Una hamburguesa puede ser considerada un alimento simple y practico. Sin embargo le daremos algunos toques de sofisticación que harán la diferencia.

El imaginario colectivo definía la hamburguesa, y algunos aun lo hacen, como comida chatarra o basura.

Será porque la asociación inmediata es el fast food y en nuestra imagen mental hay aceites y grasas por todos lados.

Incluso, con ciertos argumentos, temíamos saber con qué carne y con qué más no lo era, estaban elaboradas.

Para evitar todas estas cuestiones, y desmitificando que la hamburguesa es la villana de nuestra dieta, es que traemos este informe con receta incluida, para que nos sumemos a la tendencia que se impone hoy en día: con nuestras manos, preparemos nuestras comidas, manteniendo así la calidad y el buen hábito alimenticio.

De todas formas, seamos sinceros: lo simple y rico, suele ser lo más buscado.

Por ello es habitual encontrarnos con este tipo de sándwich de carnes varias en la carta de cualquier restaurante del mundo y no solo en el menú infantil.

El cliente es el que siempre tiene la razón y por más que el restaurante se resista, es cada vez más habitual que los comensales pidan hamburguesas al mozo.

De un tiempo a esta parte, el sector gastronómico ha buscado y trabajado para poder ofrecer hamburguesas con estilo. En la carta, tal vez a modo de apartado, es cada vez más común encontrar hamburguesas especiales o denominadas gourmet.

Niños y pantallas: ¿ya es hora de que tenga una Tablet?

Hablemos de hamburguesas

Las hamburguesas son internacionales. Superan cualquier frontera política y gastronómica.

Además, los ingredientes y sus combinaciones han desarrollado mixturas que se adaptan al paladar de cada público.

De hecho, hoy en día, las hamburguesas ni siquiera tienen que ser de carne de ternera, pueden ser de pescado, de cerdo, mix de carnes o por qué no, vegetarianas.

Para hacer una buena receta de hamburguesas “veggies” o vegetarianas son fundamentales algunos artefactos de cocina, pero realmente no reviste grandes complicaciones. Solo hay que encontrar el gusto propio en la elaboración.

Necesitamos procesadora y una buena cantidad de productos que se unan y formen la consistencia vegetal que queremos. Las más habituales incluyen lentejas.

Por eso, despojémonos de los prejuicios. Hay que probar para saber.

Si llegan invitados, hamburguesas

Si nos invitan o invitamos a compartir la mesa, y nos dicen o decimos que hay hamburguesas, nadie se va a quejar, pero puede parecer un menú, más bien simple, común y ordinario.

En la receta de hoy, además de ser muy sabrosa, agregaremos toques de distinción que harán que nuestra “burger” sea más que una simple “burger” y que los invitados reconozcan que es de las mejores que han probado en su vida.

Serán unas hamburguesas de cierta categoría.

Receta de hamburguesa de ternera con cebolla confitada

Ingredientes

-500 gramos de carne de ternera de calidad

-1 diente de ajo

-1 huevo

-Hojas de albahaca fresca

-4 cucharadas de queso parmesano rallado

-1 cebolla confitada

-Sal y pimienta negra recién molida a gusto

-Rúcula

-Queso de cabra

-Pan de hamburguesa

-Aceite de oliva virgen extra

Antes de empezar con la hamburguesa, prestemos atención en la elección de la carne.

El secreto del éxito de unas deliciosas hamburguesas es conseguir una carne de calidad. Sin eso, todo lo demás será en vano. La mejor carne suele ser de ternera bien magra.

Le podemos pedir a nuestro amigo carnicero que nos pique o triture la carne que hayamos elegido en el momento, evitando que tome una oxidación natural previa.

Compremos la cantidad justa, así no congelamos lo sobrante, que termina perdiendo calidad.

Antes de cocinar saquemos la carne de la heladera, al menos media hora antes, para que se vaya aclimatando.

Preparación:

Antes que nada, tomémonos un ratito para confitar cebolla. Es un toque que valdrá la pena más tarde.

Ahora la carne.

En un recipiente mezclamos todos los ingredientes: la carne picada, el ajo bien triturado y un huevo previamente batido. Agregamos a la mezcla las hojas de albahaca picadas o trozadas rústicamente, el queso parmesano rallado y un poquito de sal.

Es tiempo de mezclar todo e ir amasando con las manos hasta que quede uniforme.

Con estos ingredientes podremos obtener 4 hamburguesas de buen porte, cercanas a los 150 gramos cada una, por lo que dividimos en 4 partes la mezcla. Si nos gustan más pequeñas o minis, dividimos en 8.

Antes de ir al fuego, ya sea sartén, plancha u horno, añadimos un toque de pimienta negra recién molida a gusto.

Colocamos y calentamos 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra cada 2 hamburguesas, aunque también podemos pincelar la carne. Con el fuego de medio a medio alto, el punto es a gusto, pero siempre conviene estar seguros que la carne se coció como es debido y sano.

Presentación final de la hamburguesa:

Montamos cada una de nuestras hamburguesas en pan previamente tostado en su interior. Para tostarlo podemos untarle manteca o unas gotas de aceite y rasparle un diente de ajo. Es un buen detalle.

Ya en el pan, añadimos unas hojas de rúcula fresca, unas rodajitas de queso de cabra y una buena cantidad de la cebolla confitada que hicimos al principio.

Y listo. Todo al plato y a la mesa. Una buena hamburguesa totalmente casera que ahora presume de ser toda una hamburguesa gourmet.
Ahora, unas papas fritas para acompañar, un porrón de cerveza bien fría y a disfrutar de la charla y las visitas.