Puede que se haya agrandado la familia o recibamos visitas pequeñas. Lo cierto es que necesitamos la mejor silla de comer para el bebé. ¿Cómo elegirla?

No desesperemos. Este info nos va a servir para salir al mercado con algunas ideas fuerza bien claras y no comprar mal. Vamos a ver qué debemos tener en cuenta para encontrar la silla de comer que resulte más segura será para el bebé.

Muchas veces la silla de comer, también llamada sillita, se suele heredar de la familia o amistades. Pero hay veces que no y entonces debemos tomar coraje y salir a un show de marquesinas que es muy específico, pero enorme: el mundo de la silla de comer de bebé.

Y de verdad que no exageramos.

Hay sillas de pie clásicas, con y sin bandejas y plegables.

Hay sillas de pie con adaptador para usar como “huevito”.

Hay sillas de comer de bebé que pueden o no “colgarse” de la mesa.

Encontramos sillas de pie que son modernas, vanguardistas y con modelos pensados como objetos de diseño.

También las hay de madera.

Y hay más. Como dijimos, un mundo.

Niños y pantallas: ¿ya es hora de que tenga una Tablet?

Cómo elegir la mejor silla de comer de bebé

Como dejamos en claro, son varias opciones dependiendo de las necesidades y gustos de cada familia.

Pero lo cierto es que hay aspectos importantes como la seguridad, que debemos tener sí o sí en cuenta más allá de la cuestión estética o práctica.

Sepamos claramente qué debe brindarnos cada modelo de silla de comer para el bebé antes de hacer la compra.

– Primero, la seguridad: busquemos modelos que cuenten con arnés o cinturón de seguridad para que el bebé este firme y no se deslice o resbale.

– Revisemos las características técnicas: miremos el peso límite para calcular aproximadamente por cuánto tiempo puede usarla el bebé. Por lo general, las sillitas de comer se utilizan hasta los 2 o 3 años.

– Las patas bien separadas: si el modelo no permite que las patas se separen bien entre sí, no es confiable. La correcta colocación de las patas permite mayor estabilidad, que es lo más importante.

– Estructura firme pero liviana: busquemos que además incorpore superficies antideslizantes.

– Ruedas: existen en el mercado sillas para comer de bebé que cuentan con rueditas, lo que las hace muy prácticas. Pero, siempre aseguremos que cuenten con la función de poder dejarlas fijas, que podamos inmovilizarlas.

– Sillas no muy altas: esto permite que ante una accidental caída, la distancia al piso sea reducida. Hay varios modelos que permiten graduar la altura de la silla para mantenerla lo más baja posible.

– Bordes redondeados y sin filo: parece una acotación innecesaria pero sirve para refrescar la memoria. Actualmente, y por cuestiones de diseño, podemos encontrar modelos que no tengan tanto cuidado. Repasemos toda la estructura para asegurarnos que la silla no tenga ningún borde filoso ni pequeños accesorios que cuelguen o que el bebé pueda llevarse a la boca.

– Fácil de lavar: busquemos modelos que sean lavables o de materiales de simple higienización. Al bebé le encanta experimentar, jugar y entretenerse con las comidas y por ende, ensucian todo cuando comen.

Evitemos accidentes con la silla de comer del bebé

Si no queremos pasar un doloroso y feo momento, hagamos un buen uso de la silla de comer del bebé y tengamos en cuenta estos consejos para prevenir accidentes:

– El bebé debe estar siempre sujeto y acompañado por un mayor, aunque sea solo por un breve momento.

– La silla debe estar firme. Tengamos en cuenta que el bebé suele impulsarse con los pies y podría volcar la silla hacia atrás.

– La silla lejos de ventanas, electrodomésticos, elementos cortantes, recipientes con contenido caliente, enchufes o medicamentos.

– No utilicemos la silla de comer de bebe cerca de una mesa de vidrio o a una mesa donde se ha colocado un mantel. Es peligroso.

Con estos consejos de compra y de uso, ya tenemos solucionada la ubicación del peque al momento de comer.