Se acercan las Fiestas y se asoma el verano. Nada mejor que disfrutar de un riquísimo helado hecho en casa.

Hace calor. Pleno verano y no se nos ocurre nada mejor que poder disfrutar de un rico helado. Pero esta vez emprendamos la aventura de prepararlo nosotros mismos.

Por suerte los tiempos van cambiando y la tecnología y artefactos también, por eso ahora existen las máquinas de helados caseros, con las que podemos elegir sabores e ingredientes a gusto.

La mesa navideña sumará además un sabor propio y refescante.

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A elegir la máquina de helados

Antes que nada, es importante que sepamos que existen dos tipos de máquinas de helados: sin comprensor o con compresor.

Si elegimos modelos con compresor, no necesitaremos congelar el recipiente previamente, ya que cuenta con un sistema de congelación preparado para llevar la mezcla a la temperatura adecuada. Además, las palas se encargan de ir batiendo los ingredientes, como una buena batidora, e incorporando aire hasta lograr la consistencia perfecta en nuestro helado.

¿Cómo funciona una máquina de hacer helados?

Comenzamos con los modelos sin compresor. Son las máquinas más económicas y de menor porte físico, que cumplen con las expectativas aunque tardando un poco más en la preparación.

Esto es así porque no pueden enfriar por ellas mismas los ingredientes, y deberemos dejar el helado preparado al menos 24 horas en la heladera para que logre la textura.

Por otro lado, las máquinas heladeras con compresor sí pueden generar frío por ellas mismas, incluso durante la preparación. Con esta ventaja nos ahorramos el tiempo en el congelador y antes llegará la crema helada a nuestros paladares.

Estos modelos son más caros y sus dimensiones son considerables.

¿Cómo preparar helado casero?

La elaboración del helado, con la ayuda de estas máquinas en el proceso, es muy simple y solo hay que ir siguiendo las instrucciones.

Si contamos con el modelo con compresor, comenzamos ajustando la temperatura del aparato. De esta manera bajaran los grados y estaremos más cerca de la degustación.

Con la maquina fría, colocamos la mezcla en el recipiente y dejamos que las palas batan automáticamente por unos 20 o 40 minutos, según el modelo. Lograda la textura, solo retirar y servir. Y listo.

Tips muy importantes

Lo primero que tendremos que tener en cuenta en este tipo de máquinas es su tamaño y capacidad. Son los valores de referencia que en verdad importan ya que permitirán saber si es adecuada para todos los miembros de la familia.

Consideremos también la frecuencia de su uso. Si somos de preparar mucho helado, es posible que nos interese invertir en un modelo con compresor.

En el mercado hay gran variedad de opciones y decidirnos o encontrar el indicado no resultará fácil. Es por ello que acercamos una guía que servirá de referencia a la hora de la selección.

Características que no debemos pasar por alto:

– Capacidad: como dijimos, lo primero a tener en cuenta. Debemos considerar cuántos somos en la familia, para imaginarnos la primera preparación y que nadie se quede sin helado. Las máquinas de helado no profesionales, suelen tener una capacidad entre 1 a 2 litros. Los modelos más grandes llegan hasta 6 litros. Debemos prestar atención a que, aunque la maquina sea grande, el contenedor de preparación puede no serlo y comenzarán los dolores de cabeza. El tamaño de las paletas mezcladoras es igual de importante.

– Potencia: las máquinas domésticas suelen tener la potencia necesaria aunque no suene muy grandilocuente en números. Varía si son modelos sin o con compresor, ya que estos últimos, al enfriar el mecanismo completo, utiliza más potencia.

– Materiales de la máquina: este tema no es nuevo ni exclusivo de este producto. Los modelos más económicos suelen tener elementos de plástico que son livianos, pero menos resistentes. Los modelos de metal, como el aluminio o acero inoxidable, son un poco más costosos pero también más resistentes al uso habitual, al paso del tiempo y la humedad.

– Funciones: son esas pequeñas extras que pueden hacer la diferencia. Por ejemplo, hay modelos que incluyen un temporizador automático que apaga la máquina cuando ha acabado la preparación. Otros modelos incluyen opciones que permiten preparar también postres fríos, licuados helados, yogures o granizados. Y así, muchas variables de funciones más. No nos dejemos encandilar y compremos lo que sabemos que utilizaremos. Sino encareceremos nuestra compra sin sentido.

– Accesorios: si no vienen y hay que comprarlos aparte, encarecen el total. Algunos modelos incluyen espátulas, cucharas especiales para helados, recipientes extra y hasta libros de recetas. Si está en la caja, todo suma.

Si nos encantan los helados, comprar nuestra propia máquina es una gran oportunidad.

Pensemos en este verano la posibilidad de deleitarnos con el sabor de un buen helado casero preparado por nosotros mismos.

Este artefacto, más allá de las variables y modelos, logra texturas deliciosas y cremosas en tus preparaciones, como si se tratara de un producto industrial.

Además, con nuestras preparaciones, tenemos la seguridad de saber que no contiene ningún aditivo perjudicial para la salud.

Otro punto extra es que podemos elegir en todo momento los ingredientes que incorporaremos al helado, pudiendo sumar y combinar sabores saludables y naturales. Por ejemplo, agregar trozos de ananá, limón, frutilla, durazno o si somos más golosos, chocolates o dulce de leche.

Esta Navidad, en la puerta del verano, nos merecemos nuestra propia máquina de helados caseros.

Encendemos, batimos, enfriamos y a disfrutar.