Se dice que la música cura, que sana. Lo cierto es que son varios los beneficios de la música en la búsqueda del bienestar físico, mental, emocional y social.

Los poderes de la música en la salud son concretos. Hay casos en los que los pacientes se han recuperado gracias a la música, desde lo cognitivo y hasta lo físico.

Aun sin hablar de enfermedades de por medio, es imposible imaginarse la vida sin música.

Pero podemos ir un poco más allá. Históricamente se definió “salud” como la ausencia de enfermedad. Pero en 1947, la OMS, Organización Mundial de la Salud, la definió como un estado de completo bienestar, físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedades. Esta idea de bienestar lo trastocó todo.

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¿Qué es el bienestar?

Por lo pronto no hay un solo bienestar. Por ejemplo:

– Bienestar físico: es cuando todos nuestros órganos funcionan plenamente, eficientemente, con la capacidad para responder ante diversos desafíos de la actividad vital.

– Bienestar mental: que se manifiesta a través de la habilidad para aprender y tener capacidad intelectual; procesar información y actuar acorde; discernir; tomar decisiones basadas en el pensamiento y ponerlas en práctica; capacidad para comprender ideas nuevas.

– Bienestar emocional: es un concepto relativamente nuevo, que habla de la habilidad de manejar las emociones. Esto no significa reprimirlas sino en sentirse cómodo al manifestarlas y hacerlo de forma apropiada, resolviendo conflictos y tensiones.

– Bienestar social: es otro concepto nuevo, basado en nuestra manera de interactuar en la “cuestión social”. Habla de estar conformes con la manera de relacionarnos en cada aspecto de su vida, con nuestro entorno.

Los beneficios de escuchar música para la salud.

En esa búsqueda del bienestar, es que la música se convierte en un aliado. En la medicina, en los hospitales por ejemplo, es cada vez más frecuente la incorporación de salas con música, ya que contribuye a reducir el dolor y favorece a la producción de endorfinas. Por algo escuchar música es una de las actividades más placenteras que podemos hacer. La música es capaz de hacernos sentir emociones. Eso es vivir.

Pero además la música, logra otros objetivos en nuestra salud.

La música lenta, por ejemplo, ayuda a disminuir la respiración y el ritmo cardíaco, lo que reduce la angustia. Además ayuda a conciliar el sueño placentero.

La música cuando relaja, puede reducir el dolor crónico de la artrosis y la artritis reumatoide y es por ello que la musicoterapia forma parte de programas de tratamiento para este tipo de pacientes.

También se puede afirmar que la terapia musical se utiliza habitualmente en los hospitales para:

– Reducir el uso de medicación durante el parto.

– Disminuir el dolor posoperatorio.

– Funciona como complemento de la anestesia durante la cirugía.

La música es un amable elemento distractor, da sensación de seguridad y control y hace que el cuerpo libere endorfinas para contrarrestar el dolor.

En casos de accidentes cerebrovasculares, se ha comprobado que cuando los pacientes escuchan música un par de horas al día, la memoria verbal y la capacidad de atención mejoran.

Además, mejora las defensas, ya que los científicos esgrimen que la música puede crear una experiencia emocional positiva y profunda que conduce a la secreción de las hormonas de estimulación inmunitaria.

Escuchar música o tocar un instrumento puede favorecer la memoria y el aprendizaje, maximizando la concentración, la retención y proceso de información.

Un punto extra, es el rol de la música en los bebés prematuros. Está comprobado que la música en general y las canciones de cuna en particular, tienen un impacto en sus signos vitales, mejorando comportamientos y patrones de alimentación en bebes prematuros.

Resumiendo, la música hace bien, nos hace felices, mejora nuestro rendimiento y alivia el estrés, mejorando la salud en general. Nos ayuda a dormir mejor, relaja pacientes antes y después de la cirugía, reduce el dolor, mejora la recuperación en pacientes de accidentes cerebrovasculares; además fortalece el aprendizaje y la memoria, eleva el coeficiente intelectual y rendimiento académico y mantiene el cerebro sano en la vejez.

Es interesante cómo escuchar una canción en particular puede revivir algún recuerdo específico, provocar felicidad, calma o alguna otra emoción. Si bien los efectos de la música en las personas no han sido completamente estudiados, estudios a nivel mundial han demostrado que cuando una persona escucha música de su agrado, el cerebro libera una sustancia química llamada dopamina que tiene efectos positivos en el estado de ánimo. Le hace bien.

Por todo lo antes expresado, solo es cuestión de buscar en nuestro Smartphone nuestras canciones favoritas y ya sea en los auriculares o en un equipo vía Bluetooth, disfrutar de la música que nos brinde bienestar y calidad de vida.