Te acercamos las tendencias en luminaria para que puedas renovar tus espacios con un toque actual. Hoy nos centraremos en la iluminación del dormitorio

Cuando pensamos en cambiar algo en nuestra casa, por lo general, nos suele exigir una erogación importante.

Pensar en arquitectos, albañiles o carpinteros, puede resultarnos maratónico y estresante.

Y quizás no nos ponemos a pensar que, con algunos cambios en la iluminación, los espacios tienden a despertar, a resignificarse, casi a renacer.

Pero cuando hablamos del dormitorio, hablamos de un espacio que tiene particularidades muy concretas. Es nuestro lugar de descanso, es nuestro lugar de desconexión y también es nuestro lugar de intimidad.

Y para todo esto, la iluminación no puede ser cualquier cosa.

La iluminación es uno de los factores más importantes en la decoración de un hogar; incluso podríamos considerarlo el más importante. Por algo cuando nos disponemos a alquilar o comprar una vivienda, lo primero que preguntamos es si es luminoso.

Pero ahora hablamos de luz artificial.

Es sabido que no tiene nada que ver una casa por la mañana que por la noche. Es por eso que un lugar para terminar la jornada, que esté bien iluminado puede hasta transformar nuestras emociones y transmitirnos calma o activar al máximo nuestros sentidos.

Es claro que la iluminación transciende al ámbito decorativo y va mucho más allá, generando climas.

Vamos a pensar o repensar y generar alternativas para las luces de nuestro dormitorio, el espacio o refugio más íntimo y personal de la casa.

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Nueva vida

Hay muchas formas de darle vida y un aire nuevo a un dormitorio. Podemos incorporar adornos, almohadones, imágenes en las paredes y mucho más.

Sin embargo un dormitorio bien iluminado genera una energía completamente distinta. Además, jugando un poco con la combinación de intensidades y colores, podemos crear una habitación más cálida y acogedora.

Es importante también tener en cuenta la disposición de los puntos de luz y la altura de los techos. También prestemos atención si las luminarias a incorporar estarán encima de la cama o sobre una zona de paso. Si quedan sobre la cama, podemos bajarlas un poco más, pero si iluminamos un pasillo, debemos acercarlas al techo para evitar que incomoden al pasar. Resumiendo, si vamos a elegir algún modelo colgante, es recomendable que permita regular la altura.

La tecnología también ha avanzado en esta materia, pudiendo incorporar una fuente de luz fija o móvil, en la que podemos regular la potencia e intensidad y hasta la tonalidad y colores con un control remoto, emparejándola con el Smartphone o incluso manejándola con la voz.

Pero no vamos a ir tan lejos hoy.

Ideas para iluminar el dormitorio

En los dormitorios, lo más habitual es contar con luces principales de techo, generalmente blancas. En este informe acercaremos opciones para generar puntos de luz secundarios que hagan la diferencia.

Algo simple: lámparas colgantes

Como dijimos, es importante tener en cuenta la ubicación de las lámparas, más si son colgantes, para evitar que nos den en la cabeza. Pero una lámpara baja sobre la cama, con luz de intensidad tenue o de colores cálidos, nos dará una sensación de intimidad casi personalizada.

Si estos colores los combinamos con las lamparitas de la mesa de luz o de noche, o de algún pequeño escritorio o en la cómoda, quedarán integradas y formando todo un ambiente.

Algo distinto: barra de focos

Es cierto que los focos suelen estar relacionados a lugares más públicos como el living o los pasillos. También solemos encontrarlos como manera de destacar algún rincón en particular, apuntando a alguna foto familiar o alguna pintura u obra de arte decorativa.

Pero si lo que buscamos para nuestro dormitorio es una idea distinta y divertida, enmarcar nuestra cama con una barra de focos puede darte un espíritu más alegre. Podemos incorporarlos en un gran marco o algo más interesante incluso, por ejemplo colocando los focos en distintas direcciones encima de la cama. Si hacemos esto, parecerá que la cama irradia luz.

Algo conocido: lámparas de escritorio

No una en un rincón, o en una cómoda con los retratos. No. Varias, muchas en lo posible. Ubicadas estratégicamente, una secuencia de lámparas de escritorio podrían convertirse en el punto en común de la habitación, cambiándole la onda por completo.

Además son útiles. Los lectores nocturnos encontrarán más de una opción, ya que estas luminarias son móviles y prácticas, y las podemos dirigir a donde más nos guste o sea útil. Por otra parte, hoy en día, existen gran variedad de colores y modelos.

Algo un toque extravagante: luces de neón

Los neones fueron todo: modernos, retro, buscados y de culto, descartados, de nuevo modernos y así. Nacidos para anunciar bares y licorerías, casi como en las películas, hoy vuelven a convertirse en objeto de decoración. Claro que no son los de entonces, sino nuevas luces de neón con el estilo ya conocido por todos. Frases, nombres, ideas, figuras, todo se acomoda al neón para dar luz y personalidad a nuestra habitación. Será un toque genuino y único.

Algo fantasioso: lucecitas mágicas

Lo bueno de la imaginación es que no tiene límites. Para románticos que sienten mariposas cuando están enamorados, o aquellos que viven como en un cuento de hadas cuando Cupido los ha flechado, existen luces pequeñas que, colocándolas en gran cantidad sobre la cama, podrían simular un cielo estrellado o una noche mágica.

Si no podemos colgarlas directamente, algunas de estas luces no levantan temperatura, por lo que podríamos colgar una tela que las sostenga, generando un efecto más onírico.

Podemos considerar que tenemos un cielo propio.

Y si ya queremos ir por todo, este mismo material montado en los pies de la cama, completa el cuadro, faltando solamente un hada que sobrevuele.

Algo con nuestras manos: lámparas DIY

DIY viene de las siglas en inglés de “Do It Yourself”, que sería en español “hágalo usted mismo”.

Es un concepto que no solo se utiliza en decoración, sino también en la práctica, fabricación o reparación de objetos hecho por uno mismo. Obviamente permite ahorrar dinero, nos genera una actividad manual motivadora y desafiante y el gusto de saber que lo hicimos con nuestras manos.

Dentro de las libertades del movimiento DIY, es que podemos construir nuestras propias lámparas con los objetos que más nos gusten o que estén en desuso o que no hayan sido pensados para iluminar o ser tulipas. Por ejemplo jaulas de pájaros, sombreros, vajilla, estructuras o máquinas de antaño, o lo que más desafíe.

Ideas pueden surgir miles, solo es cuestión de animarse y darse cuenta que lo más práctico y económico hoy es decorar con luces.

Colocando puntos de luz primarios y combinándolos con otros secundarios, iluminando zonas tradicionales o no convencionales.

Aprovechemos la luz para repartir la atención en distintos lugares y generar climas, más que nada en el dormitorio.

Que nada nos detenga. Que nada nos dé miedo.
A veces pensamos que cambiar la casa o en particular nuestro dormitorio es casi una tarea titánica y costosa. Sin embargo, algunas ideas en la iluminación, pueden hacer una gran diferencia.