El tenis de mesa, o ping pong, en tu mejor versión.

Desde sus comienzos hasta los tiempos modernos, este deporte ha vivido una evolución sin precedentes.

No se sabe con certeza cuándo se jugó por primera vez., aunque se presume que fue cerca de 1870 en Inglaterra. El clima adverso de dicho país, habría hecho que los tenistas buscaran una alternativa, “creando” una mini cancha de tenis de interior, utilizando una mesa de billar o simplemente la del comedor, dividiéndola con una red improvisada con libros, una cuerda u otros elementos.

Dice la leyenda que las raquetas eran tapas duras de libros o de cajas de habanos y que las pelotas eran corchos adaptados como pelotas. No se sabe a ciencia cierta.

Lo que sí es cierto es que ya en 1884 la firma F.H. Ayres comercializaba el juego de tenis de salón en miniatura.

En el año 1891 se registraron las patentes de una pelota y una red fija para tenis de mesa. El juego seguía creciendo, perfeccionándose y estableciendo las primeras reglas de puntaje.

Fue cuando sugirió el nombre de “ping pong” que viene del sonido de las pelotas de celuloide al impactar con las raquetas de pergamino de la época, que tenían un mango de 45 centímetros.

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En el año 1.899 el ping-pong alcanzó gran popularidad en Inglaterra, exportándose a América, la India, África del Sur y Australia.

El primer torneo del que se tiene registro fue en el año 1901, con 300 jugadores. En ese momento nace la Asociación de Ping Pong de Inglaterra que contaba con más de 500 socios de 39 clubes.

Comenzó también una batalla entre los fabricantes y a nuestro juego en cuestión quisieron bautizándolo como “whiff whaff” o “flin flan”, pero el nombre “ping pong” se impuso hasta la actualidad.

Para 1902 se habían editado en Inglaterra y Estados Unidos, cerca de 20 libros con instrucciones del juego y reglas. Y hasta un periódico exclusivo de la actividad.

Con el tiempo evolucionaron las pelotas, las raquetas y las redes.

Ya en 1926 se funda la Asociación Inglesa de Tenis de Mesa que emprendió la realización del Primer Campeonato del Mundo de Ping Pong a desarrollarse en Londres. El evento tuvo gran éxito de convocatoria pero dio pérdida desde lo económico.

Mientras, en Berlín, se desarrolló el Primer Torneo Internacional de Ping Pong, donde se planteó la necesidad de crear la Federación Internacional de Tenis de Mesa, cuyo primer presidente fue Ivor Montagu.

Por último, en enero de 1928 se desarrolló en Estocolmo el Campeonato del Mundo y fue allí donde se tomó la decisión de unificar el sistema de puntuación y contar hasta 21 tantos.

Y desde entonces hasta aquí ya es historia conocida. El ping pong va desde seleccionados nacionales a sobremesas de domingos.

Queremos nuestra mesa de ping pong

Más allá de la historia y los orígenes, lo cierto es que el tenis de mesa es una forma muy divertida de pasar el tiempo, de crear sanos desafíos al aire libre o bajo techo.

Pero la verdad, es que uno no compra una mesa de ping pong todos los días y realmente, no sabe cuál conviene elegir.

Es por eso que te acercamos una pequeña guía de consejos que te ayudarán en la  búsqueda de la mesa de ping-pong perfecta para tu espacio.

Primeros toques

Si es nuestra primera mesa, no gastemos dinero de más. Puede ser que nos guste tenerla un tiempo y después se nos apague el fanatismo o la pasión por el juego. Si vemos que el ping pong para nosotros es algo serio, invertimos en una mesa de nivel medio de gama para tener una mejor calidad de juego.

Buena estructura

Debemos asegurarnos que tenga buenas patas y estructura firme. Es una mesa que si bien es para jugar, suele soportar empujones, golpes, saltos, trato duro por momentos.

Con respecto a las patas, deben estar todas niveladas, buscando que no quede la mesa inclinada. Como un dato más, la mesa de ping pong debe tener una altura estándar de 76 centímetros.

Control de nivel parejo

Antes de comprar una mesa, pidamos que la armen. Y en ese momento ponemos la vista a nivel del tablero, buscando cualquier deformación que afecte el rebote de la pelota. Si el tablero no está parejo puede ser por mal almacenamiento o humedad. Estemos atentos.

La red y sus soportes

Lo más probable es que nuestra mesa se monte en dos partes, por lo que colocar una red suele ser un tema. Son soportes que deben permanecer rígidos durante el juego, por lo que ajustarlos suele dejar marcas en el tablero. Comprobemos que los soportes no lastimen la superficie innecesariamente, que sean firmes pero no dañinos. Luego debemos tener mucho cuidado al colocarlos y retirarlos para prolongar la vida útil de nuestra mesa.

Mesa fija o con ruedas

Depende del uso que le demos. Si la vamos a mover, es preferible un modelo plegable y con ruedas. Sino, dejémosla fija.

Las mesas de ping pong que vienen con ruedas suelen ser más caras o consideradas de alta gama. En cada rueda se incluye un freno para que quede inmovilizada mientras se juega.

El tablero

Los que saben, es decir los profesionales, sostienen que una buena mesa debe tener un grosor de 25 milímetros. Es firme y la que mejor rebota. Si estamos comenzando, una mesa con tablero de 16 o 19 milímetros está muy bien. Nos brindará las prestaciones pretendidas y por menos dinero.

Ping pong adentro o afuera

Así como resolvimos si mesa fija o móvil, debemos tener claro dónde colocaremos la tabla, es decir, ping pong de interior o exterior.

Las de exterior son más caras ya que su tablero es especial y resistente a las inclemencias y la luz solar.

Podemos usar la de interior afuera, pero debemos guardarla cuando termina su uso.

Detalles finales

Revisemos bien el acabado y las terminaciones, que no tenga cantos o bordes filosos que puedan lastimarnos. La tabla debe ser uniforme y suave. Al comprar solicitemos una pelota para chequear un buen rebote. El método es dejar caer la pelota sobre el tablero desde unos 30 centímetros y debe rebotar, según la normativa, 23 centímetros de altura.

Resumiendo, busquemos la mesa que se adapte a nuestras necesidades y nuestro presupuesto. No nos creamos profesionales federados desde el principio, ya que nos saldrá más caro y podría ser solo una pasión pasajera.

Lo importante es divertirse, y de eso el ping pong sabe, desde sus inicios.