Te invitamos a preparar una de las mayores debilidades del paladar argento.

Una cucharadita de historia

Aunque muchos países de Latinoamérica y hasta de Europa se atribuyen su invención, ninguno es determinante ni siquiera en el origen de su nombre del dulce de leche.

En la provincia de Buenos Aires, República Argentina, existe una historia sobre el origen del dulce de leche que incluso la conecta con un hecho histórico ocurrido en 1829.

Según el saber popular y apoyado por algunos historiadores, el delicioso dulce nació accidentalmente el 24 de junio de 1829 en la estancia La Caledonia, durante la firma del “Pacto de Cañuelas” entre los antagónicos General Juan Lavalle y el Comandante General de Campaña Don Juan Manuel de Rosas.

En aquella época, la criada de Rosas estaba preparando una lechada, que consistía en calentar leche azucarada. En ese momento llega a la Estancia el General Lavalle. Ante el revuelo y las obligaciones, la encargada de cocina olvidó la leche en el fuego, acción que generó que se fuera evaporando parte del líquido y espesando la mezcla acaramelada. Al volver y retirarla del fuego la probó, degustando así el primer dulce de leche de la historia.

Esta es la versión más replicada, pero existen otras.

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Hay historiadores que esgrimen cartas de1814, es decir previas al Pacto de Cañuelas, donde algunos remitentes pedían partidas de dulce de leche en la distancia o la existencia de dulce de leche en banquetes políticos en 1817.

Más allá de la historia que aún no logra tener certeza, justamente en Cañuelas, en 1889 abrió sus puertas la primera fábrica que elaboró en forma comercial y masiva el dulce de leche. Se trata de “La Martona”.

Día del Dulce de Leche

Desde 1995 todos los 11 de octubre se celebra el Día Mundial del Dulce de Leche.

Con esta iniciativa se impone una fecha en el calendario, se rinde tributo al dulce histórico nacional y se la reconoce como patrimonio cultural, alimentario y gastronómico de la Argentina, corriéndole cabeza a cabeza en representatividad al mate.

El mismo dulce, distinto nombre

Como dulce de leche lo conocemos en Argentina, Uruguay y Brasil. Pero la combinación de leche y azúcar se ha multiplicado mundialmente, llevando su correspondiente nombre en cada latitud.

Por ejemplo, en Chile, Bolivia y Perú se le llama manjar blanco; arequipe en Colombia y Venezuela; cajeta en México, milk jam, milk sweet o caramel spread en los países de habla

inglesa; fanguito en Cuba o rabadi en la India. En Rusia no existe el dulce de leche como tal, y lo más parecido es un producto similar a la leche condensada cocida que lleva el nombre de variono-sgushenoe molokó.

La confección es similar y los ingredientes del dulce de leche son sólo leche y azúcar, pero la alta calidad de la leche argentina es la que lo hace único.

En Argentina se estima un consumo de más de 3 kg/cápita por año siendo el 4° producto lácteo más consumido por las familias argentinas después de la leche, el queso y el yogurt.

La producción argentina anualizada de dulce de leche es de 128.000 toneladas. De ese total, el 90% es absorbido por el consumo local y solo el 10% restante para exportación, principalmente destinos como Chile, Brasil, Uruguay, Perú, Estados Unidos, Canadá, Europa e Israel.

Receta: hagamos nuestro propio dulce de leche

Nada se compara a robarle una cucharadita a la pasada al pote de dulce de leche que sabemos exactamente en qué rincón de la heladera se encuentra.

Pero viendo que la receta no es para nada compleja, podemos aprovechar algún momento libre cocinando nuestro propio dulce de leche casero.

En la medida que sigamos el paso a paso y que ganemos experiencia desde la práctica, iremos logrando un dulce de leche a nuestra medida, incluso más rico y suave que el del supermercado.

Nuestra receta es fácil y rápida. Debemos estar atentos, como siempre que cocinamos.

Ingredientes

· 1 litro de leche entera

· 350 gramos de azúcar

· ½ cucharadita de bicarbonato de sodio

· Esencia de vainilla

Preparación

Tradicionalmente, el dulce de leche se hacía en olla de cobre, pero utilizaremos una olla normal. Es muy simple, calentamos la leche con el azúcar a fuego medio hasta que se disuelva.

Añadiremos el bicarbonato y la esencia de vainilla y aquí comenzamos a remover para evitar que se pegue.

La vainilla puede ser también en extracto o semillas, en la cantidad deseada para dar aroma.

Esta cocción durará 2 horas y media aproximadamente ya que varía según el tipo de fuego. Iremos removiendo con una cuchara de madera a fuego más bien bajo. No debe hervir. Con el paso del tiempo el agua de la leche se irá evaporando, y la mezcla espesando y adquiriendo el color que le conocemos.

Cuando ya estemos en el punto de que buscamos, esperamos que se enfríe para empezar a disfrutarlo.

A nuestra producción podremos guardarla en frascos en la heladera.

Los argentinos amamos el dulce de leche, nos acompaña durante toda la vida. Es sinónimo de aquel añorado sabor del postre de la abuela o el relleno que le pusimos a nuestro último waffle.

Maneras de comerlo hay miles, como por ejemplo relleno de alfajores, facturas o tortas; es el compañero eterno de los panqueques, aderezo para flanes y postres y mucho más.

En el helado hay posibilidad de duplicar: helado de dulce de leche como sabor y jarabe de dulce de leche para combinar. Hay quien lo disfruta untado sobre una buena porción de queso de postre, reemplazando el dulce de membrillo o batata.

Las opciones se multiplican, tanto como sus golosos adeptos.