Es una de las tareas menos deseadas del mundo. Una tortura. Por eso traemos consejos para planchar una camisa en muy pocos minutos.

Planchar es algo que nos cuesta, que muchos detestamos y que por generaciones ha sido por lo menos considerada como un gran pesar.

Lo cierto es que esta tarea también tiene algunas piezas o prendas rivales que tienen la maldita habilidad de complicarnos un poquito más que otras, por ejemplo, las camisas.

Pero planchar en general es un trago amargo que contrasta absolutamente con el placer y la grandiosa sensación de “ponerse” ropa recién planchada, que se asemeja tanto a estrenar ropa. Nada como la sensación de primera vez, de la prenda inmaculada, que calza bien, limpia, perfumada y planchada.

Seguramente, cuando compramos una camisa, primero pensamos cómo nos quedará cuando la tengamos puesta. Lo segundo en lo que nos concentramos es en cómo hacer para que después de la primera lavada, quede exactamente igual que como la compramos.

Es por eso que vamos a despejar todas las dudas, brindando consejos y simples pasos para planchar una camisa.

Pero antes de planchar, siempre hay que lavar. Luego planchamos y después colgamos. Por eso sugerimos:

– Antes de empezar a planchar, asegurémonos que tanto la plancha como la camisa estén limpias.

– Para planchar mejor y de manera más prolija, utilicemos una tabla de planchar.

– Al terminar de planchar, colgamos la camisa, abrochando el primer y tercer botón.

De nada.

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Cómo planchar una camisa en minutos

Arranquemos desde el principio.

Para saber si la plancha está caliente, una técnica poco sofisticada pero efectiva, es salpicar con unas gotas de agua la superficie. Si hace ruido, está lista para empezar a planchar.

Antes de comenzar, prestemos atención a los siguientes tips.

Si tenemos que comprar una plancha, no nos guiemos solo por el precio. Hay gran variedad de modelos, por eso busquemos:

– Planchas de vapor, aliado ideal para eliminar arrugas, de plataforma ancha para ganar rápidamente superficie en una camisa de hombre, por ejemplo. El vapor humedece, suaviza y por consiguiente, ablanda los tejidos.

– Procuremos que la base de la plancha sea de acero inoxidable o cerámica. Las de aluminio suelen deteriorarse con cierta facilidad en comparación.

– La potencia de la plancha definirá la eficacia y performance de nuestra plancha.

Si ya tenemos una plancha, procuremos que no esté sucia o con sarro o sedimentos, que puedan manchar o estropear la prenda.

Y reiteramos: nunca planchemos una camisa sucia. La suciedad y los olores impregnarán los tejidos, sellándose a la ropa.

Si el presupuesto lo permite, tratemos de invertir en una tabla de planchar que nos permitirá con mayor comodidad, llegar a zonas de planchado más complejo como los extremos angostos de los pantalones, entre los botones, las mangas o los cuellos.

Otro gran consejo es planchar toda la ropa al revés. Si algo pasara, queda del lado de adentro pero además, es probable que planchando del lado visible, genere una apariencia brillosa. Recordemos que le estamos pasando calor al tejido y esto desgasta la prenda.

Al recargar la plancha de vapor, coloquemos agua mineral o destilada, evitando así sedimentos o sarro que puede generar el agua corriente.

Ahora vamos a lo importante: planchar una camisa

Para empezar, no todas las camisas son iguales, por lo que el planchado también es una variable. Dependiendo de la tela, la plancha deberá estar más o menos caliente, o necesitará más o menos vapor.

Pero tenemos que planchar la camisa y queremos hacerlo rápido.

Vamos con el paso a paso:

Comenzamos por el cuello: desplacemos la plancha desde las puntas del cuello hacia dentro. Si el modelo tiene botones, antes de planchar, hay que desabrocharlos.

Ahora los hombros: colocamos uno de ellos en el extremo de la tabla y planchamos en dirección hacia la manga, no al revés. Lo mismo con el otro hombro.

Puños: lo ideal es desabrochar, estirar y planchar. Al ser tela doble se recomienda aumentar la temperatura de la plancha. Primero por dentro, luego por fuera.

Lo difícil son las mangas: es el verdadero desafío del planchado, buscando que quede una sola marca a modo de horizonte, y no varias superpuestas. Para evitarlo, pongamos la manga en horizontal y pasemos la plancha sin llegar a la parte superior. Luego giramos la tela que no estuvo en contacto con la plancha y repetimos la operación. Si seguimos estos pasos, la marca debería coincidir con la línea de costura.

Pecho: simple, la mitad de la camisa sobre la tabla y planchar. Primero un lado, luego el otro.

Por último, la espalda: ponemos la prenda “boca abajo” y extendemos la superficie de la tela mientras pasamos la plancha. No descuidemos la parte superior.

Como dijimos, al finalizar, coloquemos la camisa planchada en una percha, abrochando el primer y tercer botón.

Ahora sí, con todos estos trucos, compremos esa camisa que nos gusta y cada vez que la lavamos y planchamos, nos quedará como nueva.