Las actividades físicas, deportivas y recreativas, son fundamentales en la búsqueda de una vida saludable.

Realizar actividad física y deporte en general, no deja de ser una manifestación cultural presente en todos los grupos y sociedades.

Durante siglos, la evolución del ejercicio físico y del deporte ha sido lenta, al igual que los progresos tecnológicos. Pero ya en el siglo XX, estas cuestiones del bienestar avanzaron de gran manera, modificando hábitos y costumbres.

La tecnología fue acompañando desde la creación de artefactos y complementos.

Hoy es raro no desarrollar alguna práctica física o deportiva, más que nada atentos a como se han popularizado estas actividades, basadas en los beneficios directos para nuestra salud.

La relación que se atribuye entre actividad física y salud suele ser apuntando a la prevención de patologías o futuras problemáticas. Sin embargo, más allá de estos aspectos muy concretos, el próximo paso a sumar es la noción completa de bienestar, tanto a nivel físico, como psicológico y social.

Por último, pero atentos a nuestro contexto, es muy importante remarcar que en el pasado, la actividad física era reservada a los talentos casi de elite. Hoy es necesaria para el total de la población, tratando de enfrentar los problemas que acarrea el sedentarismo de nuestros días.

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Volviendo a la tecnología, que arrancó corriendo de atrás, digamos que fue adaptando conceptos y respondiendo a las demandas. En estos días, la actividad física viene acompañada de la interacción y monitoreo de aplicaciones en nuestros Smartphones, GPS que miden y contabilizan distancias y pulsaciones, balanzas inteligentes que establecen excesos y carencias, y muchos artefactos más.

Y agreguemos una idea más: antes entrenar duro era muy parecido a un castigo. Hoy cualquier actividad física, aún en alto rendimiento, puede estar acompañada por tutoriales desde Internet o música a gusto desde nuestros auriculares inalámbricos.

La actividad física de estos tiempos, es exigente pero algo recreativa a la vez.

Características de una buena actividad física orientada a la salud

– Debe ser moderada y vigorosa, permitiendo mantener una práctica constante a largo plazo y con la intensidad necesaria de la exigencia.

– Habitual y frecuente, incorporándola a nuestro estilo de vida.

– Debe estar orientada al proceso de la práctica en sí misma, incluso más que a un resultado o alto rendimiento.

– Debe brindarnos satisfacción.

– Se comparte, se socializa, permite la interrelación personal.

– Debe contemplar algunos aspectos lúdicos, entretenidos, anti rutina.

– Absoluta contemplación de las edades y características de los practicantes.

Efectos positivos de la actividad física sobre el organismo

Una práctica correcta de actividad física influye positivamente sobre algunos sistemas y aparatos de nuestro organismo. Por ejemplo:

El aparato locomotor: activando huesos, articulaciones, músculos, realizando acciones voluntarias en plan de exigencia. El ejercicio físico produce un aumento del volumen y eficacia de la musculatura empleada. Los trabajos aeróbicos mejoran de la capacidad del músculo. El trabajo de resistencia sumado al de fuerza permitirá un mayor engrosamiento de las fibras musculares. También se verán fortalecidos tendones e inserciones ligamentosas en los huesos.

El aparato cardiovascular: que se encarga de transportar oxígeno y sustancias nutritivas a través de la sangre a los diferentes tejidos. Y gracias a la sangre también, eliminar los desechos producidos por las propias células.

Con la actividad física trabajan y mejoran el corazón y los vasos sanguíneos.

El corazón, es uno de los órganos en los que mejor se pueden observar las repercusiones del ejercicio. Una actividad física de larga duración aumenta el volumen de las cavidades y las paredes se hacen más gruesas. Esto hace que envíe sangre con más fuerza al aparato circulatorio.

El aparato respiratorio: capta el oxígeno y elimina el dióxido de carbono sintetizado en el organismo, como producto de desecho. Gracias a la actividad física, en los pulmones, la frecuencia y amplitud respiratoria se ven elevadas, incrementando la capacidad pulmonar.

El sistema nervioso: la práctica de actividad física repercute en una serie de beneficios directos sobre este sistema, que van desde un progreso en aspectos coordinativos, disminución de los niveles de ansiedad y agresividad, mejora del descanso y el sueño. Puede ayudar a prevenir situaciones depresivas o estresantes. Especialistas han confirmado que en el ejercicio físico continuado se genera una herramienta válida para combatir el estrés de sus pacientes, es decir, la persona que habitualmente realiza actividad física, por lo general, maneja, reconduce o enfrenta más eficazmente al estrés.

Por todo lo dicho, la actividad física mejora nuestra salud. Al realizar ejercicio mejoramos no solo nuestra condición física, sino también nuestras capacidades y nos comprometemos en la búsqueda de una vida saludable.