Libros: cuando el saber sí ocupa lugar

Una guía de opciones para ordenar tus libros.

Cuando revisamos nuestra biblioteca o el mueble donde descansan nuestros libros, notamos que no solo se han ido acumulando, sino que además, tenemos varios títulos apilados sin ningún control.

Se mezclan los que compramos para argumentar la tesis con los infantiles de nuestros hijos. O los infantiles de cuando nosotros éramos pequeños, con la novela erótica del momento y ésta con esos clásicos que dejamos a la mitad porque los leímos mil veces.

El tema es la organización, el espacio y las habituales pocas ganas de ordenar.

Además de buscar una manera estéticamente agradable o basada en ciertos lineamientos que luego te contaremos, también es un buen momento para desprenderse de libros que pueden seguir su curso. Al contemplar la biblioteca nos damos cuenta que conservamos libros que podrían enriquecer otros estantes o mentes.

Es por eso que si nos planteamos dejarlos ir, pensemos en ir separándolos en cajas para luego acercarlos a la biblioteca pública de nuestro barrio o ciudad, entregarlos a una ONG, escuelas o colegios, venderlos en librerías de usados o intercambiarlos en redes específicas.

No vivamos esto como un abandono o falta de afecto a nuestros libros, sino como parte de un proceso. Y además, si un libro se va, deja espacio para un nuevo texto.

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Manos a las obras

Llegó el momento de la verdad. Vamos a organizar nuestros libros aplicando ideas simples y prácticas.

Primero planificamos: ya con todos los libros delante, en un cuaderno dibujamos o ideamos cómo queremos que se vea la biblioteca y buscamos ese espacio. Incluso podemos imaginarnos a grandes rasgos cómo sería la distribución, por ejemplo, con los libros menos solicitados bien arriba.

Segundo, ordenamos: si tenemos colecciones o enciclopedias, obviamente colocarlas juntas. Hace que sean fácil de ubicar y además quedan bárbaras a la vista. Libros de consulta como diccionarios, manuales o atlas, van a la misma sección.

Criterio para ordenar

El criterio correcto para ordenar es el siguiente:

· Por tamaño,

· De izquierda a derecha,

· De derecha a izquierda,

· Del más grande al más pequeño y al revés también,

· Por colores,

· Porque sí.

Con esto intentamos decirte que el criterio de orden de libros depende solo de tu gusto.

La mejor organización no existe, no hay fórmulas mágicas o correctas aunque sí varias teorías. Los expertos explican que se destacan dos métodos de clasificación: uno, por apellido del autor o el tirulo de la obra, de modo alfabético. Y dos, por géneros y temáticas de sus contenidos, formado grupos como ficción, novela, poesía, teatro, turismo, cocina, arte, etcétera.

Algunos también ordenan de manera cronológica, basados tanto en el año de edición del libro como en el que llegó a nuestras manos.

La realidad es que hay un sistema para cada lector, y lo importante es que tenga sentido para quien utiliza y busca un libro.

¿Necesitamos un mueble?

Si recién comenzamos a sacar los libros de la caja de la última mudanza y no tenemos donde ponerlos, claramente necesitamos un mueble o una biblioteca.

De todas formas, ese mueble riguroso también ha evolucionado. Hoy con los estantes flotantes o no, se forman bibliotecas en los huecos debajo de una escalera, alrededor del SmartTv del living, en el espacio que queda libre en la pared de la ventana más luminosa.

Si realmente necesitamos una biblioteca, las hay desde muy clásicas, que suelen ser pesadas y costosas, hasta más prácticas y livianas, que podemos armar siguiendo las instrucciones.

Volvamos a los libros

Dejamos bien en claro que no existe una única regla sobre cómo organizar los libros en una biblioteca o librería personal, ya que lo recomendable es que los ordenemos según nuestros hábitos de lectura y necesidades. Si es una biblioteca compartida por la familia por ejemplo, tengamos en cuenta también que este “código” debe ser fácil de dilucidar.

Es importante también que ese orden establecido se pueda mantener en el tiempo.

De todas formas, te acercamos algunas máximas para ayudarte en el proceso:

  • Los libros que más usamos, dejarlos a mano: sin son los más frecuentes no sería inteligente dejarlos en lugares incomodos aunque se vean bien o estén ordenados alfabéticamente. El resto sí puede seguir otras reglas.
  • El libro que ya no nos genera nada, se tiene que ir: es así de simple, y no por eso despectivo. Como dijimos más arriba, ese libro va a ser bienvenido en otras manos, con otra expectativa. De esa forma ganamos un espacio para un nuevo libro. Agradecemos y dejamos ir.
  • Lindo y prolijo, ordenar los libros por colores: es una manera de organizar que además de permitir ubicarlos usando un poco la memoria, nos transmite la sensación de orden y genera menor ruido visual. Es una forma decorativa y efectiva a la vez. Si sumamos colores y tamaños puede quedar muy divertido y ordenado.
  • Indispensable: lomos visibles. Esa es la información que necesitamos cuando enfocamos nuestra vista sobre la biblioteca. También puede funcionar que, si primero armamos bloques de libros por temática por ejemplo, que dentro de esa temática ubiquemos por orden alfabético.
  • Solo para fanáticos del orden: numerar e inventariar. Los más organizados numeran sus libros, ordenan y arman inventarios. Con la ayuda de un Excel, crean una base de datos y hasta diagraman un mapa de ubicación del libro buscado.

Cada libro en su lugar. Podemos tener teorías y referencias preestablecidas, pero no servirán de nada si cuando retiramos un libro, al terminar la consulta o lectura, no lo colocamos donde estaba. Es muy simple y realmente, ayuda de gran manera.

Por último, no olvidemos incorporar a nuestra biblioteca un toque verde. Dejemos algunos estantes o rincones para una presencia natural como plantas o flores. También los discos, cds, revistas especializadas, maridan perfecto con nuestros queridos libros.