Estos tiempos de Covid impusieron medidas de aislamiento. La actividad física fue recomendada de manera individual y esto le vino bárbaro al runner en pandemia.

Las cuarentenas más estrictas fueron un verdadero castigo para todos, aunque claramente eran necesarias para evitar la transmisión.

Los corredores sentían que estaban presos. Pero un día recibieron el ok para hacer actividad al aire libre de manera individual.

Para el runner esto fue como un regalo del cielo. Desde entonces, más allá de la posibilidad de la práctica de manera grupal, los corredores viven cierta plenitud.

También es cierto que tanto tiempo adentro y quietos, con claras tendencias al sedentarismo tan peligroso para nuestra salud, impulsaron a los no corredores a empezar a moverse, con caminatas que evolucionaron en trotes y luego, en correr.

La pandemia elevó el deporte como tabla de salvación y equilibrio mental y es por eso que correr es todo un mundo y cada corredor es distinto.

También la tecnología ha evolucionado a favor de esta práctica, incorporando desde indumentaria y calzado específico, hasta smartwatchs que controlan pulsaciones o auriculares inalámbricos, para que los cables no molesten en el movimiento.

El runner busca el bienestar en el sentido más amplio, un estilo de vida activo y optimista.

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Pero lo dicho: todos los runners son distintos, acordes a sus gustos, objetivos, edades y múltiples variables más.

Aquí hemos armado, absolutamente de manera arbitraria, algunos grupos de corredores según algunas características generales. Pero no olvidemos que el running es una disciplina abierta y extremadamente libre. Para algunos el fin, para otros el medio.

Runner ocasional

El runner ocasional no es constante, pero le pone energía. Ya invirtió en la indumentaria para salir a correr y la quiere amortizar. Se obliga, pero no siempre puede. De todas formas no baja los brazos, va marcando en el almanaque, y no pierde la fe en que algún día logrará salir sin que se lo tenga que recordar la aplicación en el Smartphone que se descargó en un impulso de optimismo.

Runner novato

Explota de ganas, quiere salir ya, a veces cuando recién llegó de correr. No hay terreno que le sea hostil: correr por la calle, por la vereda, por el parque, por los cerros y hasta por la casa. En ese comienzo suelen tener un listado interminable de consejos, secretos, hábitos, gestos, tics y preferencias que le llegaron de otros runners experimentados. Esto no está mal, salvo porque los quiere poner en práctica todos juntos. Es la esperanza del running. Hay que apoyarlo ya que tiene lo más importante, la voluntad.

Runner social

Para algunos, correr es algo solitario. Para otros, una actividad que se comparte. Correr como punto de encuentro con gente con la que ya sabemos que tenemos algo en común. Tras la pandemia, correr en grupo se ha convertido en un evento social en sí mismo. Por otra parte, pertenecer también genera obligación, por lo que ante la fiaca de salir a entrenar, si el grupo nos está esperando, vamos igual. Correr en compañía mejora nuestro esfuerzo y rendimiento, además de forjar lazos y amistades.

Runner techie o tech

Este tipo de runner no puede salir a correr si no está equipado. Lo tiene todo. Ha incorporado todos los gadgets más innovadores del mercado. La tecnología que ha surgido alrededor del running no para de crecer y evolucionar. Hablamos de un runner que tiene control de todos sus pasos, pasos que obviamente registra y comparte en sus redes sociales. Cada una de sus salidas queda celosamente vigilada por sus apps en el Smartphone, que está enlazado con su smartwatch ultraliviano. Ese reloj inteligente además, le permite guiarse por un GPS, medir pulsos, distancias y promedios. Obviamente lleva emparejados sus auriculares inalámbricos y todo tipo de artículos wearables.

Runner mindfulness /Runner zen

Correr no es solo un acto mecánico y muscular, también es un hábito muy mental. Hay runners que logran meditar mientras corren, atentos a que al fin y al cabo, el cuerpo hace lo que la mente le dice. Hace muy bien para aquellos a los que las obligaciones los cargan de estrés o sufren depresión.

La búsqueda siempre es la calidad de vida y el equilibrio.

Runner de maratones

Correr una maratón es el santo grial de la religión runner, lo que a un escalador significa el Monte Everest. En el mundo runner una maratón marca la diferencia en el historial y eleva al corredor a una categoría superior, a otra casta. Esto no es fácil, ya que correr esos 42 kilómetros exige una preparación de meses y hasta años. Lo cierto es que los que ya hicieron una, ya no pueden dejar de correrlas. El maratonista es riguroso, planificado y constante en sus entrenamientos. Sacrificado y con tendencia a la perfección. Y es entendible: correr una maratón es un desafío hacia afuera, pero la verdadera carrera va por dentro, con y contra uno mismo, con el objetivo de superarse.

Después de esta definición poco rigurosa de grupos de runner, esperamos aflojarle un poco a las pantallas y salir a caminar un poco, luego trotar y en un tiempito, empezar a correr. Nos va venir bien.