Atentos al crecimiento tecnológico de este particular año, podemos observar tendencias que llegan para quedarse dentro del contexto global.

Todo se ha visto trastocado. Fueron cambiando los hábitos como consecuencia de los largos tiempos preventivos en nuestros hogares, la necesidad de entretenernos, el apetito por hacer que el tiempo pase, con la cabeza en algo que realmente nos atraiga y distraiga.

Tras los primeros análisis, los especialistas en contenidos, marketing y publicidad, detectaron que, casi como un juego de palabras, la constante es el constante cambio de la demanda. Más aun, son cambios sostenidos en los avances tecnológicos.

Esta lectura encontró sobrados ejemplos, más allá del lugar donde se encuentre el público, más exigente en Estados Unidos y Europa, y solo un poco más lento en otros continentes o zonas, por ejemplo Latinoamérica.

También el comercio electrónico que antes era casi temido, se ha convertido en aliado. Los proveedores de este servicio se han visto obligados a competir, mejorando los precios u ofreciendo servicios sin cargo, como por ejemplo el envío a domicilio.

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La demanda está más exigente que nunca

Nada se queda quieto, no existe el público cautivo, no demos por sentada la fidelidad.

Internet lo ha globalizado todo. Los artefactos o dispositivos son la puerta al mundo.

Las aplicaciones son en todos los idiomas, los canales de contenido también, las plataformas de streaming no tienen límites, y para más comodidad, on demand.

Es por esto que notaremos como los contenidos deben adaptarse a la demanda, como siempre pero más que nunca. Y rápido. Casi caprichosamente.

Los especialistas han notado que hay tres formatos que imponen su peso y que dada la llegada al público, es donde los contenidos pondrán su foco:

Soporte en video

Las proyecciones estiman que para cuando termine el 2020, 7 de cada 10 usuarios de internet, verán TV, series y películas en dispositivos móviles.

Las plataformas se ven constantemente ante el desafío de preparar y generar más y mejor contenido creativo, tratando de evitar la migración a otras plataformas por parte del público.

En el mundo de la publicidad también saben que, justamente por la velocidad y poca fidelidad de la demanda, los segundos cuentan más que nunca. Deben producir atracción en solos instantes, sino el internauta hará click en “omitir”, “saltear” o “siguiente”.

Es por esto que las agencias publicitarias han comenzado a realizar videos de corta duración, con mucho efecto, mensaje claro y breve, tratando de captar la atención y atracción de espectador, antes de que aparezca en pantalla la opción que los descarta.

Este concepto no es nuevo. Ya las redes sociales lo vienen aplicando. Por ejemplo en Facebook o Instagram, así como en los estados de Whatsapp, las stories son lo más visto.

Se trata de pequeños videos o fotografías, con duración específica y limitada de exposición, que el usuario muestra. Son breves, concentradas y duran solo un día.

Las marcas también lo saben y existen sistemas que les permiten registrar y conocer qué contenido no ha sido salteado y a cuál le han prestado más atención.

También esta industria creó a los “influencers”, referentes que funcionan como faro para saber qué les gusta y qué no, qué piensan, qué desean, qué necesitan y qué es importante para cierto universo de consumidores.

Bien asesorados, también imponen tendencias.

Plataformas de audio

Las plataformas de audio digital, con su formato dinámico y de publicidad de solos segundos en los servicios que no son Premium, suman gran aceptación en estos tiempos de sillón.

Aquí vuelve a pesar que en una sola play list los usuarios pueden encontrar el contenido o género que más les gusta on demand.

Pero no solo música se solicita. También los podcast, pequeños fragmento de contenido específico, tienen adeptos a nivel global.

Se suman los asistentes de voz

Los usuarios latinoamericanos no tenemos el hábito asimilado de utilizar la gran herramienta que es el asistente de voz, según dicen las encuestas. De todas formas, es notable su crecimiento y se estima que el 50% de los usuarios de internet interactuarán con alguna de las opciones de búsqueda con comando de voz o asistente inteligente para cuando culmine este 2020.

