Elegir una pileta de lona es una buena forma de enfrentar el verano, cómodamente desde casa y sin necesidad de grandes presupuestos.

El verano llegó y en este 2021, en pleno contexto pandémico donde viajar no siempre es una opción.

A la hora de invertir en nuestro espejo de agua, adquirir una pileta de fibra o construir una de material, implican una erogación económica que no siempre está al alcance de nuestro bolsillo.

Sumemos que, si incorporamos una pileta de las anteriores a nuestro patio o jardín, debemos contemplar que serán necesarias ciertas obras de infraestructura, ya que hay que excavar y generar el espacio, sumado a un sistema de desagüe y una instalación eléctrica que soporte las exigencias del equipo de filtrado.

Por eso las piletas de lona, que además son desmontables, siguen siendo de las más elegidas por las familias.

Son muchas las ventajas de tener una piscina en casa, más cuando por presupuesto o espacio, preferimos algo que no quede para siempre instalado. La piscina desmontable nos da flexibilidad y se adapta a cualquier espacio, ya que en mercado hay gran variedad de medidas y modelos.

Claro que no vamos comprando piletas todos los días, por lo que es importante saber a qué ítems prestarle atención, para evitar malas decisiones.

Para elegir la pileta de lona más adecuada a nuestra vivienda hay que tener en cuenta tres aspectos muy importantes:

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1. La medida

La medida es la decisión más relevante cuando buscamos y luego elegimos una piscina desmontable. De esta correcta elección dependerá todo lo demás. Existen en el mercado piscinas redondas, ovaladas y rectangulares, es decir, una gran variedad de medidas y formas para encontrar la que mejor se adapte a nuestro espacio disponible.

Recordemos que alrededor de la piscina debe quedar cierto espacio libre, por lo que es un muy buen consejo, adquirir una pileta de lona de una medida más pequeña que el total del espacio.

2. Los materiales de la pileta

Ya elegimos la medida y la forma. Ahora debemos seleccionar la mejor pileta posible con esos parámetros, sumado a la disponibilidad que nos marca nuestro presupuesto. Hoy en día, en los comercios de venta al público o directamente de manera online, encontraremos diferentes gamas y tipos de piletas desmontables. Prestemos atención a algunas de las opciones.

Pileta de lona tradicional: son las que conocemos de toda la vida, con caños que forman la estructura y lona a la vista desde el exterior. Son robustas pero también corren riesgo de sufrir alguna pinchadura accidental, ya que no tiene recubrimiento. Se instalan fácilmente y son mucho más económicas, lo que las hace ideales cuando se compra una piscina por primera vez. Si el bolsillo lo permite, consideremos un equipo de filtrado de arena. Son los más populares también en piscinas de fibra o material. Claro que encarece la inversión final, pero mantendremos el agua limpia y transparente, evitando derroches o desagotes innecesarios.

Piscinas de borde inflable: si estamos desesperados por el chapuzón, no queremos complicarnos en el armado y solo poner la manguera, ganar nivel y meternos, la solución son las piletas de borde inflable reforzadas. Fácil montaje e instalación. Son una opción económica, ya que no llevan ningún tipo de estructura. Para armarlas, inflamos el aro flotador de la parte superior y luego solo queda llenarlas para disfrutar de un agradable baño. El agua sube y el flotador, también.

Hoy en día son consideradas una opción económica dado su porte y diseño. Pero, según los sondeos, su durabilidad es baja, debiendo ser sustituidas cada 3 o 4 años. Esto último dependerá también del cuidado con que la tratemos. Debemos considerar la utilización de un equipo de filtrado para su mantenimiento.

Piletas infantiles de lona: por porte, tamaño y capacidad son las más económicas. Se pueden encontrar de caños o de borde inflable. Al ser de tamaño pequeño contienen muy poca cantidad de agua, por este motivo se pueden incluso comprar sin depuradora. Lo malo es que sin filtrado deberemos vaciarla y llenarla a diario, lo que provocará un derroche de agua que no es recomendable ni comprometido con el medioambiente. Es sabido que en épocas de calor, baja la presión o se corta el suministro de agua potable. No debemos desperdiciarla.

3. ¿Cómo y dónde instalarla?

Es una tarea que debería compartirse con los beneficiarios de la pileta, casi a modo de ritual. Y por otra parte, que se cree el compromiso de estar también presentes el día del desarmado. Algo que no siempre pasa.

Algunos consejos para armar la “pile”:

– Debemos proyectarla y armarla sobre una superficie plana, sin desniveles. Ese espacio debe ser firme y estable.

– Revisemos, repasemos y retiremos elementos emergentes punzantes, como piedritas, ramas, vidrios, raíces, algún tipo de semilla, etcétera. La presión y peso que sumará el agua y los bañistas, hará que cualquier dureza pinche la lona.

– Es recomendable colocar debajo de la pileta una base protectora. Se consiguen lonas acolchadas o membranas para tal fin.

– Nunca mover ni cambiar de lugar la pileta cuando está con agua, por mínima que sea la cantidad que contenga. La lona no está preparada para esa exigencia.

– Cuidemos los caños y esquineros. Son sostén de la lona y no asiento o trampolín. Esto evitará accidentes y daño en la estructura de la “pile”.

– A la hora de armar, desarmar y guardar, para que sea más fácil, utilicemos aceites lubricantes en el interior de los caños y conectores. No en los esquineros.

– No utilicemos pastillas de cloro para mantener el agua, salvo que estén colocadas en una boya. Que nunca queden estas pastillas en contacto directo con la lona porque si ocurre la decolorará. Podemos emplear cloro líquido diluido, atentos a la sugerencia indicada por cantidad de litros de agua.

– Cuando termina la temporada, limpiemos y sequemos con cuidado caños y lona antes de guardar la pileta. Si le queda humedad se formarán hongos que manchan la lona y oxidan los caños.

Con estos consejos, solo nos resta elegir, armar y disfrutar nuestra pileta de lona.