Estamos buscando las mejores almohadas para dormir, pero no es fácil. En este informe las claves a tener en cuenta.

Poder dormir bien no tiene precio. Dormir mal repercute inmediatamente en nuestra calidad de vida. Ni hablemos de cómo nos afecta el humor.

A la hora de comprar, debemos tener en claro que la elección de una buena almohada es importante para el descanso. La almohada correcta o equivocada puede marcar una gran diferencia en la calidad del sueño y bienestar.

Pero no es una tarea sencilla, ya que las almohadas no son todas iguales. Además, por lo general, no nos dejan probarlas antes. También depende de los gustos y los cuerpos, por lo que la almohada ideal estandarizada, no existe.

La experiencia ha demostrado también, que no existe una almohada mágica que sirva para todos ya que cada cual deberá encontrar la indicada. Casi como en un cuento de hadas.

La mejor almohada será la que se ajuste a nuestras necesidades y gustos, posturas y usos, y obviamente, se verá condicionada por nuestro presupuesto y por la relación calidad-precio.

Como dijimos, no es fácil escoger entre tanta oferta. Por eso, acercamos una guía de referencia con todo lo que hay que saber antes de comprar una almohada.

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Buscando la almohada perfecta

Igual que en el caso de los colchones, una buena almohada es garantía de un descanso reparador.

Si todos los días despertamos con dolor de cuello u hombros, quizá sea el momento de cambiar la almohada.

La función de la almohada es que cabeza, cuello y columna vertebral estén alineados. Si esto ocurre lograremos un buen descanso.

El objetivo de una buena almohada es contribuir a una adecuada postura de la columna, de forma que se relajen los músculos y se pueda favorecer un buen descanso y una buena respiración.

Como dijimos, la almohada ideal no existe ya que para escogerla debemos tener en cuenta los hábitos de sueño y la contextura física de cada uno, en especial la altura y el volumen corporal.

En esta búsqueda, debemos prestar atención a los siguientes puntos:

– Forma: Las almohadas tradicionales, eran rectangulares y no mucho más. Hoy la oferta de modelos y formas es muy amplia. La forma de la almohada que elijamos va a depender de cómo es nuestra postura al dormir. Hay modelos pensados para dormir de lado pero no para dormir boca abajo, por ejemplo. Es importante no arrebatarse y tratar de comprobar si es la almohada que se adecúa a nuestra manera de dormir y descansar.

– Individual o matrimonio: Tener una cama matrimonial es una cosa, tener almohada compartida es otra. No es aconsejable una sola almohada para dos. Cada uno tiene gustos y necesidades de firmezas diferentes. Además, la almohada individual permite que nos movamos sin molestar a nuestra compañía y nos da libertad de posiciones.

– Composición: En el mercado hay mucha variedad pero es importante tener en cuenta que cuando elegimos un material, de manera directa también estamos eligiendo dureza y altura. Entre las composiciones más populares se encuentran:

Látex: Este relleno puede ser sintético, de origen natural o mezcla de ambos. Tienen buena sujeción de la cabeza.

Fibra: Suele ser de fibra de poliéster o natural, y son almohadas blandas.

Espuma: Suelen ser de poliuretano. Muchas tienen “efecto memoria”, es decir van quedando adaptadas a nuestra posición y peso, pero esto no es muy conveniente para quien se mueve mucho.

– Tamaño: la almohada individual perfecta, debe superar el ancho de nuestros hombros. Este es el dato más importante de todos. Por eso la tabla general marca que una almohada baja tendrá 10 centímetros, una mediana entre 12 y 13 y una almohada alta, unos 15 centímetros.

El mejor consejo es más bien práctico: para no equivocarnos, debemos acostarnos en la cama y comprobar que la cabeza, cuello y columna queden bien alineados. En función de cómo estén, sabremos la altura de la almohada a escoger.

Consejos para cuidar nuestra almohada

Ya compramos la almohada indicada. Ahora debemos cuidarla.

Todos los días o día por medio, airemos la almohada. Puede ser retirándole la funda o simplemente ventilando la habitación, dejando que entre el sol.

Otro consejo es darla vuelta a menudo, ya que esto puede ayudar a que mantenga más tiempo la forma.

No compremos almohadas con fundas fijas, sino que podamos quitarlas para lavar.

A la hora de comprar cualquier almohada, de ser posible, probemos el modelo en persona para comprobar que se ajusta bien a nuestras necesidades.

También es importante revisar los detalles de acabado y costura. Si la compra es online, y no podemos revisarla, busquemos reseñas y foros donde otras personas hayan plasmado sus opiniones para tener alguna referencia del modelo.

En definitiva, una buena almohada debe permitirnos descansar y levantarnos por las mañanas con la sensación de haber descansado satisfactoriamente.
Recordemos: no existe la almohada perfecta.