Seguramente, más de una vez, pensamos en esperar el Año Nuevo con nuestro círculo más íntimo y rodeados de naturaleza. Este año, hagámoslo.

Recibir en Año Nuevo en plena naturaleza, con los afectos más cercanos o solo con el vínculo conviviente, es un deseo que muchas personas tienen pero que terminan postergando.

Es realmente muy difícil de entender que no lo hagan realidad si lo desean y por el contrario, prefieran encuentros forzados o incómodos con otras personas. Como obligados.

La idea tiene miles de encantos. Se suma lo particular de la fecha con el contacto directo con la Madre Naturaleza.

Pensemos cómo lo haríamos, proyectémoslo y luego, planifiquemos un paso a paso de esta experiencia que podría incluir un acampe como “casa” de celebración.

Ya en nuestra mente suena fascinante. Imaginemos lo que podría significar como experiencia para nuestros hijos. Claramente estamos tallando un recuerdo inolvidable.

Hay algunos pasos logísticos que son necesarios y prioritarios. Por ejemplo elegir el lugar. Asegurémonos que esté autorizada la excursión que pretendemos hacer, permitido el acampe con todo lo que esto significa.

También, aunque estemos rodeados de naturaleza, busquemos que cuente con un claro entre la vegetación: en el piso, para poder armar las estructuras en una superficie relativamente plana: y hacia arriba, para poder contemplar el cielo nocturno lejos de las luces artificiales de la urbe.

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Un viaje divertido e inolvidable

Viajar con los peques puede ser algo cansador, pero no más que tenerlos en casa, más este año pandémico.

Pero pensemos que para ellos, aun conociendo el destino, será una experiencia entretenida, divertida y con algunos toques de aventura.

Sus reacciones ante situaciones poco cotidianas nos van a divertir mucho. Si nuestros hijos son preadolescentes o adolescentes, podemos hacerlos parte de la programación del viaje, organizando salidas, recorridas, incursiones o excursiones. Que sean parte de la cocina de este turismo aventura, se suelten y sean creativos.

Fortalece los vínculos

Esta idea de acampar en medio de la naturaleza, esperar y recibir el Año Nuevo en familia, puede convertirse en el mayor momento de integración y acercamiento. Durante el año, las obligaciones y rutinas nos van eclipsando. Por eso, esta aventura puede ser ideal para que el tiempo entre padres e hijos sea de calidad.

Los adultos debemos convertirnos en niños, jugar y divertirnos. Unir puentes.

Los peques estarán contentos, y se sumaran a los desafíos. Verlos en otros ámbitos, conocer cómo se desarrollan en otras habilidades, será parte de los recuerdos imborrables que genere este fortalecimiento de vínculos.

La vuelta a casa

Aquellas familias que han vivido la experiencia, relatan que la vuelta a casa no era ni lamentada ni ansiada con desesperación. Luego de convivir con la naturaleza, la casa familiar toma otro significado. Es cobijo seguro y lugar de encuentro.

Por algo los viajes tienen al menos tres momentos: el antes, el durante y el después.

Disfrutemos entonces de una organización familiar previa, una aventura plena, y un retorno al nido.

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Esperar el Año Nuevo en la naturaleza, como dijimos, implica una logística que consta de pasos y objetos que no podemos olvidar.

Si bien no es un listado exhaustivo ni obligatorio, todo lo que vamos a enumerar suele ser muy importante.

Para ir de camping en familia debemos llevar:

– Carpa.

– Bolsa de dormir.

– Aislante o colchón inflable. El aislante no es obligatorio si tenemos buen colchón, pero mejor llevarlo igual.

– Mesas y sillas plegables. Si son plásticas, mejor. Son resistentes y livianas.

– Conservadora o “heladerita”.

– Alargues y adaptadores. La mayoría de los campings ofrecen energía eléctrica.

– Linternas. De todo tipo: de minero, de mano, en la guantera, todas. No olvidemos llevar pilas extras o recargables.

– Fósforos o encendedor. Recordemos un uso responsable del fuego.

– Toallitas húmedas. Siempre son útiles, ya sea para higiene rápida de manos o incluso para cuando vamos al baño.

– Parrilla sí o sí. Algunos campings tienen fogones con parrillas disponibles.

– Soga para tender la ropa o repasadores mojados. No olvidemos los broches.

– Lona para hacer un picnic o ir a la playa. Siempre útiles.

– Elementos de higiene personal. Aquí cada cual debe hacerse responsable de lo suyo.

– Ropa y calzado acorde a las temperaturas proyectadas y algo más por las dudas. También sumemos vestimenta y calzado para días de lluvia.

– Botiquín de primeros auxilios con lo básico. Sumemos un repelente de insectos.

– Extensión de nylon de buen tamaño. Es multiuso y podría ser salvadora de muchas circunstancias.

– Bolsas plásticas. Para guardar o para los residuos. Seamos responsables con el medioambiente.

– Elementos de cocina y de limpieza.

– Kit básico de herramientas.

– Toallas y toallones.

– Cuidados del sol: lentes, protector, sombreros, gorras.

Sumemos dos puntos: no olvidemos llevar toda la documentación personal de los integrantes de la familia y del auto.
Y por último, esta escapada a recibir el Año Nuevo en familia y en plena naturaleza debe quedar registrada. No olvidemos cámaras de fotos, video o celulares con sus correspondientes cargadores, para documentar esta experiencia inolvidable.