Las semillas, con grandes propiedades para la salud, llegaron para quedarse.

Las semillas se incorporan a nuestras dietas saludables. Es inevitable. Y además sus beneficios y propiedades parecen incrementarse con el paso de los días. Por ejemplo, son aliadas de la salud de nuestro corazón, son combustible como fuente energética, ayudan en los procesos digestivos y podríamos seguir.

En un momento en el que se imponían las dietas “milagrosas”, que finalmente de milagrosas no tenían nada, los profesionales y encargados de construir a los hábitos alimenticios saludables, pensaron que había que dar un paso hacia a una tendencia más específica, menos amplia y generalizada. En esa búsqueda encontraron algo tan simple y básico como las semillas.

Fue así que se interiorizaron en la búsqueda de ciertos alimentos y preparaciones puntuales que beneficiaran las funciones vitales de nuestro cuerpo. Casi sin querer, al volver a las raíces, en realidad a las semillas, lograron que los beneficios no quedarán a disposición solo de la elite que cuida su cuerpo al milímetro, sino que esta tendencia se extendió y masificó.

Las semillas aportan nutrientes muy valiosos que contribuyen de gran manera a que el cuerpo funcione equilibradamente. Su alto contenido de ácidos grasos esenciales, como el omega 6 y el omega 3, mejoran nuestra circulación además de aportar vitaminas.

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Claramente semillas existen desde siempre, no es novedad. Pero hoy están en verdadero auge, gracias a la capacidad de concentrar en muy poco tamaño, nutrientes y texturas que ayudan a resignificar nuestras recetas.

En este contexto, es más que oportuno aprender más sobre las semillas y tener un conocimiento real sobre sus beneficios o efectos en nuestro cuerpo. Esta información es realmente útil para aprender a combinarlas, incorporarlas y conocerlas para luego, disfrutarlas y aprovecharlas de la mejor manera.

Además, ya que estamos en este camino, no olvidemos algunas semillas que ya tenemos en nuestras dietas, como el trigo, el maíz, el arroz o las legumbres.

  • Semillas de girasol

Las semillas de girasol tienen dos nutrientes específicos que las distinguen sobre el resto: el ácido fólico y la vitamina E. También cuentan con un alto nivel de fitosteroles, que son compuestos orgánicos que bloquean la absorción del colesterol en el intestino y como consecuencia controlan el nivel colesterol en sí mismo.

Son una importante fuente de magnesio que, como es sabido, mantiene la fortaleza de músculos y huesos, asegura el funcionamiento de nuestro sistema nervioso, mejora el ánimo y previene la depresión.

El girasol contiene selenio, gran antioxidante, muy importante para la tiroides.

¿Cómo incorporarlas? Simplemente añadiéndolas en las ensaladas o en las masas del pan o budines secos.

  • Semillas de calabaza o zapallo

Las semillas de zapallo o calabaza contienen alto porcentaje de magnesio, que tiene efecto directo contra el estrés. También el magnesio es aliado de la salud del corazón, previniendo insuficiencias cardiacas. Además, sus altas cantidades de zinc ayudan a mejorar la memoria.

El aceite de las semillas de calabaza o zapallo, es beneficioso para contrarrestar los efectos de estrógeno bajo, en casos como menopausia y postmenopausia. Este aceite rico en fitoestrógenos, alivia y mejora los síntomas de estas etapas, como migrañas y cambios de ánimo.

¿Cómo incorporarlas? Las semillas de zapallo son consumidas tostadas como colación,  incorporadas en ensaladas, tartas o si queremos y nos animamos, la unimos a otros cereales preparando una sólida granola casera.

  • Semillas de quínoa

Este grano madre, del que se tiene registro desde de la sabia y antigua civilización inca, es considerado un superalimento por la cantidad y calidad de beneficios que otorga. Es tan antiguo como contemporáneo. De hecho, el pasado 2013 fue declarado “Año Internacional de la Quínoa” por la ONU. Su alto contenido de nutrientes y su practicidad en la incorporación, la dejan un escalón más arriba.

Tiene el doble de proteínas que el arroz o la cebada, cuenta con un alto contenido en fibra y también en minerales como el calcio, fosforo, magnesio, zinc y hierro, además de vitaminas B y E.

Mejora la musculación, previene la celulitis y estrías. Es fuente de hidratación por lo que se recomienda a personas con piel seca.

¿Cómo incorporarlas? Sabor como arroz integral, textura como el cuscús. Se ha incrementado el consumo de quínoa a nivel mundial en ensaladas y en forma de guiso. Permite preparaciones versátiles, tanto en platos dulces como salados.

  • Semillas de cáñamo

Muy ricas en ácidos grasos y proteínas, estas semillas se cultiva y utiliza con fines gastronómicos desde hace miles de años, dada su cantidad y calidad de nutrientes.

Contienen aminoácidos esenciales y fitoesteroles, y casi un 50% de su composición es fibra. Altas en vitamina E que actúa como antioxidante. También poseen un tercio de zinc.

¿Cómo incorporarlas? Si pensamos en salado, se las puede incorporar a un pesto. En dulce, podemos sumarlas a las ensaladas de frutas o como parte del desayuno.

  • Semillas de chía

Al igual que la quínoa viene desde las primeras civilizaciones americanas. Luego de siglos de estar postergadas, hoy son consideradas ingredientes básicos para una alimentación saludable. Proporcionan protección cardiovascular, mejoran el sistema neuronal e inmunológico, así como también el rendimiento deportivo, gracias al omega 3.

¿Cómo incorporarlas? Son sumamente versátiles, por lo que pueden formar parte de un postre o batidos, hasta del mix de las hamburguesas o los panificados. Conviene molerlas para una mejor unificación con las mezclas.

  • Semillas de sésamo

Poseen importantes componentes nutricionales como el magnesio, zinc, hierro, fibra, calcio, fosforo o B1. Además aportan gran cantidad de grasas saludables, proteínas y aminoácidos. Regulan la función intestinal y mejoran las articulaciones. Hay estudios que informan de sus propiedades para bajar la presión arterial. Pero atención: comer sin moderación repercute en aumento de peso.

¿Cómo incorporarlas? Ya las conocemos por sumarse a los panes de hamburguesas, pero el sésamo se puede adquirir tostado, salado, partido, integral y en muchas opciones más. Justamente por estas variables, es fácil de sumar a la masa de los panificados, en una ensalada o como parte de cualquier preparación.

Y hay muchas semillas más que podríamos enumerar, pero claramente, un producto tan puro, simple y directo de la naturaleza repercute positiva e inmediatamente en nuestra calidad de vida a través de una alimentación saludable.

Hay una gran variedad, pero te contamos los beneficios de las más poderosas y populares. Ahora solo necesitamos encontrar la manera que más nos guste de incorporarlas a nuestros hábitos.