No será de extrañar que los anunciantes intenten decir presente cuando abrimos y consultamos o cuando nos llegue la respuesta del asistente de voz.

Además, sabiendo qué asuntos o temas son los buscados por los usuarios, las compañías logran un mapa de los hábitos, tendencias y necesidades de su público.

Video, audio y asistentes tienen un punto en común: están directamente orientados hacia los gustos del público, dejando de lado género o edad, enfocados en la personalización de contenidos y no en la segmentación.

El cliente actual se informa, elige y consume.

Comercio

Fuera de la tecnología también han cambiado otros hábitos de consumo. Desde que la pandemia se impuso, se aceleró la tendencia del E-commerce o comercio electrónico.

Este espacio de vidriera y mostrador virtual, venía en franco ascenso, pero su evolución y asimilación, vio un gran impulso de crecimiento por la demanda on line tras el confinamiento preventivo por COVID.

Las ventas on line, la puesta en marcha de estos motores de crecimiento y este aumento en el valor de bienes de consumo masivo, se atribuyen a cuatro tendencias principalmente:

1. Almacenamiento y stock preventivo

Cuando comenzó la restricción de circulación, asilamiento y cuarentena, se podían apreciar compras de gran volumen en los mercados tradicionales. Carros colmados con exceso de artículos, adicionales o básicos.

Cuando la pandemia llegó, la frecuencia de compras físicas importantes para almacenamiento disminuyó, con una sociedad más resignada a que los tiempos eran más prolongados y el COVID no era solo una tormenta pasajera.

Hoy las compras se hacen según la demanda, en algunos casos día a día y por medio de soportes más cotidianos como Whatsapp, aplicaciones o pagando con códigos QR en destino.

2. El consumo ahora es en casa

La gastronomía fue y es sin dudas, una de las actividades más castigadas por la pandemia. Sin público no hay demanda, sin demanda no hay servicio.

Los empresarios del sector se fueron reinventando luego de asimilar el golpe. Aplicaron las herramientas digitales para enfrentar la situación.

Si el cliente no puede venir, habrá que llevarle los alimentos y bebidas a su casa.

En algunos lugares, si la norma lo permite, se aplica lo que se denominó “take away”, es decir, el cliente encarga lo que desea, el emprendimiento se lo prepara y coloca en un embalaje propicio y el consumidor lo pasa a buscar.

En algunas ciudades importantes de Latinoamérica, la demanda de alimentos y bebidas a domicilio, aumentó de tal manera que los empresarios ven el formato como una buena resignificación a sus servicios, incluso suprimiendo gastos fijos como por ejemplo, alquileres.

3. Darse un gusto a deshoras

Con mucha gente trabajando desde su casa y con los chicos sin asistir a la escuela, se provocaron nuevas ocasiones de consumo fuera de los momentos centrales.

Dependiendo del clima y la temperatura, entre comidas, es más común solicitar algo para compartir en familia dentro del hogar.

La ansiedad y la falta de certezas de una solución definitiva en la cuestión sanitaria, hace que se anhelen más aún los momentos de placer y se busquen pequeños empujones estimulantes a lo largo del día.

4. El foco en la higiene y la salud

Gracias a la constante información y la secuencia de acciones de higiene personal que ayudan a la prevención, se ve un incremento en los números invertidos por cada familia en higiene y la salud.

Los consumidores nos hemos adaptado y, por consiguiente, hemos adoptado productos y acciones que nos den la capacidad de prevenir las chances de contagio.

El mercado de los barbijos, alcohol en gel, guantes, jabones, lavandinas, entre otros, vive un apogeo tan necesario para el sector, como indeseado por el contexto.

La pandemia ha modificado todo. Está claro.
Nuestros hábitos generan tendencias. Los usuarios tenemos demandas que puede ser tan básicas como el consumo alimenticio, como alternativas de esparcimiento o tiempo de ocio.
El mercado nos lee, nos analiza y se adapta a nuestros requerimientos.