Todo el mundo quiere un jardín que parezca de un cuento, de una película o de revista, pero no todos sabemos cómo alcanzarlo.

Lograr el jardín soñado no es tan difícil si nos lo proponemos y seguimos algunos pasos básicos, aprovechando incluso las herramientas que tenemos.

Es cuestión de ir paso a paso, con ganas y paciencia. Nada relacionado con la naturaleza es automático.

Por lo pronto, un muy buen puntapié es evitar que las malas hierbas o “yuyos” se apoderen de nuestro espacio verde.

Tenemos que confiar en nosotros mismos y sacar de nuestra cabeza la idea de que no podemos hacerlo o que no tenemos mano verde.

Con la pasión orientada hacia nuestro patio, cualquiera de nosotros puede crear un jardín y mantenerlo en óptimas condiciones, estéticamente equilibrado.

Claro que esto no es un saber innato. Nos hacen falta ciertos conocimientos básicos y obviamente, motivación. ¡Vamos!

Niños y pantallas: ¿ya es hora de que tenga una Tablet?

Primero, conocer el terreno

Antes de comenzar una plantación de flores, arbustos o plantas en general, debemos observar las condiciones actuales de nuestro espacio verde o jardín.

Que no nos tiemble la mano a la hora de retirar lo que afea nuestro patio. Muchas veces se van acumulando por años, objetos inservibles, restos de estructuras obsoletas, plantas secas que no retiramos o macetas rotas.

Borrón y cuenta nueva. Lo mejor es empezar de cero. Hagamos visualmente un relevamiento y saquemos lo que no nos suma. Con el espacio menos cargado o vacío, será más fácil ir agregándole las plantas o decoración que queremos.

Con un horizonte abierto podremos ir jugando con colores, alturas, volumen, espacios de plantas que ya tenemos o que incorporaremos.

Si compramos plantas nuevas, suelen llegar en masetas descartables. Contando con esa libertad de movimiento, podemos presentarlas en diferentes lugares e imaginarnos cómo quedarían antes de plantarlas.

En caso de ser necesario, podemos arar las primeras capas de tierra negra. Este proceso permitirá que se oxigene el terreno, mejorará el compost orgánico natural y lo hidratará, revitalizándolo.

Un plan de acción, paso a paso

Como dijimos en un principio, nada relacionado con la naturaleza pasa automáticamente.

Con el patio libre, pensemos y provoquemos un poco nuestra imaginación.

No tratemos de hacer todo de una vez. No funciona así. Todo en nuestro jardín es paso a paso y también, ajustado a nuestro presupuesto.

Un fin de semana trabajamos la tierra. Otro, compramos las plantas. El siguiente las presentamos en los logares posibles. Ya con el plan original en marcha, es cuestión de aplicar el proyecto como lo fuimos pensando. De a poco irá apareciendo.

Plantas que se adapten

A veces nuestro jardín soñado o el que vimos en una revista, tiene plantas que no se adaptan a nuestro clima. Dependiendo de la zona donde vivamos, el clima será determinante en la selección de especies.

Siempre es bueno seguir el consejo del encargado del vivero. Saben, conocen y recomiendan. Él también quiere asegurarse que la planta crezca y se desarrolle sanamente para evitar reclamos.

Ahora bien, hay plantas que florecen todo el año y otras en épocas específicas. Atentos a sus temporadas, podemos plantar los especímenes adecuados para que nuestro jardín nunca pierda color ni texturas.

Ya plantamos. ¿Y ahora?

Proyectamos y plantamos en el lugar deseado. Ahora hay que mantener nuestro jardín, regando de forma profunda durante las mañanas, cuando el sol aun no calienta demasiado.

Es importante también manejar la información correcta sobre la frecuencia de riego que necesitan nuestras flores y plantas. En caso de ser necesario fertilizarlas o podarlas.

Para no perder el orden, podemos llevar un calendario de papel y pegarlo en el cuarto de herramientas o más a la vista.

Y listo. Desde ahora acompañaremos con paciencia el crecimiento de nuestras nuevas amigas verdes, disfrutando los beneficios de la madre naturaleza.

Más ideas para arreglar el jardín con poco dinero

Con mucha creatividad e ideas, podemos hacer que el jardín se llene de nuevo color y vida; que luzca como nuevo, remodelado, modernizado, brillante.

Por eso acercamos algunas propuestas para mejoras con poco dinero.

Aprovechemos los rincones

Las esquinas de los terrenos suelen ser incomodas y lejanas. Una buena idea es darle vida con un jardín elevado, es decir, plantar allí arbustos o plantas que estén sobre una pequeña lomada de tierra negra bien nutrida. Al pie de nuestra planta, podemos formar un jardín colorido, dando intensidad y resaltando una esquina olvidada.

Macetas por tamaño, por altura o por simetría

Un recurso simple y efectivo. Podemos colocarlas en los bordes de los senderos o marcando sectores. Conviene colocarles flores o plantas bien espigadas, delgadas y altas.

Colores y niveles

Que plano no signifique aburrido. Podemos establecer niveles con otros materiales, formar pequeñas terrazas y alternar colores. En cada perfil, podemos incorporar piedras de blancas o rosadas de río que suelen no ser muy costosas. Si queremos gastar menos, conseguimos piedras comunes y las pintamos.

Imaginemos un primer nivel de arbustos bien verdes. Un segundo nivel de arbustos medianos y flores de tamaño similar. Un tercer nivel más cercano con flores claras y pequeños arbustos que acompañen.

Muebles aliados

Ni muchos ni pesados. Pocos y livianos es la mejor fórmula. Pensemos en alguna mesa que tenga varios usos. Podemos también incorporar una colorida hamaca. Para generar planos de contraste, las mamparas o puertas de antaño recicladas o re pintadas, son buenas alternativas.

Decoremos el jardín

Ya dijimos que la idea es no forzar el presupuesto. Por eso, podemos ir creando macetas con cajones de madera o utilizando ladrillos para formar limites en altura.

Si en el interior de casa nos sobran recipientes, ni dudemos. Frascos, ollas, floreros, faroles, figuras de cerámica, todo dará cierto estilo al espacio que hemos logrado.

Caminos y senderos

No son necesariamente para caminar, pero sí para marcar zonas, separar texturas y darle color y forma al lugar. Podemos colocar laja, caminos con tablas de madera o delimitar con arena. Procuremos que las texturas contrasten con los colores de las flores, para que las realce.

Color en las paredes

Siempre apegados al plan, y sabiendo qué tonos nos brindarán las flores que elegimos, es muy astuto pintar las paredes para generar la oposición cromática necesaria para que todo se vea equilibrado.

Luces

Si el presupuesto lo permite, iluminemos troncos, barandas, flores, cúpulas de árboles, los ángulos de las galerías, provoquemos sectores principales y otros en penumbras. Si invertimos un poco más, podemos comprar lámparas solares, que se recargarán con la presencia de febo y ahorran en consumo.

Ahora a disfrutar
No nos quedemos con que nuestro jardín quedó lindo y renovado. Incorporémoslo a nuestros momentos en casa, tanto para meditar y leer un libro como para celebrar un cumpleaños o cenar afuera las noches de verano.
Y no olvidemos saludar con una sonrisa nuestras flores por las mañanas.