Descubrí cuáles fueron las tendencias gastronómicas durante este año atípico.

Cuando comenzó el año, la expectativa y la proyección de toda la humanidad no incluían una pandemia ni micho menos.

El 2019 habrá marcado el camino de varios temas, pero el 2020 fue determinante en cambios de hábitos que seguramente serán fáciles de numerar cuando comience el 2021.

Entre los cambios está la alimentación.

La pandemia provocó a los pequeños chefs que llevamos en nuestro interior, a desafiar la rutina y experimentar en sabores y aromas.

Cocina de autor, autodidacta por momentos, se exponen en redes sociales donde el sentimiento y aceptación o no, marcan un rumbo.

Nosotros elegimos qué productos consumir, cómo los cocinaremos, cuáles vitaminas, proteínas, minerales o calorías queremos incorporar, nos ponemos el delantal y manos a la obra. O a la masa madre.

Ese camino, detectamos, lleva a una sofisticación del paladar, donde los emprendimientos también se ven obligados a una adaptación.

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Este año, posiblemente más que otros, será recordado por todas las cosas han cambiado en nuestras vidas, incluida la alimentación.

Según los especialistas, hay grandes tendencias gastronómicas que venían en crecimiento el año pasado y se proyectan fuertemente en este 2020.

Además, los envíos de productos alimenticios o gastronómicos, es decir, al natural o manufacturados, acercan los sabores desde cualquier punto del globo, casi sin respetar distancias ni fronteras.

La pandemia ayudará a algunos a expandirse. A otros los demorará un poco más por la necesidad de cierta presencialidad, como en el caso de los “resto” o gastronomía en general.

Pero hay términos nuevos e ideas distintas.

Te acercamos esta guía de aromas, sabores y hábitos que se imponen:

– Más plant-based, menos alimentos de origen animal

¿A qué nos referimos cuando hablamos de tendencias alimenticias plant-based? A modelos de alimentación casi exclusivamente basados en productor de origen vegetal.

No es nueva. Vemos en góndola hamburguesas vegetales que parecen de carne todo el tiempo. Hay que sumarle que los productos plant-based no solo ganaron terreno, sino también reconocimiento. De hecho esta filosofía alimentaria suma otro tipo de productos como hongos o algas.

La idea es comer rico, sano y sin que los productos dependan de la vida o los derivados de un animal.

– Nutrición personalizada

No va más aquello de “hago esta dieta que le funcionó a la prima de una amiga de una señora que conozco”. Es urgente ser más consciente de lo que comemos o dejamos de comer. Hoy ponemos atención al impacto de la alimentación en toda nuestra calidad de vida. Ya vemos profesionales de la salud y la alimentación proporcionando dietas inteligentes a sus pacientes. Es la nutrición personalizada, no estandarizada, la que gana terreno. Y en la cocina también se hace notar.

Estas dietas inteligentes intentan generar conciencia sobre la calidad y cantidad de las porciones, así como los ingredientes a ingerir, pero basados en criterios únicos y particulares como altura, peso, edad, sexo o frecuencia de activad física. Se avanza científicamente en entre la interacción del genoma de cada uno y los nutrientes de los alimentos que son necesarios y aconsejables, intentando determinar qué comidas y en qué cantidad, consumir inteligentemente para beneficiar a nuestro organismo.

– Lo dulce, con menos azúcar

Ya la sal dio pasos para “naturalizarse”, modificando su composición o basándose en la naturaleza. Es tiempo de que lo dulce haga su trabajo y es por eso que se avanza en los beneficios, por ejemplo, de la estevia o stevia. Y claro, como siempre, la miel. Pero los edulcorantes vegetales no calóricos tendrán un rol determinante para paliar el aumento de la obesidad en la población. Lamentablemente estos endulzantes naturales no logran ser aceptados del todo por la población a pesar de sus propiedades. De todas formas es el camino. Recordemos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó al azúcar como enemigo de la salud pública.

– Todos hablan de jackfruit

La yaca (artocarpus heterophyllus), también conocida como árbol de jaca, nanca, ​ nanjea​ o panapén, jack, jacktree o jackfruit es el nuevo fruto de moda, como en su momento lo fueron el coco, la papaya, o más cerca el kale o la palta.

Y tiene una sabrosa explicación: su pulpa se cocina, y según algunos paladares, su sabor es muy semejante a la carne de cerdo. Esta fruta, con procedencia del sur de Asia, pesa entre 30 y 35 kilos. Por medio de su pulpa “carnosa” se convierte en una insuperable alternativa para los vegetarianos, dadas las proteínas que contiene. Todo el mundo espera por más jackfuit.

– Más pescado asado

Es relativamente simple de cocinar, rápido y muy nutritivo. El mundo de la gastronomía lo sabe. Por eso crece la tendencia de las marisquerías y asadores de pescado. Además, la combinación de estos productos recién salidos del mar o del rio, acompañados con verduras de estación, hacen un plato rico y saludable. Y la cocina a las brasas ha demostrado ser de las más sanas, en comparación con las frituras o salsas de antaño. Se imponen las marisquerías de autor por ejemplo, tendencia que es relativamente nueva, pero que encuentra un chef intentándolo en cada casa.

– Crece todo lo “no alcohólico”

Lo han detectado en el 2018 como un movimiento que gana terreno. Las bebidas sin alcohol comienzan a sumar adeptos. Se le llaman analcohólicas y lo particular es que contienen ingredientes que simulan el sabor del alcohol, pero sin alcohol. En algunas barras se ofrecen desde hace tiempo tragos y cócteles para abstemios y cada vez es más común encontrarlos en un apartado de las cartas de bares y restaurantes. Claramente no ganarán la batalla contra las bebidas alcohólicas que todos conocemos, pero empiezan a ser una opción elegida.

– Envases comestibles y/o compostables

La base de estas creaciones es lograr más respeto medioambiental. Es por ello que la idea es ir más allá del plato de comida, contemplar todo el proceso, incluso los envases con su uso y descarte. ¿Por qué no comerlos? ¿Por qué no degradarlos naturalmente? Los envases comestibles compostables se degradan y se convierten en abono sin generar residuos. ¿Es una tendencia gastronómica? Podría ser. Por lo pronto es la preocupación del futuro. Claramente los consumidores buscarán y exigirán que la tecnología facilite el reciclaje, la reutilización, la recarga e incluso el consumo de los envases.

Son tendencias que van ganando terreno, desde la gastronomía hasta en nuestras cocinas hogareñas. Cambios de hábitos que incluso se vieron sacudidos por la pandemia. Seguramente el año próximo notaremos cuáles de ellas y cuánto han crecido o no.
Tal vez sean de las tantas cosas que cambian de año a año en nuestras vidas, incluida la alimentación.