica.

Para limpiar nuestros termos no debemos utilizar detergentes ni jabones. Se recomienda higienizar picos, roscas o sifones con abundante agua tibia para evitar que se corroan u oxiden.

Como dijimos, en los termos con interior de vidrio hay que tener mucho cuidado con los golpes que pueden resultar fatales para la ampolla interna.

Pero en los de acero también hay que evitar los golpes. Por más resistentes que sean o aparenten, los golpes y caídas pueden provocar pinchaduras o que el material se dañe.

Es muy importante que estemos atentos y desechemos cualquier termo que presente signos de oxidación interior, desgaste del material o desprendimiento. Podríamos poner en riesgo nuestra salud.

Siempre un termo requiere cuidado. Que sea resistente no quiere decir que sea indestructible.

El tereré

Sabemos que el tereré es ese mate dulce y frío, con algunos toques cítricos que refresca en las tardes de verano. Hábito del litoral que se ha extendido por todo el país.

La recomendación es no colocar hielo en nuestro termo, es decir, que el jugo o preparación ya llegue fría y que el termo cumpla su función de mantener la temperatura.

En lo posible evitar colocar gaseosas ya que la presión del gas también puede provocar rupturas o fisuras.

Sugerimos adquirir termos específicos o bidones especialmente diseñados para contener gaseosas, que los hay y de muy buena calidad.

Si somos amantes del aire libre, con estas recomendaciones de compra, uso y mantenimiento de nuestro querido termo, solo nos falta elegir destino y a disfrutar.