L as épocas frías del año no suelen ser las más elegidas dado que la contra cara son los veranos de playa y de las cálidas primaveras. Sin embargo es la temporada en la que volvemos a ver en nuestra mesa los mejores guisos y estofados.

Además, hay que reconocerlo, son platos que renuevan recuerdos de antaño y generan esas sanas discusiones familiares sobre quién hacia el mejor guiso. En Argentina los guisos son platos tradicionales de nuestra gastronomía, platos calientes que no defraudan.

Además de ser la mejor opción para combatir el frío del otoño y del invierno, son manjares reconocidos por la cantidad de nutrientes que poseen en una misma preparación, colmados de minerales y vitaminas por incluir verduras y hortalizas, sumadas a las proteínas de las carnes y a veces, de los pescados.

Resumiendo: comida caliente, alimentación sana y pertenencia en la tradición.

En todos los países del mundo se disfrutan guisos y estofados típicos. Existen variados, más espesados y contundentes, especiados o suavemente condimentados, con todo tipo de carnes. Estas preparaciones admiten casi cualquier ingrediente: papas, verduras, arroces, pequeñas pastas. Es ideal para que sea equilibrado que aproveches los productos frescos de estación.

Históricamente han existido los guisos y hasta controversias sobre su origen, por lo que se extendió una explicación genérica que se resume a una mezcla de productos que se cocina en algún tipo de caldo o salsa. Y listo.

Lo imperdonable es que no tengas entre de tus platos estrella o en tu recetario, un buen guiso para hacerle frente al frio. Es por ello que si queres probar, innovar y disfrutar de sabores variados e intensos, te acercamos la receta de un buen guiso de lentejas argentino.

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Guiso de lentejas argentino

Es uno de los platos más ricos y tradicionales de la cocina argentina. El guiso de lentejas, que es nutritivo y muy saludable, lleva carne a elección, obviamente verduras, especiado con sabores típicos y se acompaña con un buen vino.

Ingredientes:

  • · 500 gramos de lentejas o lentejones.
  • · 1 rodaja de panceta ahumada de 2 centímetros de grosor.
  • · 1 chorizo colorado.
  • · 1 kilo de carne, preferentemente roast beef, paleta o cualquier otra carne magra.
  • 1 morrón verde o rojo.
  • 1cebolla grande o 2.
  • 1cubito de caldo de carne o verdura.
  • 2 litros de agua.
  • ½ vaso de vino tinto o blanco.
  • 1 cucharada de paprika o pimentón.
  • Ají molido picante.
  • Pimienta.
  • Sal.

Procedimiento

  • En una olla con un litro de agua añadimos las lentejas con una pizca de sal. Cocinamos a potencia media durante media hora. Chequear de vez en cuando para ver si es necesario añadir algo más de agua.
  • Aparte pelamos la cebolla y la picamos muy fina. Lavamos el morrón y lo cortamos en cubitos pequeños.
  • Cortamos la carne, el chorizo y la panceta en cuadraditos de un centímetro.
  • En una sartén grande insertamos la panceta para que se fría. Cuando haya desgrasado añadimos la cebolla picada y el morrón. Si la panceta no tuviera grasa suficiente agregamos un poco de aceite. Cocinamos hasta que la cebolla trasparente y un poco más y entonces incorporamos la carne y el chorizo para que se doren.
  • Luego agregamos los líquidos: medio vaso de vino, el otro litro de agua y el cubito de caldo.
  • Condimentamos con paprika, ají, pimienta y sal y dejamos que se cocine a fuego bajo durante media hora para que el líquido se vaya reduciendo.
  • Sumamos las lentejas que ya deben estar tiernas. Las escurrimos, las echamos a la sartén y cocinamos todo junto cinco minutos más para que los sabores se integren.
  • Ya está listo nuestro guiso de lentejas bien argentino, sabroso y nutritivo que le hace frente a cualquier día de frío.

Pero, ¿y ahora quién limpia todo esto?

Por algo es cada vez más frecuente encontrarlo en las cocinas. Es un aliado silencioso. Otorga muchas ventajas a la rutina hogareña y a estos tiempos apurados.

Nos estamos referimos al lavavajillas.

Ventajas de un lavavajillas

Ahorra tiempo: hoy todo tiene que ser rápido. Por suerte los desarrollos tecnológicos nos permiten experimentar la posibilidad de reducir el tiempo de las tareas domésticas y es por esto que el lavavajillas cumple un rol fundamental. Es simple: colocar los platos y vasos en su interior y dejar que se laven solos mientras hacemos otra cosa.

Elimina mayores niveles de bacterias: en muchos casos, en los platos lavados a mano no se logra una limpieza que logre la eliminación completa de los gérmenes de los restos de nuestros alimentos.

Sin embargo, el lavavajillas los elimina por completo gracias al uso de agua a altas temperaturas (entre 40 y 70ºC). De esta manera te aseguras de que tu vajilla se encuentre totalmente lista para ser usada.

Ahorra agua: cuando se lava a mano, se gasta mucha más agua que cuando se acumulan la mayor cantidad de piezas y se utiliza una sola vez el lavavajillas. Aunque hagas un consumo responsable del líquido elemento, el lavavajillas evita el derroche de agua y detergente.

Ahorra dinero: Si bien los lavavajillas utilizan un determinado tipo de jabón, la cantidad que el aparato necesita es mucho menor a la que nosotros utilizamos frecuentemente para lavar todo. Es ideal ir colocando en el lavavajillas todo lo que se ensucia hasta llenarlo, poniéndolo entonces solamente una carga, optimizando recursos.

Ideal para limpiar mientras continua una reunión: si recibís muchas visitas, reuniones y encuentros, el lavavajillas permite mantener nuestra cocina limpia y ordenada, además de no tener que ponerse a fregar.

Tu vajilla seca y lista para usar: Otra de las ventajas es que los platos salen secos y listos para ser guardados o volver a usarlos.

Y una última ventaja: si atendemos y prestamos atención a las instrucciones de uso, este nuevo aliado de la cocina cuidará muy bien de nuestra vajilla.

Lo mejor del invierno ya llegó.