Entre el mito y el desconocimiento viven muchos alimentos que se pueden congelar y preservar gracias a las bondades del freezer.

El freezer es un aliado indiscutible de nuestros tiempos. La posibilidad de conservar en un frío intenso los alimentos crudos o cocidos, vale oro.

Lo concreto es que hay un buen número de productos alimenticios que siempre nos decían que no había que congelarlos, por motivos a veces fantásticos o inventados.

Pero más allá de las leyendas urbanas que nos sentenciaban, por ejemplo, que nunca congelemos huevos, lácteos o frutas, lo cierto es que casi todos los alimentos pueden conservarse en frío extremo.

Seguramente el listado de alimentos que tiramos directamente a la basura, sin pensar o descartando que se pueden congelar, es largo y variado. Pero si nos preguntamos por qué lo hacemos, será porque alguien nos lo dijo o simplemente por desconocimiento.

Aquí el primer dato revelador: no importa que vamos a freezar, sino el cómo lo haremos. Si utilizamos las técnicas adecuadas, sacaremos el máximo provecho.

Por ejemplo, huevos a punto de pasarse, frutas, harina, manteca, verduras, todo puede conservarse al frío intenso del freezer.

Comenzamos con un buen número de alimentos que ha sido víctima de los más difundidos e infundados mitos.

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Quesos

Si bien muchos especialistas recomiendan no congelar los alimentos altos en grasas y agua, los quesos sí se pueden congelar y preservar.

Aquí el truco es elegir bien el tipo de queso. Dependiendo de la cantidad de grasa, de agua y de lo maduro que sea éste, variará su proceso de congelación.

Si el queso a congelar es muy blando, con alto contenido en agua, no se congelará bien.

Por otro lado, si el queso está excesivamente maduro y firme, seguramente se desmigaje en el proceso de descongelación.

Por consiguiente, los mejores quesos a congelar son los intermedios, como queso brie, camembert o tipo gouda.

En la práctica, la recomendación es congelarlos en bloque ya sea grandes o pequeños, fraccionados.

Huevos

¿Los huevos se puedan congelar? Sí, se pueden, pero tienen un truco: hay que sacarle la cáscara para evitar que se rompa al expandirse su interior.

Ya sin cáscara, el siguiente paso es ponerlo en un recipiente hermético, dejando un espacio libre, ya que el huevo aumentará en volumen con el frío.

Es recomendable, antes de congelarlos, batirlos y agregarle una pizca de sal o de azúcar o bien, un componente ácido que evite que la yema se endurezca y se formen grumos al descongelar.

Si cumplimos con estos pasos, la preparación o huevo preparado, nos podrá ser útil en tortillas de papás, por ejemplo, o para agregarla a revueltos de verduras.

Hay quienes congelan por separado la yema y la clara. Esto permitirá un mayor abanico de posibilidades para incorporarlo.

El truco más importante antes de congelar un huevo, es saber previamente para qué lo vamos a utilizar después.

Importante: es fundamental y necesario cocinarlos a temperatura suficiente antes de consumirlos, hasta que se solidifiquen en cocción, para minimizar los posibles riesgos para la salud derivados de los microorganismos patógenos que podrían estar presentes.

Manteca y margarina

Los lácteos, como con los quesos y como cualquier otro grupo de alimentos, también pueden congelarse.

Es muy importante que cumplamos dos condiciones previas para una mayor seguridad alimentaria: los productos deben ser de calidad y no deben exponerse a alteraciones durante su manipulación previa.

Los especialistas recomiendan utilizar solamente productos pasteurizados, no así los directos, tradicionales, naturales o artesanales.

La buena noticia es que la manteca y la margarina compradas en el “super”, pueden congelarse en su propio envase o, en su defecto, envueltas en papel de aluminio.

Palta

La palta o aguacate congelados no están indicados para comerlos una vez descongelados enteros o en porciones, ya que pierde algunas de sus cualidades, estéticas más que nada.

Pero si se pueden freezar ya triturados, en un recipiente y que quede listo para las preparaciones, como guacamole, salsas y sándwiches.

La plata es conveniente previamente lavarla, pelarla, triturarla y luego agregarle un poco con limón, ya que así evitaremos el oscurecimiento por oxidación.

Con estos pasos completos, la colocamos en un envase hermético con el carozo o hueso, que también colabora evitando la oxidación.

Frutas

En este caso dependerá del tipo de fruta ya que si son frutas pequeñas como las frutillas, moras o frambuesas, lo mejor es congelarlas cuando ya están maduras.

En el caso de las frutas como el durazno y similares, se recomienda pelarlas, cortarlas y añadirlas un poco de azúcar o limón antes de freezar.

Más trucos: los cítricos deben separarse por gajos mientras que con frutas como la manzana o la pera, conviene congelarlas ya como compota.

El ananá es una de las frutas que mejor soportan el proceso de congelación. También hay que pelarla, cortarla en rodajas y disponerlas en raciones menores en el freezer.

Harina

Es muy frecuente, lamentablemente, que luego de abrir un envase de harina, el sobrante presente algunos gorgojos, obligándonos a tirar ese resto. La solución es congelarla. Luego, para recuperarla en su textura original, lo mejor es dejarla unos minutos a temperatura ambiente. Fin del problema.

Chocolate

Para congelar el chocolate es necesario que el día antes, ya esté en la heladera. Esto evitará lo brusco del cambio de temperatura que puede volverlo quebradizo al descongelarlo.

Ajo y cebolla

Podemos guardarlos en el congelador, picados, en tiras, en gajos o la cabeza entera en el caso de los ajos. La cebolla, picada o en rodajas. Luego, vamos sacando del freezer la cantidad que necesitemos.

Hierbas y especias

Para que conserven todas sus propiedades es recomendable congelarlas en aceite. Hay quienes utilizan las cubeteras del hielo. Esto, además de ordenar, permite obtener porciones de aceite con especias que nos invitan a cocinar de una forma creativa y práctica.

El freezer es el mejor aliado. Informarnos y desmitificar los alimentos a congelar, es nuestra mejor herramienta.