El estrés es uno de los males de nuestros tiempos. Atraviesa y afecta nuestra salud, nuestro bienestar y hasta nuestro peso. Entonces, a enfrentarlo.

Dicen que es de las denominadas “nuevas enfermedades” o “enfermedades de este milenio”. El estrés todo lo atraviesa y afecta.

Nuestra salud peligra ante cuadros de estrés no atendidos a tiempo. Y si somos sinceros, seguro nos damos cuenta que algo no anda bien.

Si la situación realmente es compleja, debemos consultar un especialista. Pero bien podemos procurar enfrentar estas tensas situaciones de otra manera, ayudándonos con herramientas a nuestro alcance.

Por otra parte, nuestro peso forma parte de nuestra salud, por lo que el estrés también lo tiene en la mira.

Si el estrés es algo que vemos venir, seamos buenos con nosotros mismos, exigiéndonos un poco menos y buscando alivio y relax en pequeñas (grandes) cosas.

Por ejemplo, escuchar música. Coloquémonos los auriculares, busquemos nuestra playlist favorita o cantante o canción o lo que sea que nos haga bien escuchar. Busquemos y si no hay, creemos el tiempo y espacio para encontrarnos con la música que, como dicen los especialistas, sana, cura y hace bien.

Otra alternativa, que se puede combinar con la anterior, es hacer ejercicio. Si el cuerpo está bien, la mente está en calma y espiritualmente nos sentimos en equilibrio.

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El estrés afecta nuestro peso

Podemos montar un pequeño gym en casa, tanto con una máquina de múltiples ejercicios, como con una colchoneta, mancuernas, soga y algo más.

Pero tomemos estos ejercicios como una forma de buscar el bienestar.

Si cuando queremos perder peso nos centramos mucho en controlar la dieta o el entrenamiento estricto y poco en el descanso, la recuperación y nuestra adaptación al entrenamiento, estaremos estresándonos más.

El estrés puede interferir en resultados de nuestra actividad física de muchas formas distintas; puede reducir de manera directa las ganancias del entrenamiento, puede hacer modificarnos la talla de manera preocupante, puede modificar inconscientemente nuestra alimentación, puede aumentar la incidencia de enfermedades. Puede hacernos mal.

Por eso te recomendamos algunas opciones para que le ganemos al estrés. Además, cuando no estamos bien, esto afecta nuestro humor y ganas de entrenar. O sea, cada vez más para atrás.

Entendamos nuestro cuerpo. Atentos al peso

Solemos cometer el error de pensar que la pérdida de peso es por un solo factor. Esto nos altera y obsesiona. Y claro, eso no ayuda en nada.

El peso depende de muchos factores, no es literal ni predecible, por lo que si hacemos ejercicios para modificar nuestro peso, puede que no veamos resultados inmediatos o al ritmo que pretendemos. Paso a paso. Tranquilos. Sin exigir. Sin estresar.

El sexo hace bien

Es sabido que el sexo tiene infinidad de beneficios. Uno de ellos es la reducción que puede provocar sobre el cortisol, que es la hormona que secretamos cuando sufrimos estrés. Si estamos estresados puede que no nos apetezca tener sexo. Es normal.

Pero es importante que sepamos que tener sexo hace bien. Disfrutarlo en pareja puede ayudarnos muchísimo a enfrentar el estrés.

El descanso es parte de entrenar

Hagamos que el descanso forme parte del entrenamiento. Podemos no entrenar todos los días, pero sí debemos descansar todos los días.

Organicemos días para el relax, descansar, encontrarnos con amigos y afectos, comer y tomar un poquito más de lo habitual. O directamente no hacer nada. Pero descansar.

Haciendo esto estaremos mejorando la relación que tenemos con la comida, reduciremos los niveles de estrés y ansiedad, y probablemente mejoremos nuestro rendimiento.

Si la cabeza no para y a veces no nos deja dormir o descansar, busquemos una película que nos separe un par de horas de la realidad. Hay varias plataformas de streaming para elegir contenido en la Tablet, Smart TV o Smartphone.

Y como ya dijimos, la música siempre hace bien. Incluso para conciliar el sueño.

La meditación como aliada

La meditación puede ser muy efectiva para reducir el estrés. Alcanza con que dediquemos 20 minutos al día. Como guía, hoy contamos con gran cantidad de aplicaciones móviles que pueden guiarnos durante todo el proceso, de modo que solo tengamos que seguir las indicaciones.

Meditar genera el equilibrio que buscamos, repercute en bienestar, ordena nuestras ansiedades y nuestra disponibilidad energética.

En estos momentos en los que la ansiedad nos sobreviene podemos tender a sentirnos bloqueados y esto nos estresa. Por ello, mantener una alimentación saludable, realizar ejercicio físico habitual e intentar dormir de manera adecuada no solo ayudará a cuidar nuestra salud, sino también a reducir la incidencia o gravedad de los síntomas de la ansiedad.

Como ya sabemos, lo adecuado es seguir basando nuestra alimentación en vegetales, verduras, hortalizas, fruta, legumbres, semillas, frutos secos y carnes magras. Esto será de gran ayuda a sentirnos bien por dentro y por fuera.
Y como vemos, nos ayudará también a controlar nuestro peso sin estresarnos en el intento.