L a Asamblea General de las Naciones Unidas decidió declaró el 3 de junio como Día Mundial de la bicicleta, reconociendo la singularidad, la longevidad y la versatilidad de la querida bici, que lleva en uso dos siglos de creada, y que constituye un medio de transporte sostenible, sencillo, asequible, fiable, limpio y ecológico que contribuye a la responsabilidad ambiental y beneficia la salud.

Seguramente sabías que el uso de la bicicleta promueve además la salud física y mental, previene el sedentarismo, uno de los 4 factores de riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, hipertensión, obesidad, entre otras.

Son todas buenas. La bici nos ayuda también a mejorar la calidad del aire de nuestra ciudad evitando la contaminación del combustible.

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Pero tipos de bicicletas hay muchos: ¿cómo elegir la nuestra?

No son necesarios conocimientos técnicos muy desarrollados para andar en bici. Sin embargo a la hora de adquirir un nuevo rodado debemos tener ideas básicas sobre sus características y funcionamiento.

Para los que se están iniciando en la práctica ciclista, tengan en cuenta, por ejemplo, la transmisión, que está compuesta por elementos como los cambios de marcha, discos y cadena. El cambio de marchas, corazón de la bici, es el que más sufre y hay que saber elegirlo primero y cuidarlo después.

Otro ítem importante es la suspensión, sistema que amortigua en ambas ruedas las irregularidades del terreno. Hará el andar menos agresivo y por consiguiente confortable. Pero atentos al detalle: una buena suspensión encarece mucho el precio de la bicicleta.

Las ruedas por lo general vienen impuestas por el tipo de bicicleta. Si deseamos cambiarlas debemos asesorarnos sobre tamaños y velocidades, sumado a tener en claro el uso que le daremos.

El cuadro o estructura que sostiene la bicicleta seguramente fue fabricado con aluminio o con carbono. El aluminio es económico y el carbono más caro.

La bicicleta como aliada y amiga

Los beneficios de andar en bici se multiplican. Más allá de ser un deporte profesional, es también un gran generador de sentimientos y sensaciones como el compañerismo o la superación.

Estas simples dos ruedas son además, una gran herramienta en la búsqueda de aquella máxima “mens sana in corpore sano”.

Además, el ciclismo, uno de los deportes más recomendado por los médicos, es aconsejable por ser una actividad entretenida, divertida, saludable y segura.

Como ciclista sabes que su uso tiene al menos 6 ventajas muy importantes:

1. Cuida tu cuerpo

El usar la bici y estar en movimiento, te ahorrará una serie de dolencias típicas del sedentarismo. Y al no surgir males, tampoco necesitarás medicamentos. Es una actividad con ventajas preventivas. Desarrollarla al aire libre mejora las defensas y según los especialistas disminuye el riesgo de padecer cáncer o diabetes.

Es recomendado para todas las edades. Mejora circulación y articulaciones. No te afecta el impacto como en deportes de saltos o corridas.

Permite perder grasas, mejora el riego sanguíneo, reduce el colesterol, fortalece corazón y amplía la capacidad pulmonar, fortalece y tonifica los músculos y muchos beneficios más.

2. Cuida tu mente

Una pedaleada de rutina, un entrenamiento, una jornada de distancias en ruta, todo en dos ruedas tiene el poder de alejarnos de las preocupaciones cotidianas.

Cada vuelta de la corona, poco a poco, hace que tus problemas pierdan importancia y vayan quedando en un segundo plano. Y cuando te bajas de la bicicleta, te das una ducha y ves las cosas de otra manera e incluso surgen soluciones.

Las bicicletas tienen poder anti estrés. El cerebro recibe una potente inyección de endorfinas y serotonina. Mejora tu humor, calma la ansiedad, mejora tu actitud hacia los otros y hacia adentro.

3. La bici ayuda a pensar más y mejor

Según la University Medical Center de Holanda, andar en bicicleta hace crecer la densidad de partes específicas del cerebro que se encargan de realizar las funciones habituales. Son varios los estudios en el mundo que documentan la beneficiosa relación bicicleta-cerebro.

4. Una bici para dormir

Antes de dormir, solemos tomar alguna infusión que nos ayude a conciliar el sueño. Sin embargo a nivel mundial, el insomnio es cada vez más frecuente. Algunas personas incluso deben medicarse para dormir.

Los pedales son la solución para estos casos, siendo guerreros contra la ansiedad y el estrés. Es importante tener una distancia de tres horas entre la actividad en bici y el irnos a dormir, para que el cuerpo se relaje y desciéndala temperatura corporal.

5. La bici mejora tu vida social

Podemos salir a pedalear solos. Pero también formar duplas o grupos de asiduos amantes de las dos ruedas. Son con quienes puedes compartir experiencias, rutas, objetivos, entrenamientos, sugerencias técnicas y conocimientos de este gusto en común.

Pedal a pedal se estrechan lazos y se comparte. Permite un mejor desarrollo social.

Asociarse a un grupo de personas en una actividad placentera mejora las relaciones interpersonales y ayuda a estrechar lazos.

6. Te permite conocer y descubrir lugares únicos

No todos los deportes son al aire libre y no todos los que lo son permiten trasladarse desde los aglomerados más densos a la soledad de una llanura cercana.

Incluso son comunes travesías que duran días, cruzadas solidarias, desafíos en kilómetros, exigentes agradecimientos religiosos con gestas de por medio.

Pero ese recorrido en bicicleta permite disfrutar de panorámicas únicas e incluso descubrir rincones escondidos para los pilotos de las otras formas de movilidad.

Tanto la bicicleta de carretera como la de montaña te permiten ser desde testigo privilegiado a protagonista intrépido. Allí están esperándote paisajes, vistas y parajes casi desconocidos. A disfrutarlos.

Tanto la bicicleta de carretera como la de montaña te permiten ser desde testigo privilegiado a protagonista intrépido. Allí están esperándote paisajes, vistas y parajes casi desconocidos. A disfrutarlos.

Una tendencia mundial saludable para vos y el planeta.