Los alimentos no pueden quedarse a vivir en el freezer. Por eso será de gran ayuda este informe sobre errores que cometemos cuando freezamos y descongelamos.

Algunos creen que el freezer nos resuelve el día. Nosotros podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que este artefacto nos salva la vida.

El freezer es el mejor amigo del hombre contemporáneo. Nos permite tener disponibles muchos alimentos, frescos y cocinados, e incluso hasta guardar las sobras.

A la hora de medirlo económicamente, y atentos a que lo más normal es que los precios de los alimentos tiendan a subir, tener reservado en frío algunos productos, permitirá ahorrar ante la inflación.

Desde el punto de vista del orden alimentario y el cuidado del peso, el freezer es ideal ya que nos permite cocinar y guardar las porciones exactas que hemos de comer.

La idea, y a veces el temor, está en lograr que al congelar y luego descongelar, alteremos las propiedades de los alimentos lo mínimo posible.

Para eso es este informe, para no cometer errores que lamentaremos al descongelar de manera errónea.

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Errores cuando freezamos y descongelamos alimentos

– No tardemos en congelarlo ni los dejemos años en el freezer

Lo ideal es congelar los alimentos el día en que los compramos o cocinamos, es decir, cuanto más fresco está, mejor para mantener la calidad del producto.

En el caso del alimento ultracongelado, que ya lo compramos con el proceso aplicado, debemos protegerlo bien del super a casa. Si al organizar la compra ya lo teníamos anotado, llevemos bolsas aislantes para el camino de vuelta y al llegar, enseguida en el congelador.

En el caso de las carnes o pescados, es muy conveniente guardar en trozos pequeños más que en grandes. Dos motivos: así fraccionados requieren menos tiempo de congelación y además, nos permiten descongelar solo lo necesario según la receta y no el bloque completo, acción que nos obliga a cocerlo todo, ya que le cortamos la cadena de frío.

¿Cuánto tiempo soportan freezados? Esto depende de cada alimento y del tipo de congelador. Pero un buen consejo leído a especialistas dice que conviene comer primero lo que entra antes al freezer.

Otra gran idea es rotular la fecha de ingreso del alimento. Nuestro artefacto de frío nos dirá los tiempos estimados de conservación según el producto.

– Cada alimento necesita su frío

Es natural que algunos alimentos requieran más frío que otros. Por ejemplo, la carne necesita más que la verdura. El pescado es el más perecedero, por tanto le daremos más frío y será de los primeros en ser consumido. Además hay zonas más y menos frías en el freezer. Por eso los alimentos más resistentes pueden ir en la puerta, ya que toleran que abramos y cerremos mucho. Es muy interesante el ejercicio de montar cajones organizadores en el freezer, separados por ejemplo en verduras, pescados y carnes.

– El freezer no mata las bacterias

Es un error muy común pensar que el congelador bacterias. En realidad solo las adormece. Congelar o freezar un alimento frena el crecimiento de microorganismos

pero, aunque a menos velocidad, las grasas continúan oxidándose, como en el caso del pescado y los mariscos, que no se pudren pero sí que se vuelven rancios.

En cuanto a los nutrientes, los conserva, pero sabrán mejor en la medida en que no los dejemos perpetuamente en frío extremo.

– Nunca descongelar los alimentos a temperatura ambiente

Es de los errores más comunes, sacar los alimentos y esperar que se descongelando a temperatura ambiente. Es realmente peligroso dado que los microorganismos van despertando, saliendo del frío y se encuentran con una enorme cantidad de agua y nutrientes, caldo de cultivo idóneo para crecer y hacerse fuertes. Una fiesta que atenta contra la calidad del producto y nuestra salud.

Tampoco es conveniente hacerlo metiendo los alimentos en agua caliente o al sol.

Lo ideal es descongelar poco a poco y sin romper la cadena del frío. Para ello nos conviene sacar el alimento freezado, colocarlo en la parte de heladera común la noche anterior, y en lo posible en un escurridor, evitando que el alimento tome contacto con el agua.

También podemos descongelar el alimento usando el agua de la canilla, siempre que esté fría y con el alimento dentro de un envase, no de manera directa.

– Cuidado al descongelar en el microondas

Descongelar un alimento en el microondas es algo que nos resulta muy práctico. Lo que debemos contemplar es que, por su manera de funcionar, el proceso de descongelación no es homogéneo.

Es muy probable que comience a descongelar nuestro producto desde una punta y poco a poco ir extendiéndose. Es un proceso rápido y cómodo que nos ayuda a acortar tiempos. Pero no olvidemos que esa primera punta sigue recibiendo temperatura y podría hasta pasarse de cocción.

Para conseguir una mayor homogeneización, se aconseja utilizar la potencia de descongelación desde el panel del microondas, que es la más baja.

Luego introducir el alimento congelado en un recipiente tapado e ir parando el microondas para cambiarlo de posición.

Un truquito que también funciona, es añadirle un poco de aceite cuando lo vamos girando, si el alimento lo permite.

Estos son solo algunos consejos, pero hay muchos más.
Mientras, disfrutemos de los beneficios del mejor amigo del hombre contemporáneo: el freezer.