Existe la errónea frase que sentencia que la comida saludable no es rica. Es mentira. Vamos a conocer formas de cocinar sano y sabroso a la vez.

Comer de manera saludable y sabrosa no es un imposible. Muchas veces hay que agudizar un poco el ingenio, probar, animarse y por qué no, improvisar un toque.

Es claro que, de un tiempo a esta parte, hemos reconocido que alimentarnos de manera saludable nos aporta una serie de beneficios de valor incalculable para nuestra calidad de vida.

Nos hemos concientizado que somos un poco lo que comemos. Ya no es noticia que debamos cuidarnos más, implementando y practicando nuevos hábitos de vida saludables.

La alimentación es, sin duda, uno de los factores a los que prestarle especial atención ya que es una columna fundamental y fundacional de la calidad de vida.

Es una conjunción entre los productos y la manera de cocinarlos. Elegir correctamente los alimentos que vamos a consumir es tan importante como saber cocinarlos.

No hace falta ser chef. Con pocas nociones culinarias, podemos hacer nuestros primeros pasos.

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Cómo cocinar sano, sabroso y rápido

La forma de preparar los alimentos influye totalmente en el resultado final, sumando o restando calorías. Por eso debemos cuidar las opciones y los detalles.

Acercamos algunas ideas:

Cocinar a la plancha

La plancha es la herramienta de cocina ideal para la vida sana. Es rápida, práctica y nos brinda un sabor muy rico. Aporta menos calorías que otras cocciones. Es más saludable que cualquier frito. Es tanto o más saludable que el horno.

Cocinemos sin excedernos de sal

Además de los tradicionales trastornos de hipertensión y retención de líquidos, es sabido que no es saludable la sal en exceso. Aprovechemos estos cambios de hábitos para conocer e incorporar otras especias más saludables para dar más sabor a nuestros platos, por ejemplo ajo, pimienta, orégano, perejil, comino y muchos más.

Planificar previamente un menú

Organizarnos con anterioridad, sabiendo lo que vamos a cocinar, es ideal. Más aún los días que estamos apurados con los tiempos. De esta forma evitamos caer en la comida rápida o precocida, que suele ser menos o casi nada saludable. Planificar nos da certezas y nos permite administrarnos, cocinando e implementando un menú sano, para luego mantenerlo en el tiempo.

Consumir productos frescos

Siempre es preferible y hasta más económico, consumir productos frescos y no procesados. Esto repercute en nuestra salud alimentaria. Está claro que cuando hablamos de alimentos frescos nos referimos a verdura, fruta, pescado, quesos, carnes y derivados directos de origen.

Las grasas no son todas iguales

Saludable no quiere decir sin grasas, sino incorporar las denominadas grasas insaturadas. Por ejemplo, la palta, el aceite de oliva o el salmón son tres buenos ejemplos.

Punto de cocción

Mejor a punto que pasado, ya que cuanto más cocinamos un alimento, más agua pierde, con lo que aumenta el número de calorías. Va para casi todos los ejemplos de comidas.

Cocina al vapor

Cocinar los alimentos con vapor de agua (no en el agua), es un método de cocción sencillo que consigue mantener los nutrientes de los alimentos. Con esta técnica, se suprimen las grasas y los alimentos quedan jugosos. La cocción es muy rápida y sencilla.

Cocina con onda, cocina al wok

El wok ya ha dejado de ser exótico hace tiempo. En esta especie de sartén grande y de fondo redondeado, los alimentos se saltean con mucho menos aceite, cocinándose en sus propios jugos naturales. Es importante que las piezas de los alimentos que se salteen en el wok tengan el mismo tamaño para algunas no se pasen y otras queden crudas.

Ahora a cocinar

Antes de acabar, una receta saludable para que pongamos en práctica:

Arvejas y pechuga de pollo, porción para uno.

Ingredientes:

250 gramos de arvejas

100 gramos de pechuga de pollo

1 cebolla

1 cucharada de aceite de oliva

Perejil

Sal y pimienta a gusto

Procedimiento:

Cocemos las arvejas en agua hirviendo, con una pizca de sal, hasta que estén tiernas. Luego las escurrimos y las reservamos.

En una sartén, sobre una cucharada de aceite de oliva, salteamos la cebolla. Cuando esté transparente y tierna, agregamos la pechuga de pollo en bastones, cocinándolos pocos minutos.

Cuando el pollo esté listo, agregamos las arvejas, condimentamos y dejamos que todo se una en unos 3 minutos.

Al final, agregamos unas hojas de perejil picado y listo.

Con este simple plato estaremos incorporando comidas e ingredientes sanos a nuestra dieta, sumando color y sabor.
Esto no es de un solo día. Hay que mantener una alimentación equilibrada y saludable en el tiempo. Nuestro cuerpo lo agradecerá.