Para celebrar en la intimidad San Valentín, no solo pensemos en la cena romántica. Es muy importante preparar perfectamente el desayuno del Día de los enamorados.

Si tuvimos una romántica e inolvidable noche de amor en el día de los enamorados, no podemos quedarnos atrás en el desayuno.

Puede ser el comienzo del 14 de febrero, si ya compartimos la noche o vivimos juntos. Pero también contemplemos el desayuno del 15, sino parecerá que la magia se terminó a la medianoche, como en los cuentos.

La verdad es que un comienzo del día, con sabores y colores, puede marcar un cambio positivo de energías y de humor.

Preparar un desayuno para dos y compartirlo en la cama, es perfecto. Además, con los artefactos indicados, cuesta solo unos pocos minutos.

Vayamos por partes: primero busquemos una linda bandeja para llegar al dormitorio. Si no tenemos, una plataforma rígida servirá, pero cubrámosla con alguna tela, mantel, ‘caminito’ o similar, que disimule nuestro plan B.

Ahora sí, a la cocina.

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Comenzamos con unas tostadas.

Nada del otro mundo. Cortamos rodajas de pan, que no importa si no es del día, y le damos unos minutos en la tostadora.

Lo que no podemos descuidar es tener algunas opciones de mermeladas o dulces. Esto deberemos tenerlo planeado el día anterior. También pueden ser quesos.

Claro que si tenemos ganas de vestirnos y salir a la calle, nada como unas confituras o facturas recién salidas de la panadería.

El café

Las cafeteras de hoy en día han avanzado al mundo Smart, pudiendo programar que comiencen la preparación a la hora que le indiquemos. Más fácil imposible.

Esto nos asegurará poder llegar al dormitorio con el café recién hecho, colmado de aroma y sabor.

No olvidemos un pequeño recipiente con leche o crema, según los gustos, por si deseamos “cortar” el café de este desayuno romántico.

Infaltable: jugo natural

El más tradicional de todos, es el jugo de naranjas. Cualquier juguera o exprimidor servirá para este fresco vaso que se suma a nuestro desayuno.

Otro sabor a tener en cuenta, es el pomelo. Son jugosos y sabrosos, ayudando a reforzar las defensas.

En solo minutos tendremos un jugo saludable y refrescante. Y no es tanto trabajo, ya que son solo 2 vasos.

Pero vamos un poco más allá.

Preparemos un jugo mix de frutas.

Hoy podemos combinar todos los sabores, mezclando palta con banana, manzana o uvas. Las frutas mixadas le dan nueva vida a los desayunos, aportando no solo color y sabor, sino también vitaminas y nutrientes que refuerzan defensas y salud.

Podemos utilizar la licuadora para crear sabores en base a bananas, kiwi, arándanos, peras, mango, naranjas y muchas más, que podemos encontrar en nuestra heladera.

Aquí una receta de jugo de ananá, naranja, mango y banana

Ingredientes:

250 gramos de ananá pelada

2 naranjas

1 mango

1 banana

Preparación:

Exprimimos las naranjas y retiramos cuidadosamente todas las semillas.

En una licuadora, trituraremos el resto de la fruta hasta que quede un batido suave. Por último, mezclamos y unimos con el jugo de las naranjas.

Pero el amor lo vale. Esforcémonos un poquito más y preparemos unas románticas magdalenas para este desayuno de a dos.

Antes que nada, aunque suene raro, está permitido llamarlas magdalenas o madalenas. No es muy trascendental, pero suma.

Ingredientes:

4 huevos

150 gramos de azúcar

60 ml. de leche

80 ml. de aceite de girasol

100 gramos de manteca

200 gramos de harina

10 gramos de levadura en polvo

Una pizca de sal (3 gramos aproximadamente)

La piel un limón rallada

Un poco de azúcar para espolvorear

Preparación de las magdalenas de manteca:

Derretimos la manteca en el microondas y dejamos templar. Batimos los huevos con el azúcar hasta que espumen. Añadimos la ralladura de limón, la manteca templada, el aceite y la leche. Batimos de nuevo hasta lograr integración.

Incorporamos la harina junto con la levadura y la sal a través de un tamiz o colador, despacio, poco a poco, para que la harina se integre bien y no queden grumos. Si utilizamos la batidora, que sea a baja velocidad.

Es muy importante guardar esta mezcla en la heladera por una hora.

En una bandeja para cupcakes, colocamos las capsulas de las magdalenas. Podemos utilizar también moldes de silicona sobre una bandeja de horno.

Llenamos las 3/4 partes de los moldes y espolvoreamos un poco de azúcar encima.

La bandeja va al horno precalentado a 220º C durante diez minutos. A los diez minutos, bajemos la temperatura a 200º C. Luego continuamos horneando cinco minutos más.

Al retíralas del horno, dejemos que se enfríen sobre una rejilla.

Serán el toque de gracia y sabor para este desayuno del Día de los enamorados y hecho por tus propias manos.
Como vemos, el desayuno es casi tan importante como la cena. No lo descuidemos.