Existe uno para cada necesidad.

Es una frase muy dicha y escuchada pero no por eso es menos cierta: un tercio de nuestra vida estaremos acostados. Eso significa en promedio unos 27 años.

Por eso no es una cuestión que podemos dejar librada al azar. Necesitamos que ese reposo sea placentero e incluso reparador, que nos brinde un descanso de calidad, reduzca los posibles dolores de espalda y cuello y nos dé mayor y mejor energía al despertar. Ni hablemos del mal humor que genera un mal dormir.

Los que saben, exigen 4 características indiscutibles para considerar un colchón perfecto:

· Homogéneo. Sin hundimientos ni huecos.

· No debe ser ni muy duro ni muy blando.

· Firme, para que sostenga nuestro cuerpo bien, pero sin incomodar.

· Adaptable a nuestro cuerpo, que respete nuestra curvatura natural de columna.

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Con los colchones ocurre algo muy curioso.

No importa el dinero que gastes o inviertas. No hay colchón en el que coincida todo el mundo. Está absolutamente ligado a tu gusto y elección. Por eso es muy importante saber bien qué necesitas de tu colchón.

Claves para elegir correctamente

· Peso y estatura del quien lo utilice

Si sos de contextura grande o tenés un cuerpo pesado, necesitarás un colchón de los más firmes, que te ofrezca cierta rigidez y no se hunda. Las personas más livianas pueden optar por un colchón más flexible.

Al elegir un colchón, deberás buscar uno que mida 10 centímetros más de largo que vos. En las camas matrimoniales que sea la medida del más alto de los 2.

En cuanto al grosor, no menos de 15 centímetros.

· Dormir solo o acompañado

Dormir en pareja le exige al colchón que absorba movimientos, que evite que nos molesten los cambios de postura de la otra persona.

· Posturas para dormir

Si gustas dormir boca arriba, tu colchón indicado deberá ser más bien duro. Esto evitará malas posturas de columna, cervicales y lumbares. Si dormís de lado, el colchón deberá contar con una dureza intermedia, adaptable a tus caderas y hombros. Si por el contrario sos de los que duerme boca abajo, el colchón indicado es el blando, que sea más amable con el cuello y no forzando la columna.

Dependiendo de tu postura al dormir, también te aconsejamos:

· Si dormís de lado

Para descansar columna y curvaturas de cadera y aliviar tensiones, trata de dormir con las piernas ligeramente dobladas, incluso con alguna almohada entre ellas. Tu almohada preferiblemente que sea alta para que no “cuelgue” tu cabeza.

· Si dormís boca arriba

En ese caso es conveniente sumar algún almohadón pequeño debajo de las rodillas, que ayude a la circulación sanguínea y alivie la columna para un mejor descanso. Tu almohada debería ser baja.

· Si te gusta dormir boca abajo

Almohada fina, evita forzar el cuello y dormir mejor.

· Inquieto al dormir

Hay muchas personas que no tienen un dormir sereno o estático. Necesitan un colchón firme que no les genere resistencia en sus movimientos. Buscarán un colchón adaptable a todas sus posturas durante la noche.

· Friolento o caluroso al dormir

Los colchones cuentan con cierta ventilación, dada por los materiales con los que fueron confeccionados. Si permiten mejor paso del aire, el vapor que genera el cuerpo se disipa y acumula menos calor.

Existen en el mercado colchones cuyos materiales actúan con función termorreguladora. También con micropartículas de gel que hacen descender la temperatura del colchón.

Si generalmente sufrís frío al dormir, incluso en verano, hay materiales que retienen el calor como el látex o los viscoelásticos.

· Qué firmeza queremos o necesitamos

Además del material de confección de nuestro colchón, es muy importante que elijas la firmeza adecuada. Esta rigidez o no, debe favorecer tu descanso y en definitiva tu salud; deberá respetar la curvatura natural de columna y cervicales. De esta forma evitarás dolores al despertar.

La firmeza del colchón la da la resistencia que logra aportarte al cuerpo en reposo. Es necesario que reparta adecuadamente el peso del cuerpo, aportando estabilidad y sujeción sin ser incómodo.

· Colchón muy duro

No se adapta a tu cuerpo y es incómodo. Genera presión en los puntos de apoyo como hombros y cadera.

· Colchón muy blando

La columna apoya mal y se curva de más, de manera perjudicial.

En resumen:

Colchón blando si:

· Dormís de lado.

· Pesás menos de 75 u 80 kilos.

Colchón duro si:

· Dormís boca arriba.

· Te movés reiteradamente al dormir.

· Pesás más de 80 kilos.

Presupuesto

Un colchón no es una inversión barata. Lo bueno es que si la elección está bien hecha, no deberemos renovarlo hasta dentro de 10 años, por lo que la amortización nos ayuda.

Los colchones más baratos son los de espuma y muelles, seguidos de los de látex. Los colchones de viscoelástica son por lo general la opción más costosa.

La base de tu colchón

Podemos tener el mejor colchón pero si la base donde lo colocamos es de poca calidad, nuestro esfuerzo no habrá servido.

Existen varias opciones: sommier de láminas, tabla tapizada, sommier de muelles, base articulada, entre otras.

Y recordá: según los estudios, la vida útil de un colchón es de alrededor 10 años. Si el que venís utilizando pasó esa edad, será el momento de renovarlo. Si no cumplió los 10 años pero el descanso no es placentero, esta guía que compartimos te va a ser muy útil.