N uestras prendas, favoritas o no, merecen atención y cuidado, ya que nos acompañaron y nos acompañarán en muchos capítulos más de nuestras vidas.

Las abuelas tenían consejos siempre útiles para cuidar las prendas.

Por ejemplo:

  • Lava tu ropa lo más pronto posible, así sale más fácil la mancha.
  • La ropa interior, en una bolsa de lavado.
  • Separa la ropa blanca de la de color.
  • Lavarlas y colgarlas del revés.
  • Si lavas con agua fría se mantienen los colores.
  • Los jeans aparte. Parece que no, pero algo siempre destiñen.

Hoy la tecnología, los paños, las telas, las prendas han cambiado.

Todo es Smart. Y nosotros debemos serlo también.

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¿Te ayudamos?

1. Utiliza la lavadora con sabiduría

Son muchos los errores que cometemos al usar el lavarropas sin leer las instrucciones. Terminamos dañando tejidos, los colores de las ropas o las prendas delicadas por aplicar excesivo calor, por un sistema intenso en los lavados diarios o seleccionar un programa erróneo.

También deberemos cambiar de hábitos. No todo está para lavar. Cuando nos quitamos una prenda no deberíamos guardarla en el armario ni tampoco lanzarla al cesto de la ropa sucia, sino colgarla en un lugar aireado. Después, si la ropa no está manchada y sólo la usaste una vez desde la última vez que la lavaste, deberías considerar darle algún uso más antes de volver a lavarla.

Lavar inteligentemente permite cuidar la ropa y al mismo tiempo ahorrar agua.

Separar por colores o tipos de tela evita sorpresas no deseadas y más que nada, seleccionar mejor el programa adecuado de cada lavado.

Otro gran consejo es que toda prenda con estampado sea lavada del revés, así los dibujos no se van degradando.

Y si alguna prenda es delicada o por ejemplo, la ropa interior, debemos colocarla dentro de una bolsa especial para lavado. Plan B: la funda de una almohada funciona bárbaro. De esta forma la protegemos de la erosión de otras prendas, botones, o cierres.

2. A las perchas lo que es de las perchas. Nunca tejidos.

Solemos equivocarnos al no identificar qué prendas se cuelgan en percha y cuáles no, en nuestro vestidor o armario.

Hay una regla básica: lo que es tejido o prendas de punto nunca deben colocarse en percha ya que se termina dañando y abriendo la trama en los hombros.

Si queremos guardarlas y resguardadas lo mejor es doblarlas y nada más.

Si queremos colgar prendas delicadas como camisas, trajes elegantes o vestidos, busquemos que sea en perchas acolchadas, que tienen más volumen y respetan las formas de los hombros.

3. Obliguémonos a aprender a tender

El rol del lavarropas es muy importante. Pero lo que hacemos cuando termina el programa también lo es. Hay secadoras que realmente son dañinas y por eso es aconsejable pensar en colgar antes de centrifugar exageradamente.

No es tan difícil tender bien. Es conveniente buscar los pliegues para colocar las pinzas o broches. Colócalos en axilas en prendas superiores e ingle en ropas de la cintura para abajo.

Si podemos evitarlo, mejor no tender de mañana, mas allá de tener “el mejor sol”. De hecho, la luz del sol directa es lo peor que le puede pasar a nuestras prendas y puede generar un daño definitivo en colores y ropas oscuras.

Siempre es preferible colgar por la mañana y quitar la ropa cuando el sol incida directamente. Si no es posible, esperar a la hora de la tarde cuando el sol se empieza a despedir.

Y las camisas, mejor secarlas en su perchas.

4. Amamos la seda. Cuidémosla.

Más allá de su apariencia fina y delicada, la seda es una de los paños más resistentes. Si utilizamos una prenda de seda pero no se ha manchado, el secreto es limpiarla con vapor de agua.

Y es el truco más simple de todos. Al ducharnos, colgamos la prenda en una percha en nuestro baño. El vapor que generamos se adhiere a la seda y la renueva. Luego, cuando se evapora la humedad está lista para usarse de nuevo.

5. El cuero nunca al lavarropas

Al cuero hay que cuidarlo. Cuando pasa el invierno hay que guardarlo en una bolsa para ropa, que quede estirado, sin doblar, para evitar deformaciones o males mayores.

Cuidar el cuero es un arte. Hay que limpiarlo siempre en seco, con un producto destinado a tal fin y una esponja. Una buena costumbre a sumar es untarle cremas hidratantes específicas.

6. Lavar a mano

Siempre es conveniente lavar a mano tejidos y prendas muy delicadas. Es ideal reunir varias para no derrochar agua, preferentemente fría para evitar que destiña o encoja. Ya dispuestos a lavar, hay que ser ordenados: comenzar de la más clara a la más oscura evitando así que se contaminen los tintes. Es recomendable verter el producto limpiador en el agua y mezclarlo previamente a introducir las prendas. Luego de lavar, escurrir, no mezclarlas con otras prensas húmedas y dejar secar en lugar aireado.

7. Productos

No es lo mismo cualquier producto. Suelen ser claves para la supervivencia de nuestras prendas. Es importantísimo que sean de calidad. Algunos no solo dañan nuestro lavarropas, también generan impacto negativo en el medio ambiente ya que no son biodegradables, o poseen sustancias artificiales químicas que son nocivas.

Lamentablemente también los hay con mucho renombre pero que a la hora de limpiar no eliminan la suciedad. Por eso, tomarte el tiempo explorando las opciones del mercado puede redundar en un mejor y mayor cuidado no solo de tus prendas, sino también de tu piel que estará en directo contacto con la ropa.

¿Querés saber qué hay que tener en cuenta al comprar un lavarropas?

Simples tips:

  • Dimensiones y espacio donde instalarlo.
  • Frecuencia de uso.
  • ¿Carga superior o frontal?
  • Clasificación energética.
Ya tenemos una muy buena guía de cómo cuidar nuestras prendas.

Porque no sólo se trata de tener un buen lavarropas.