Los ralladores manuales son historia ya que en la cocina de hoy todo es eléctrico y el rallador también.

Es cierto que conocemos realmente un sinfín de artefactos que la tecnología, la innovación o las tendencias, han modificado y actualizado.

Cuando nos enfrentamos a una receta, siempre está la posibilidad de desarrollarla con un criterio poco profesional, casi amateur, como se dice “medio a ojo”, pero sabemos que generalmente es así solo para el ámbito hogareño, reservado para los íntimos.

Cuando buscamos una preparación más elaborada, donde los detalles cuentan, los ralladores eléctricos nos permiten que el plato final sea la combinación justa entre el sabor que creamos y la dedicación que le pusimos, con toques de distinción estéticos.

Los ralladores manuales, históricos aliados en las cocinas, gradualmente van siendo sustituidos por los eléctricos. Son tiempos más apurados y estos modelos requieren menos esfuerzo, son más prácticos y rápidos, y con ellos conseguiremos mejores cortes, facilitando así todo el trabajo en gran medida.

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Usarlo correctamente

Tengamos en cuenta que es un rallador eléctrico, no una máquina multitareas o que todo lo puede. No debemos exigirle que pique, ni triture, ni nada de eso ya que no es su función.

Son los nuevos socios de aquellos que tienden y adoptan una alimentación saludable ya que los ralladores eléctricos realizan el proceso pretendido eficientemente y en particular con los vegetales, lo que hace que la tarea sea más fácil, práctica y cómoda.

Existe gran variedad de modelos, por lo que en este informe brindaremos detalles y tips para tener en cuenta antes de elegir tu rallador eléctrico.

Pero primero lo primero: ¿cómo funciona un rallador eléctrico?

La mayoría de ralladores tienen un funcionamiento muy similar. Primeramente se debe seleccionar el tipo de corte que queramos utilizar, colocando en caso de ser necesario, la respectiva cuchilla (fino o grueso u otros formatos, según cada modelo). Seguidamente, colocamos el producto a rallar y que se ponga en funcionamiento. Practico, rápido y seguro.

Lo tradicional era frotar a mano y con cierta continuidad, un producto sobre una superficie perforada. En el rallador eléctrico, colocamos el alimento y tocamos un botón. Fin de la tarea.

Precauciones

Si bien los modelos traen medidas de prevención de accidentes nunca deseados, no debemos olvidarnos que el núcleo de nuestro artefacto, son cuchillas.

Debemos estar atentos y con cuidado, como cada vez que manipulamos un filo.

Además, sugerimos otras recomendaciones:

– Colocarlo siempre sobre una superficie seca y plana.

– Alejarlo de personas muy mayores o pequeños, de aquellos que no conocen el funcionamiento.

– Atención tanto a las piezas en uso, como a las que descartamos. Que queden en un lugar seguro.

– Nunca insertar las manos dentro del aparato para empujar los alimentos. Por lo general, nuestro rallador eléctrico cuenta con un dispositivo seguro para esa función.

– No exigirlo por encima del uso para el que fue creado. Evitaremos su sobrecalentamiento o que se “funda”, como se dice coloquialmente.

Tipos de ralladores eléctricos

Los ralladores eléctricos pueden distinguirse entre básicos y avanzados.

Los básicos suelen ser de porte menor, fáciles de manejar y transportar.

Los más avanzados tienen un tamaño superior e incluyen tambores de rallado.

También podemos sumar los cortadores en espiral que si bien no son propiamente ralladores eléctricos, permiten cortar verduras de una forma específica.

Como dijimos anteriormente, los ralladores eléctricos son grandes aliados para las preparaciones vegetarianas o de comidas sanas, así como algunas recetas que aportan mix de colores, sabores y texturas.

De todas formas, no nos quedemos solo en los vegetales, ya que los ralladores eléctricos nos permiten trabajar con alimentos semiduros, como pan, queso, chocolate, frutos secos e incluso algunas especias.

Ventajas de utilizar un rallador eléctrico

Puede que no sea considerado como de primera necesidad, pero lo cierto es que facilita mucho la preparación de la comida. Su demanda en las cocinas es cada vez mayor y esto se debe a algunas ventajas que nos proporciona:

– Ahorro de tiempo. Todo rallado en minutos.

– Menos esfuerzo manual.

– Cortes precisos, estéticos, pequeños, profesionales. Todo repercute en el plato final.

– Evitan los dolorosos raspones de rallar a mano.

– Promueve la alimentación saludable.

¿Qué alimentos podemos procesar con el rallador eléctrico?

El uso habitual que suele darse al rallador eléctrico es con alimentos frescos, particularmente verduras. Repollo, zanahorias, coliflor, pepino o remolacha son algunos de los ingredientes comúnmente rallados. Algunos modelos permiten alimentos de otro porte y textura más resistente, como la papa. Esto ya dependerá del modelo.

Los alimentos semiduros son parte de las opciones que no ofrecen desafío al rallador eléctrico. Para tortas y algunos gustos dulces, se puede rallar chocolates o frutos secos. Para los amantes de lo salado y las pastas, por ejemplo, el queso estará sobre la salsa en solo segundos, recién rallado.

Un consejo: recomiendan colocar los alimentos más bien blandos, unos minutos en el congelador antes de someterlos al rallador. Los productos toman resistencia y consistencia, y permitirán un mejor rallado, evitando empastes o derretidas.

Por último, algunos criterios de compra

Antes de comprar un rallador eléctrico debemos prestar atención a:

– Potencia

– Seguridad

– Tamaño

– Higiene

– Precio

Potencia:

Muy simple: más tamaño, más funciones, más consumo.

Seguridad:

Busquemos que las cuchillas queden cubiertas mientras las usamos para evitar cortes.

Tamaño:

No siempre tamaño mayor suele significar que la potencia sea superior. Leamos bien las especificaciones, no miremos solo el porte.

Higiene:

En los utensilios de cocina como los ralladores eléctricos pueden quedar restos de comida, incluso después de lavarlos. Revisemos que sea simple de limpiar totalmente, sin riesgos.

Precio:

La variedad de importes va de la mano con la gran cantidad de modelos. De todas formas, si cumple los requisitos, no gastemos de más. El funcionamiento es el mismo.

En resumen y como dijimos, no es un producto de primera necesidad pero cada vez es más elegido como parte de los socios de nuestras mesadas. Cómodo y práctico, el rallador eléctrico se suma a nuestra casa, ganando espacio como herramienta para la elaboración de comidas sanas, frescas y saludables.