En todo el mundo, las bandas emblemáticas reeditan sus clásicos.

No hace falta ser un genio para darse cuenta que en estos tiempos y en los ámbitos de la música, los soportes físicos pierden en el “mano a mano” con los formatos digitales.

Asimismo, hoy entre los cd´s y los tradicionales vinilos, el legendario disco le gana en preferencia.

Pero prestemos atención. Algo parece querer cambiar el rumbo o por lo menos, sacudirlo.

Durante el pasado 2019, la venta de los LP o larga duración fue superior a la de los soportes laser, por primera vez en 33 años. Este dato lo informó la RIAA, Recording Industry Association of America, que traducida sería la Asociación de la Industria Musical Americana, siempre hablando de USA.

Para más detalles remarcó que en Estados Unidos la venta de vinilos alcanzó los 10 millones de copias comercializadas. Por su parte, cruzando el charco, en el Reino Unido se concretaron más de 4,3 millones operaciones con discos.

Con estos números y tendencias, el crecimiento de la industria del disco se presenta de manera tal que logra su mejor momento desde el año 1986.

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La grasa de las capitales

Argentina no es la excepción y vivió también un gran momento bisagra cuando se remasterizó y lanzó nuevamente, incluso con el arte de tapa original, el LP “La grasa de las capitales” de Serú Girán. El disco original había cumplido ya 40 años.

La remasterización contó con la exhaustiva tarea del integrante más joven del grupo, el talentosísimo Pedro Aznar.

Tras la recuperación del histórico catálogo del sello discográfico Music Hall que desarrolló el INAMU, Instituto Nacional de la Música, y con un minucioso trabajo sobre el sonido original desde cintas, volvió a vivir el segundo disco del legendario grupo integrado por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro.

Los últimos días de 2019 ya estaba disponible en todas las plataformas, mientras que la edición en vinilo, que además llega con un cd y gran material gráfico, incluso inédito, ya está en las bateas de las disquerías.

Lo que quedan pocas en Argentina, son disquerías. Pero ese es otro tema.

En el resto del mundo también se vive una etapa de reediciones, más teniendo en cuenta que la pandemia frenó casi todos los procesos tradicionales de producción. Ni hablemos de los recitales que no se sabe cuándo volverán a ser como antes.

Las bandas nuevas y las clásicas se encuentran en la misma situación. Pero en el caso de las bandas con más trayectoria, el material ya registrado les permite sacar una luz de ventaja, lanzando ediciones especiales o reediciones.

Los fanáticos encuentran disponibles verdaderas joyas, incluso con mejor calidad.

Por ejemplo, los boxset, son objetos deseados por los coleccionistas, que ven con muy buenos ojos, ampliaciones de los catálogos de sus bandas o intérpretes.

Si hablamos de nombres propios, discos como “Workingman’s Dead” de Grateful Dead o “Fun House” de The Stooges cumplieron 50 años y se relanzaron.

The Rolling Stones, remasterizó también, y lanzó un boxset con “Goat’s Head Soup”.

La industria revisó las bóvedas del estudio de Prince y encontró magia para volver a compartir.

Incluso el gran Paul McCrtney, reeditó su afamado “Flaming Pie” donde daba sus primeros pasos firmes e inolvidables como solista.

Les contamos más detalles:

“Workingman’s Dead” de Grateful Dead

Grateful Dead, el grupo de rock y folk rock estadounidense creado en 1965, luego influido por la psicodelia, marcó la historia. Este es su cuarto álbum y cumple 50 años desde su lanzamiento. El disco es recordado como la primera incursión de la banda a los sonidos más folk, incluso inspirados en el farwest. El sonido entre acústico y austero de la banda liderada por Jerry García, construyó su propia mitología, transformado a Grateful Dead en banda de culto. Las canciones del playlist se convirtieron en himnos, por lo que este LP tatuó sus influencias en bandas que nacieron después.

Esta reedición de aniversario incluye una de las míticas presentaciones de la banda en vivo, registrada en 1971 en Nueva York que, según los fanáticos, es considerada un tesoro.

“Fun House”, de The Stooges

También cumple 50 años este LP que fue el segundo en la vida musical de Iggy y los Stooges. La banda de Iggy Pop, los Asheton brothers y Dave Alexander trazó un nexo con el funk de la época, con distorsión y mucho ruido “a lo Detroit”.

Esta reedición de “Fun House” es un boxset de 15 discos que traen varias perlas de colección, por ejemplo, rarezas, versiones perdidas, ensayos y una presentación en vivo del año 1970. Todo ha sido remasterizado.

Además cuenta con el testimonio de renombrados artistas de todos los tiempos que detallan la influencia de The Stooges en su vida musical.

“Goat’s Head Soup”, de The Rolling Stones

Si fuéramos fanáticos de sus Majestades Satánicas, es probable que no hubiésemos elegido este LP a la hora de tener que remasterizar y volver a lanzar.

Este disco no es de los que marcan el almanaque de las efemérides musicales como “Sticky fingers”, “Some girls” o “Exile on Main Street”.

Sin embargo, este álbum incluye nada más ni nada menos que la eterna balada “Angie”, pero ni aún con eso ha logrado que lo enfoquen los reflectores. La historia es conocida. Los Rolling Stones volvían de Francia y se encontraban con recitales de entradas agotadas, dinero por demás, caminos sinuosos y el comienzo de años de excesos.

También esta caja Stone trae registro de rarezas y mezclas alternativas que no vieron la luz, además una grabación en cinta de la banda de Jagger y Richards en Bélgica en 1973.

“Sign ‘O’ The Times”, de Prince

Buscando y explorando entre las invaluables reliquias que hay en Paisley Park Studios, el enorme complejo construido por el músico estadounidense Prince cerca de Minneapolis, donde lamentablemente se lo encontró sin vida en el 2016, uno puede encontrar magia en soportes y archivos. Eso hicieron los productores.

Desde esa cuna musical llega una reedición de “Sign ‘O’ the Times” del artista conocido como Prince Rogers Nelson. Es, según los especialistas, el disco más maduro y experimental de Prince durante la década del 80, cuando el músico decide alejarse del glamour que le dio “Purple Rain” para explorar un poco más.

Es un disco doble, con 45 canciones halladas en las exclusivas bóvedas del estudio Paisley Park, y además, suma dos presentaciones en vivo grabadas en 1987. Dicen que de estar vivo Prince, no estaría de acuerdo.

“Flaming Pie”, de Paul McCartney

Este disco se considera el pacto con la eternidad de Paul, el LP con el que el ex Beatle dejó de envejecer para ser siempre contemporáneo. En este “Flaming Pie” editado originalmente en 1997, Sir Paul se mostraba maduro, con marca propia, lejos de los 4 de Liverpool. Canciones que fluían con los mejores recursos y herramientas con las que nutrió toda su obra clásica e interminable.

Podemos cuestionar todo apoyados en el gusto o la nostalgia, pero cuando empieza a sonar esta reedición, nos miramos y resumimos diciendo “qué grande es Paul”.

En este mundo de música en streaming, YouTube, apps y descargas, la venta de discos llega para dar pelea. Las tendencias así lo marcan. El vinilo ha vuelto con fuerza.