Un momento para mirar hacia adentro.

No hace falta ser un experto para saber que el yoga aporta muchos beneficios a nuestro cuerpo, pero más que nada, a nuestra mente. De todas formas, muchísimos estudios científicos así lo confirman.

El yoga permite parar el caos en el que vivimos para dar espacio a la calma, tras un proceso que iremos aprendiendo y asimilando. En esta experiencia lograremos integrar el movimiento físico con la respiración, convirtiendo estas dos funciones en una sola.

Esta comunión será el camino a un estado de mejora sustancial.

Suele practicarse el yoga como una actividad preventiva o rehabilitadora ya que optimiza los procesos metabólicos y anabólicos.

Además oxigena el cuerpo, favoreciendo la circulación de energía. Es como que mejora el combustible del motor interno.

Niños y pantallas: ¿ya es hora de que tenga una Tablet?

Esta práctica mejora nuestra calidad de vida de muchas maneras:

· Reduce el estrés, ya que influye directamente sobre todo nuestro organismo.

· Mejora la flexibilidad gracias a las asanas, que son posturas corporales que tienen influencia sobre nuestro cuerpo y mente.

· Estos movimientos y posturas aumentan la fuerza y el tono muscular.

· Favorece la recuperación física, ya que es considerada una forma de descanso activo.

· Aumenta el equilibrio.

· Mejora la coordinación gracias a que se adquiere una mayor conciencia corporal.

· Mejora el estado de ánimo. El yoga favorece la liberación de serotonina y endorfinas.

· Desarrolla y mejora la concentración.

Y una gran ventaja de esta práctica ancestral típica de culturas asiáticas es que no es difícil de ejercitar.

Compartimos 8 consejos para hacer yoga en casa

El yoga se ha convertido en una práctica en aumento en Occidente y no es casual.

En estos tiempos veloces, es una herramienta que no nos exige prácticamente nada en inversión y a cambio nos otorga grandes beneficios a la salud, tanto físicos como en la salud mental. Nos proporciona equilibrio entre el cuerpo y nuestros pensamientos e ideas.

Es cierto que sería irrespetuoso solo ver el yoga como un ejercicio físico ya que su práctica proviene de una filosofía oriental profunda, que busca encontrar la paz interior e implementar una serie de acciones que generen hábitos saludables.

Es el yoga un aliado silencioso y positivo para estos días estresados.

Yoga en casa

Esta profunda pero sencilla práctica, no nos exige estructuras. Y además, se puede desarrollar en nuestro ámbito y en cualquier momento del día.

En tu casa, seguro hay un lugar y un momento ideal para encontrarte con el yoga.

¿Qué necesitamos?

· Crear un espacio confortable

Es solo cuestión de buscarlo en nuestra casa. Es posible incluso que no sea el primero en el que pensemos y que debamos mudarnos hasta sentirlo como “el” lugar. No es necesario invertir en pintar una habitación ni convertirla en un templo. Sí necesitamos que este espacio sea cómodo, en lo posible amplio y tranquilo. Cómodo para desarrollar libremente la actividad; amplio para que puedas llevar a cabo los ejercicios y tranquilo para que no veas interrumpida tu concentración. Este espacio será el destinado a nuestra práctica del yoga, y nos permitirá conectar la mente con el cuerpo, relajándonos y respirando.

· Accesorios adecuados

Como dijimos, no nos exige inversiones o estructuras. Para practicar yoga es bueno que cuentes con una colchoneta, esterilla, o similar, que no permita que nos deslicemos o resbalemos. Las esterillas tienen precios variados, pero no nos encandilemos por los valores, generalmente exagerados y que no se justifican. Si tenemos compromiso con la naturaleza, también podemos adquirir esterillas orgánicas. Si estamos dispuestos a invertir un poco más, podemos contar con pequeñas plataformas de las que se utilizan en los gimnasios.

· Elegir un tipo de yoga y seguir una rutina

Antes de ponerte a realizar ejercicios de yoga, es necesario que sepamos que existen diferentes tipos de yoga con sus respectivas rutinas. Es necesario adquirir el conocimiento previo y luego tomar una decisión. Es muy útil buscar asesoramiento y guía. Si contamos con experiencia, podremos preparar nuestras propias rutinas. Como venimos planteando, es una disciplina ancestral, por lo que no es complejo encontrar información valiosa en libros y hasta en clases virtuales. Según los entendidos, existen por lo menos 24 tipos de yoga que mejoran el equilibrio mental.

· Usemos internet para el yoga

Internet es el aliado ideal para aprender y además multiplicar el repertorio de clases de yoga, en todos sus estilos. De hecho existen canales específicos de esta práctica, con el paso a paso, la música adecuada y hasta con los niveles de aprendizaje para ir avanzando. Con la PC, el teléfono o un Smart TV podemos seguir las clases virtuales o ver y repasar los videos las veces necesarias y si el dispositivo está disponible, colocarlo en nuestro lugar de yoga o bien al aire libre. Las clases virtuales en internet pueden ser gratuitas o bien, existen profesores o guías que exigen una inscripción y pago por enseñarnos.

· Generemos nuestro momento

Los entendidos en yoga sugieren que el mejor momento para practicarlo es al comenzar el día ya que prolonga los beneficios de la energía corporal y mental para el resto de la jornada y nos permite salir a enfrentar las responsabilidades con la mente despejada. Por su lado, hay quienes disfrutan más del yoga por la tarde, para ir despidiendo el día sin que la mochila de las obligaciones nos acompañe a dormir. El momento ideal es el que mejor encaje con nuestra forma de ser, de sentir y que más nos guste. La idea siempre será calmar la mente y liberar el estrés.

· Precalentamiento

El calentamiento previo es muy necesario antes de exigirle a nuestro cuerpo posturas. Sin este pequeño pero importante calentamiento físico, estamos más propensos a sufrir lesiones accidentales. Al desarrollar el yoga, comencemos con las acciones menos exigentes para luego ir evolucionando hasta las intensas.

· Constancia

Debemos tener la constancia es necesaria para ver resultados, como siempre y como en todo. Incluyamos la rutina del yoga en nuestros horarios, como una saludable obligación. Que se convierta en un hábito y no en un esfuerzo.

· El yoga debe disfrutarse

Las actividades placenteras y que nos hacen bien deben disfrutarse. Debemos motivarnos a continuar para ir viendo los resultados. El yoga siempre nos hace bien, entonces debemos vivirlo y disfrutarlo.

Con esta guía podemos comenzar de a poco a buscar en el yoga esa calma que tanta falta nos hace. Hagamos de su práctica un hábito y cada vez nos costará menos encontrar el momento del día que hemos asignado para mejorar nuestra salud general y nuestro equilibrio.