Las brochetas o pinchos llegan para innovar el menú en solo minutos.

Si tratamos de dilucidar por qué nos gustan tanto las brochetas, es posible que las respuestas sean muchísimas.

Si enumeramos solo algunas, estos pinchos son fáciles de hacer, rápidos de preparar, muy divertidos de combinar, simples y elegantes de servir y nos permiten seleccionar ingredientes sin límite.

Son versátiles, pudiendo elegir entre dulces, salados o ambos a la vez.

Las brochetas, además, pueden ser frías o calientes, es decir que pueden formar parte del aperitivo, la entrada, el plato principal e incluso como postre.

Son muy populares en la cocina contemporánea y nos permiten darle un toque de color a nuestros platos cuando somos anfitriones de un encuentro gastronómico, reunión familiar o fiesta de amigos.

Cuando las brochetas son calientes, podemos hacerlas asadas, lo que genera además otro ritual muy lindo para compartir alrededor del fuego.

Hoy está de moda el formato ‘finger food’, comer con los dedos o las manos, por lo que las brochetas se convierten en parte de esa tendencia casi con exactitud.

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Todo listo

Las brochetas son un plato apetitoso y sin límites, con combinaciones infinitas.

Es solo cuestión de improvisar y animarse a que los sabores vayan intercalándose.

Todas las carnes son bienvenidas, vacuna, cerdo, pescado, todas. Además las verduras y las frutas brindan ese toque distintivo y exótico.

Y no queda ahí nuestra inventiva. A las brochetas se las suele acompañar con aderezos tradicionales o más modernos, que van desde el “chimichurri” a salsa de soja o miel especiada, por ejemplo.

Hablamos de encender fuego y utilizar la parrilla, pero si el tiempo nos apura y tenemos que resolver rápidamente la cocción, utilizamos la plancha, plancheta o sartén y listo. Es cuestión de minutos.

Elaboración

Las brochetas o pinchos nos piden un poco de trabajo con antelación.

Asimismo quedan mucho mejor si al menos 2 horas previas marinamos nuestros productos, especialmente las carnes. El sabor mejora considerablemente.

Podemos probar sabores como un adobo teriyaki, que lleva aceite, salsa de soja, jugo de limón, ajo, pimienta y salsa inglesa.

También podemos probar con una salsa agridulce, mostaza con miel o ajo con limón.

La marinada también puede ir variando y combinándose. Podemos elegir:

– Marinada seca: Con especias, sal, muchas hierbas, ideal para carne de cerdo.

– Marinada tipo pasta: Aquí tenemos un poco más de trabajo pero valdrá la pena. En un recipiente colocamos especias, hierbas frescas y secas, ajo, limón rallado. Picamos o pasamos por mortero todo, le agregamos aceite para unir. Si buscamos otros sabores, incluyamos salsa de soja. Con esta pasta de colores y sabores cubrimos nuestras carnes o pescados en la brocheta. Se mantendrán jugosas y con un sabor único.

– Marinada ácida: Con base en vino, jugo de limón y naranja, vinagre de vino o yogurt. A estos líquidos les agregamos ingredientes para perfumar y aceite para evitar que se sequen los alimentos. Esta marinada podemos aplicarla en carnes, aves y verduras.

Hay más trucos para que nuestras brochetas parezcan hechas por un experto cheff.

Anotamos:

1.- Picamos los ingredientes en trozos iguales

Es muy importante para que la cocción sea pareja. Las brochetas debes ser de igual tamaño y con trozos de alimentos no muy voluminosos. Lo ideal son cubos de 3 por 3 centímetros.

Ya con todo cortado y parejo, podemos intercalar carnes, frutas y verduras. En el caso de los morrones, cortamos cuadrados también de 3 centímetros por lado.

2.- Crear con imaginación

Las brochetas más tradicionales alternan carne y vegetales. Lo habitual es ver carnes de vaca, pollo, cordero y hasta chorizo o salchichas intercaladas con cebollas, morrones, zapallo, papas o batatas precocidas.

Si el bolsillo lo permite y el paladar es gustoso, podemos hacer pinchos de pescados, como langostinos y gambas.

Nada nos limita. Hay que animarse a jugar con los ingredientes utilizando distintos sabores y colores.

Sumemos frutas como los tomatitos cherry, pero arriesguemos un poco más, incorporando un trozo de kiwi o ananá, melón o manzana.

Consejo: lavamos bien todas las frutas, verduras y hortalizas, y dejémoslas secar antes de insertarlas en la brocheta.

3.- Parrilla o sartén, pero siempre calientes

Es parte del secreto de la cocción de las brochetas o pinchos. Si es parrilla, fuego fuerte hasta lograr brasa y brasa caliente para cocinar. En la sartén se debe ganar temperatura para añadir unas gotas de aceite de oliva. Cuando el aceite está caliente, es el momento indicado.

4.- Vamos girando los pinchos

Los tamaños deben ser parejos, la temperatura debe ser pareja, por lo que la cocción debe ser homogénea también. Es por eso que debemos estar atentos e ir rotando el lado de la brocheta que dé al fuego o sartén. Lo normal en esta cocción son 20 minutos finales aproximadamente y es por ello que se estiman cerca de 5 minutos por lado.

5.- Si los pinchos son de madera, los remojamos antes

Si vas a utilizar pinchos de madera, que además son más económicos y prácticos que los de metal, antes de cocinar debemos remojarlos al menos 30 minutos. Al estar empapados en agua, retendrán la humedad de la cocción y no se quemaran dejando mal gusto y olor.

6.- Dos pinchos por brocheta

Los pinchos, tanto de madera como metálicos, suelen ser redondos. Esto puede ser un problema porque suelen girarse los alimentos sobre el eje en la medida que se desarrolla la cocción. Es por ello que un buen truco es colocar 2 de nuestras varillas por brocheta, lo que las mantendrá estable y será más fácil ir girándolas.

7.- Menú infantil

No siempre los más chicos están dispuestos a sabores mezclados o al toque vanguardista de nuestras brochetas.

Hoy dijimos que son versátiles y es tan así, que permiten generar un menú infantil.

Los más peques de la casa seguro estarán contentos con un pincho de salchicha. Es muy fácil y la cocción es rapidísima. Aderezos y algunas papas fritas son el combo perfecto.

Y listo. Todo rápido, práctico y divertido. Con sabores ilimitados y colores muy atractivos. Un plato ideal.